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| BONSÁI |
Ángel Castaño Guzmán.
Hace algunos meses, mientras el pueblo se alistaba para las maratones etílicas de las
fiestas aniversarias, en un café cercano a la plaza principal presencié
una conversación entre Óscar Zapata y Hugo Aparicio sobre el origen del apelativo típico del
municipio: cuna de poetas. Óscar, con la precisión del francotirador, anotó: Calarcá es la
cuna y Senegal, la mano que la mece. Cualquier lector atento de la producción libresca del
departamento sabe de sobra que Humberto Senegal es el prologuista más solicitado de la comarca,
además de, en palabras de Héctor Ocampo Marín, un muy activo hombre de letras.
Desventurados los mansos, el primer libro publicado de Humberto, termina con una alevosa
cita de Cornelius Lippman: "He decidido renunciar como miembro de la
raza humana…" En esos nueve relatos, fragmentos de la nunca editada Casona,
el escritor caciqueño rompe con una tradición narrativa signada por la
añoranza de la vida en el campo. Aunque la acción transcurre en el imaginario
caserío de Bumba, es la pobreza y el desamparo gubernamental el implícito
escenario de los dramas. Con marcado acento rulfiano, los personajes
cuentan a un silencioso interlocutor sus historias marcadas por la tragedia.
Un permisivo anciano arranca flores con cara de sapo triste de la tumba
de su hijo y relata los interminables cotilleos de los vecinos. En otra parte, el padre, la
madre y la hija tejen un sombrío mosaico con los finos hilos de las penurias. La presencia
del fabulador de Comala se hace más patente en el alucinado monólogo de un homicida. En efecto,
el bobito de Bumba es un atinado facsímil del Macario del Llano en llamas. Las imágenes y
el tono hacen de la pieza la mejor del conjunto: un jardín abonado con fetos es una estampa
difícil de olvidar. Por el contrario, la Japonesita es la menos lograda. El nombre de la putica
de José Donoso no sirvió para darle verosimilitud a una ingenua anécdota. Hay frases memorables:
"midiós es trabajo y es pan y es tranquilidad y son los hijos con el buche lleno". Las
figuras del alcalde y el cura son vilipendiadas hasta reducirlas a escombros. Apenas el primer piso
de un edificio de corredores sinuosos y ocultas escotillas. El siguiente son irónicas viñetas,
escritas con la prosa light de las revistas de variedades. El desfile
otoño-invierno de la colección Cardin, las dos vidas de Carolina de Mónaco, la escogencia
del virus apropiado para una enfermedad elegante, los cuidados necesarios para evitar que
las perlas, símbolo de alcurnia y hermosura, se mueran de tristeza, son aderezos de la fatuidad.
La azotea es un memorial de ofensas, el macabro prontuario de la burguesía que Senegal condenó
en la dedicatoria.
Después del acierto de Desventurados los mansos, la cuentística de Humberto
viró hacía los temas espiritualistas de Oriente. En Termita, una sobresaliente
revista cultural, publicó una serie de parábolas de corte místico. Con
el paso de los años, y luego de quitarle la hache a su nombre, se entregó
casi por completo a un subgénero exótico bautizado por él mismo como cuento atómico. Asombra
que no lo nombrara Bonsái, rótulo perfecto para textos que no superan las 20 palabras. Su
más reciente trabajo es un cuaderno de narraciones breves titulado Visitantes. Ningún vestigio
de la compleja oralidad de su opera prima se percibe en la actual escritura del vate calarqueño.
Sin lugar a dudas, Desventurados los mansos merece una segunda impresión.
Senegal, Humberto. 1977. Desventurados los mansos. Litografía Quingráficas. |
| TELEVISIÓN Y EDUCACIÓN: UNA RELACIÓN CON FUTURO |
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Por Mauricio Vera Sánchez
Como acertadamente lo afirma el investigador chileno Valerio Fuenzalida la relación entre
la educación y la televisión ha oscilado entre la complejidad y la conflictividad
del mundo racional de los procesos tradicionales educativos, por un lado, y la enorme agencia
del espectáculo y el entretenimiento que es la televisión hoy, por el otro. Así, desde diversas
perspectivas, se ha abordado el tema de la incorporación de la televisión en escenarios educativos
y curricularizados como la escuela. Iniciativas y propuestas como las tradicionales teleclases,
que buscaban que a través del contacto masivo que tenían los ciudadanos con el medio se impartieran
contenidos escolarizados y se logrará una mejora sustancial en la educación. Como estrategia
pedagógica se buscaba que las teleclases formales coincidieran con las clases en el aula,
con programas relacionados directamente con los temas de las asignaturas en la escuela.
Igualmente,
el concepto de teleeducación pretendía educar formalmente a distancia.
Como lo reitera Fuenzalida, el objetivo se centraba en entender la televisión
de otra manera, más allá de las aulas, explotando las características técnicas de cobertura
y penetración del medio.
En este sentido, y ligado a los acelerados desarrollos tecnológicos,
especilamente con la ampliación de la conectividad a intenet, las opciones
de producir contenidos personales a través de dispositivos de video de
bajo costo, así como la proliferación de contenidos en diversas ventanas,
hace que ya no sólo se hable de televisión sino de lo audiovisual en
sentido amplio como posibilidades de pensar la educación desde otras
ópticas.
El conocimiento, entonces, deja de estar depositado exclusivamente y estáticamente
en los textos para diversificarse en otras maneras de saber; es decir,
se pierde la seguridad y la legitimidad del logo para ganar en la polisemia
e incertidubre del ícono. Ya no son las palabras sino las imágenes y los sonidos que fluyen
en canales de televisión, salas de cine, dvds, portales de internet dedicados a la distribución
infinita decontenidos audiovisuales.
Sin embargo, como lo anota el investigador brasilero Arlindo
Machado, la televisión sigue siendo el medio audiovisual de mayor potencia
y penetración, y por tanto el de más alta posibilidad para ser utilizado
dentro de procesos educativos. Procesos que implican el cambio en los paradigmas que los
docentes y las instituciones hasta ahora tiene sobre el concepto de educación;
que exigen una reflexión seria y contextualizada sobre los nuevos entornos,
diferentes a las aula o complemetarios a éstas, donde los jóvenes desarrollan
y se insertan a los saberes y al conocimiento, y que están atravezados
por los usos, las apropiaciones y las gratificaciones que encuentran en prácticas culturales
como la televisión y, en general, en todas las manifestaciones audiovisuales que habitan nuestra
cotidianeidad.
Se hace necesario, entonces, que los profesores, en todos los niveles educativos
–primario, medio y superior- responsables de formar e introducir a los
estudiantes al mundo de los saberes y el conocimiento, de lo simbólico y de la cultura, piensen
la relación educación-televisión como un nuevo lugar de sentido, un punto de encuentro que
permita ampliar las posibilidades de cercanía y motivación en el proceso formativo, explorando
las potencialidades del medio, bien sea de estrategias pedagógicas y didácticas soportadas
en el visionado con objetivos específicos, en ejercicios de análisis
de contendios para orientar los temas de clase o en la misma producción de contenidos. La
relación entre la televisión y la educación entendida así nos llevará a un cambio radical
en los actuales modelos educativos.
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