Ángel Castaño Guzmán.
Personas cercanas a la Casa de Nariño han protagonizado sonoros escándalos de corrupción
e ineptitud. Por la extensión de la columna, reseño algunos.
a) Según
un estudio de la Universidad Nacional, el 74 por ciento de los desplazados
por la violencia sobrevive al frenético ritmo de la ciudad con menos
de dos mil pesos diarios. Por su parte, la oficina en Colombia del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados reportó 600.000
nuevos casos de campesinos despojados de sus parcelas por escuadrones
ilegales entre 2003 y 2006. En otras palabras, la Seguridad Democrática,
principal blasón de los partidos uribistas, no le ha puesto freno a la
barbarie que azota al campesinado colombiano. Sin embargo, el precandidato
conservador Andrés Felipe Arias, en sus tiempos de ministro de Agricultura,
decidió ignorar las justas aspiraciones de reparación de las víctimas del conflicto armado
y otorgar las 17.000 hectáreas del predio Carimagua a boyantes empresarios. Luego, gracias
a la revista Cambio, la opinión pública conoció escabrosos detalles de Agro Ingreso Seguro,
programa bandera de la gestión de Arias, conservado intacto por su sucesor en la cartera,
Andrés Fernández. La mejor manera de combatir los elevados índices de indigencia es regalarle
subsidios a los gamonales, sobretodo si apoyaron las candidaturas del presidente Uribe, parece
ser la tesis central del actual gobierno a la hora de trazar estrategias para dignificar a
los ciudadanos.
b) Un fiscal de la Unidad Nacional Antinarcóticos e Interdicción Marítima envió
una solicitud a la unidad delegada ante la Corte Suprema de Justicia
para iniciar la investigación sobre la complicidad de Guillermo León
Valencia, ex director seccional de la fiscalía en Medellín y hermano del actual ministro del
Interior y Justicia, con el grupo del capturado narcotraficante "Don Mario". Pero esta no
es la única ocasión que la familia Valencia Cossio acapara titulares de periódicos. Hace unas
semanas aparecieron fotos del viaje del ministro y sus hijos a Caño Cristales en un helicóptero
oficial. Las arcas del Estado colombiano son utilizadas por los funcionarios más cercanos
al primer mandatario como caja menor en sus viajes de placer.
c) El Procurador Alejandro Ordóñez
le abrió pliego de cargos al secretario jurídico de la Presidencia, Edmundo
del Castillo, por la no bien ponderada reunión del 23 de abril de 2008
con Antonio López, alias "Job",
emisario de Diego Fernando Murillo, conocido en el mundo del hampa como
"Don Berna". No le faltó razón a Salvatore Mancuso cuando dijo, con la
petulancia de los capataces, que el paramilitarismo recibió todo tipo
de ayuda de gran parte de la clase dominante e infiltró todas las instituciones
de la Nación. Estas perlas, sin mencionar el proceso por para-política
que afronta el ex senador y primo del presidente, Mario Uribe; el vertiginoso enriquecimiento
de Tomás y Jerónimo Uribe, gracias a la adjudicación de varias Zonas Francas; y las declaraciones
de Mancuso sobre las abiertas simpatías del vicepresidente Santos con las Autodefensas, son
fehaciente prueba de la ineptitud de un gobierno encandilado con levantar un tercer piso en
el mancillado palacio del prócer.
Partícula: cuando el lenguaraz presidente de Venezuela abre
la boca, Álvaro Uribe escala en las encuestas. La flamígera retórica
chavista y un insensato patriotismo son el trampolín usado por el mesianismo uribista para
conservar sus niveles de popularidad en las nubes. Por eso, y por los decadentes espectáculos
de ramplonería política que son los arrebatos presidenciales, es una zafiedad la segunda reelección. |
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Por Mauricio Vera Sánchez
Es contundente el teórico Pere Salabert al afirmar que sólo cierta ingenuidad nos puede
hacer pensar que la máxima difusión del arte producirá, necesariamente,
un efecto benéfico y civilizador. Ingenuidad, que verificamos en la cada
vez mayor e inocua proliferación de productos y formas "artísticas" que
lo que producen como fenómeno reflejo es, precisamente, un efecto de ceguera ante el arte.
En
este sentido, podríamos estar en parte de acuerdo al reconocer que en
los medios audiovisuales se halla hoy una explosión de oscuridad creativa
que gana cada vez más difusión masiva pero pierde densidad artística. Resultaría atrevido
decir que lo que hoy circula por las pantallas cinematográficas, y en especial televisivas,
es de un valor social per se, y que el sólo hecho de manifestarse y canalizarse allí las legitima
como un bien cultural de singular relevancia.
Sin embargo, es grato ver como en Internet, por
ejemplo, en portales especializados para la circulación de videos como
lo es Youtube, hay espacios para la difusión de muchas piezas audiovisuales
-principalmente videoclips- inteligentemente arriesgadas que sin lugar
a dudas tienen una dimensión artística significativa.
Y quién más que
el variopinto e iconoclasta "pop-piano" Andy Warhol para confirmarnos
la potencialidad creativa y estética de lo audiovisual. Y es que él no
sólo exploró en el video arte sino que, desde allí, transitó hacia el
clip, confirmando que siempre la inventiva artística está cargada de
caos, giros, saltos al abismo, vértigos y juegos.
En el clásico video
Hello, Again de la banda norteamerica The Cars, Warhol no sólo es el
artísta-director sino que también es el barman de un típico pub londinense
que desprevenidamente ve una pantalla de televisor ubicada encima de la barra donde, precisamente,
se está emitiendo el mismo video, así, Warhol ve a Warhol: es el artista-actor dentro de su
propia obra, manera ingeniosa de firmar su creación. Igualmente, los carritos plásticos de
colores que circulan graciosa y provocativamente por los senos destapados de la mujer protagonista,
insertan la caraterística pop central en su obra, al cargar a un insignificante objeto serializado
de toda una potencialidad expresiva.
Por su parte, David Mallet hace un antológico video para
el cantante David Bowie y su canción Ashes to Ashes, considerado por
algunos expertos como uno de los más importantes en este género, dada
la inversión creativa y artística que contiene. Con una arquitectura
en movimiento, Mallet disuelve secuencias narrativas inconexas y multipantallas
para mostrarnos a un personaje –que es el mismo Bowie– psicópata, luciendo atiborrados trajes
victorianos, caminando en espacios multicolores, inubicables y ruidosos. El artista audiovisual
subraya así la condición plástica del video, entendiendo lo plástico como la maleabilidad
y flexibilidad que el creador de la obra hace con la materia de la expresión, que en este
caso son las imágenes y los sonidos.
Y esta es precisamente la condición fundamental del buen arte, que como práctica
estética exige un nombre, un autor, un sello. Condición que no se da
en el inmenso y anodino mar de la producción y circulación audiovisual contamporánea, cuyo
rasgo definitorio es el anonimato y la falta de experimentación. |