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Por Mauricio Vera Sánchez
El panorama de la televisión en Colombia está compuesto básicamente por dos escenarios:
el privado y el público. Y dentro de este último los canales regionales
de televisión ocupan un lugar vital en la creación y difusión de las
diversas manifestaciones culturales locales, aquellas que los canales
comerciales no contemplan porque quizás no les puedan generar rentabilidad
económica pero que tienen un valor simbólico y social relevante.
En este sentido, es interesante ver cómo la televisión pública regional, de la cual hace
parte el Canal Telecafé jugando un papel cada vez más activo y protagónico, afronta
los retos de un entorno cambiante en lo tecnológico, en cuanto a la implementación
de la Televisión Digital Terrestre, y altamente competitivo, dada la oferta abundante de contenidos
de canales internacionales, que exigen el diseño e implementación de estrategias que les permita
a los regionales mantenerse dentro de las preferencias de los televidentes, diferenciando
sus productos de los de la televisión privada, así como la manera de llegar a nuevas audiencias.
Igualmente, tanto la televisión pública como la privada enfrentan un
marco de regulación y legislación que no es claro, ya que el Ministerio
de Comunicaciones y la Comisión Nacional de Televisión no han definido
a cuál de las dos entidades le corresponde la administración del espectro
electromagnético, aspecto trascendental a la hora de asignar nuevas frecuencias,
particularmente para plataformas móviles e Internet.
Otro punto importante en esta reflexión es el de la continuidad del actual modelo mixto con
el que operan los canales regionales, que permite que con los recursos del Fondo para el Desarrollo
de la Televisión se subsidie parte de la producción de contenidos así como la renovación de
equipamiento tecnológico y, simultáneamente, se comercialicen los espacios. Sin embargo,
el modelo ha sido mal interpretado, ya que se le exige a la televisión
pública regional que sea rentable económicamente y genere excedentes, pero el propósito central
-y por el cual deben seguir trabajando unidos los canales regionales- es que sea autosostenible,
velando fundamentalmente y con convicción para que esta sea un espacio importante de producción
y circulación de las culturas locales, de debate de los temas de interés común en el marco
de la inclusión y la participación plural de la ciudadanía.
Inclusión no solamente de lo público y social sino que también debería
permitir que los canales regionales sean los garantes de las industrias
audiovisuales locales, facilitando que las pequeñas y medianas empresas
de televisión tengan la oportunidad de producir contenidos bajo una línea
editorial y política de programación claras que responda a los objetivos
sociales de la televisión pública y consolide la identidad y unidad de
estilo de cada canal.
Finalmente, los ejercicios que vienen haciendo los canales, agrupados
en la Federación Nacional de Canales Regionales, y la Comisión Nacional
de Televisión como lo son la aplicación de la Encuesta de Calidad, la
formulación de los planes estratégicos, la creación de la señal internacional
de la televisión regional -RCI-, entre otros, buscan darle respuesta
a las expectativas y necesidades particulares del televidente en cada
región y mejorar un servicio que evidentemente es público y que, por
tanto, nos compete a todos, así su oferta de contenidos no sea siempre del gusto y la preferencia
de algunos, incluido el autor de este escrito. |
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Por Mauricio Vera Sánchez
Hoy los colombianos que viven en el exterior representan el 8% de nuestra población. Con su trabajo
diario y el sacrificio que implica dejar su casa, familia y amigos envían al país millones de dólares
o euros en remesas para que sus seres queridos en Colombia puedan tener una calidad de vida digna,
convirtiéndose en verdaderos protagonistas del desarrollo económico y de los cambios socioculturales
actuales, particularmente en una región como la del Eje Cafetero, donde el fenómeno de la migración es
más profundo.
En este sentido, es responsabilidad del Estado generar políticas que faciliten que esos
colombianos que honestamente se ganan la vida en otros lugares del mundo
puedan estar informados de lo que sucede en cada una de sus regiones
de procedencia, haciéndolos participes de la situación social, cultural, política y económica
que viven sus familiares.
Es esencialmente con este propósito que surge el canal RCI –Región
Colombia Internacional-, la nueva apuesta que hacen los canales de la
televisión pública regional para, junto con la Comisión Nacional de Televisión,
poner en satélite y a disposición de los cableoperadores, de manera gratuita,
esta señal televisiva dirigida a los colombianos que residen en Madrid, Barcelona e Islas
Canarias en España; en Boston, Connecticut, Miami, Tampa y Okala en Estados Unidos.
Por ahora,
RCI tiene consolidada una parrilla de ocho horas diarias de emisión,
alimentada con contenidos provenientes de las áreas de programación de los nueve canales regionales
(Telecaribe, Telepacífico, Teleislas, Teleantioquia, Canal 13, Canal TRO, Canal Capital y
Telecafé) y diseñada bajo un criterio editorial claro: informar. Criterio que es, precisamente,
con el que se da respuesta a las necesidades que tienen los colombianos residentes en el extranjero
de conocer, de manera actualizada y oportuna, el acontecer específico de sus regiones. Así,
los noticieros de cada canal están puestos en un contenedor informativo de dos horas al inicio
y al final de la programación, respectivamente. En el medio, la oferta incluye programas musicales,
documentales y transmisiones especiales. Cabe anotar que no se incluyen programas institucionales,
debido a que, en su mayoría, resultan ser aburridos audiovisualmente y poco atractivos para
seducir y conquistar audiencias.
Para los coterráneos de Armenia, Pereira y Manizales que vivan en España
y Estados Unidos, por ejemplo, nuestro canal regional ofrece, a través
de RCI, programas como Telecafé Noticias, la Serenata del Café, Andanzas y La Urbe.
De esta manera, la televisión pública regional se enfrenta al panorama de oportunidades
y de amenazas que vive la industria audiovisual en el país -y en el mundo
en general-, buscando la consolidación de este medio de comunicación para que sirva de instrumento
para la difusión del patrimonio social y cultural de nuestras regiones, generando espacios
para promover entre las audiencias, los líderes políticos y las entidades públicas una reflexión
y concientización sobre la manera en que la migración de los colombianos está modificando
aceleradamente la composición social, cultural y económica de las regiones, propiciando nuevas
dinámicas en las relaciones como sociedad.
Finalmente, es importante resaltar que Región Colombia Internacional tiene por delante retos tan
importantes como la puesta en funcionamiento de su señal en Internet este 20 de julio, la producción
de contenidos propios con temas de migración y la consolidación de una política pública audiovisual
que siga respaldando y creyendo que el deber del Estado con sus ciudadanos va más allá de las
fronteras nacionales. |