1. Si la vida, en este caso la tuya y lo que te resta de ella,
tiene un sentido y un propósito, entonces ¿qué y quiénes te inducen a creer que
cuando llega a ti manifestándose con el atractivo y gratificante ropaje de la sexualidad, tal
propósito y tal sentido son discutibles, o inmorales o irreligiosos? ¿Crees que por rechazar el
sexo, o ponerle barreras o eludirlo con teorías espirituales, adquieres mayor consciencia? ¿Crees
que negándote al sexo, te beatificas o te conviertes en una persona más inteligente, más
creativa y más sensible? El sexo es para ti y no tú para el sexo. Debes usar el sexo, no permitir
que el sexo te utilice. En su libro Vida, amor, risa, Osho relata una breve historia que ilustra lo anterior “Un
fanático rey tenía una preciosa cama de oro, muy valiosa, adornada con miles de diamantes, y
siempre que había invitados en palacio él les ofrecía la cama. Pero, tenía una cierta
actitud: el invitado tenía que encajar en la cama. si el invitado era un poco más largo, el rey lo
hacía cortar al tamaño adecuado. Por supuesto, como la cama era tan valiosa no podía ser
alterada, pero el invitado podía ser cortado de acuerdo con el tamaño de la cama, ¡como si la
cama no existiera para el invitado, sino el invitado para la cama!”.
¿Crees que negándote al sexo te haces una persona más angelical? ¿No has observado
en ti mismo que mientras más eludes al sexo te conviertes en una persona más débil,
más resentida, más prevenida y egoísta? Todo comienzas a verlo malo y pecaminoso a tu lado.
Niegas la rosa y niegas su perfume, por lo tanto, niegas tu condición de abeja o de colibrí capaces
de libar el néctar de esa flor hecha para tu satisfacción.
2. En tu cuerpo hay jardines. En tu cuerpo hay ríos y santuarios, hay manantiales. Tu cuerpo tiene
puertas superiores y puertas inferiores para entrar a estos jardines. Al hacer el amor, ¿conoces detalles
de la profesión de jardinero del cuerpo? ¿Sabes navegar con un pasajero a bordo, por entre
peligrosos rápidos? ¿Conoces las oraciones del cuerpo erotizado? En el amorsexual, ¿oficias
siquiera con un mínimo conocimiento del ceremonial sexual? ¿Sabes cuáles son y a
dónde conducen las dos puertas inferiores cuando entras debidamente por ellas?... ¿Sabes entrar por
las siete puertas superiores de tu pareja?
3. Donde hay prisa para hacer el amor no puede florecer el éxtasis sexual. El orgasmo es producto de la
meditación y la meditación no es una carrera contra el tiempo, ni es una competencia entre dos que
hacen el amor, o con uno mismo para satisfacer a la pareja. Sin la experiencia del éxtasis, nada conoces
del sexo aunque practiques el sexo a diario y con múltiples personas. Es posible que te informes sobre el
sexo. Es posible también que te expreses con un lenguaje abarrotado de términos en torno al sexo,
pero eso nada indica. La realidad tántrica del sexo te eludirá, va a rechazarte como elemento
inútil y perturbador de la energía sagrada. Donde se produce el éxtasis, existe
creación más allá del gozo epidérmico, del estremecimiento muscular, de la
agitación respiratoria. La tradicional demencia de la eyaculación como factor opuesto ciento por
ciento al éxtasis y al orgasmo, es tu gran barrera para comprender y experimentar las nuevas perspectivas
de sexualidad que puedan llegar hasta ti.
4. El enriquecimiento sexual puede acelerarse cambiando nuestros hábitos en tal materia. Pero ninguno
quiere cambiarlos porque considera que sabe mucho en torno a ello; que nada tiene para aprender. Cualquier camino
diferente es largo y lento. Tu cuerpo no espera y el día menos pensado encontrarás que este ya no
es la herramienta apropiada para cuanto la mente exige. Si no cambias de hábitos cuando a tu vida llega
una nueva persona, y la tratas como a las anteriores, jamás saborearás los placeres de la
sexualidad total. Aunque pienses que haces algo nuevo con alguien nuevo, en realidad te repites
monótonamente en un peligroso círculo vicioso donde el sexo pierde su magia. Todo acto intencional
de la voluntad tiene potencia mágica. Ejerce la voluntad con tu sexo.
5. Inventa con tu pareja, hasta donde lo admitan la sensibilidad y la creatividad erótica de ambos, un
vocabulario íntimo solo conocido y empleado por los dos durante el Maithuna. Ternura y pasión,
magia e irracionalidad, candescencia de los sentidos, vocablos suaves o severos pero para los cuales debe ser
mutua la aceptación y el consiguiente deleite sonoro y erótico para ambos. Esos vocablos de
intimidad física y verbal, son mantras de cuerpo a cuerpo, son las caricias orales que se unen a unas
manos hábiles y a unos labios cinceladores que recorren todos los lugares del cuerpo de la pareja.
Únete a ella mediante tales palabras. Magnetízate con tal vocabulario y electriza a tu pareja. Una
palabra inventada en pleno orgasmo tuyo o de tu pareja, se transforma en una seductora fórmula de
unión, en un elemento intensificador de las caricias cotidianas. Las palabras adecuadas, creación
de ambos sólo para ambos, inefectivas cuando uno de los dos intenta compartirla con personas diferentes al
hacer el amor, contribuyen a unificar la energía de los cuerpos. El acto mágico de este hecho
verbal consiste en volver carne al verbo, y a este ponerlo a circular por tu torrente sanguíneo y por los
canales adecuados. Ese lenguaje, irracional y violador de toda sintaxis, meloerotismo, incrementa la
pasión al convertirse en fórmula sexual conocida sólo por la pareja, practicada sólo
por ellos y para ellos. Ten presente que tales mantras son irrepetibles con tus nuevas parejas.
6. ¿Cómo continúas creyendo que la eyaculación es orgasmo, cuando tal caída
fisiológica y emocional deja insatisfecho tu cuerpo y el cuerpo de tu pareja?...
El orgasmo auténtico, en el hombre, no puede ser tristeza ni es cansancio. No es hastío ni
indiferencia hacia la pareja. Orgasmo no puede ser un final ni nada parecido al cumplimiento de un objetivo que
se realiza apresuradamente. El orgasmo en el hombre, mucho menos puede ser la negación de su pareja, dar
la espalda y dormirse, perder la erección, vestirse y alejarse de su pareja con sensación de
vacío y de fatiga. Todo eso es propio de la eyaculación mas no del orgasmo. El orgasmo que nace del
encuentro total, del éxtasis de los cuerpos, de la consciencia del sexo, debe ser una fiesta de la materia
y el espíritu, una danza individual y mutua, un festín de los sentidos donde no surge el cansancio
ni mucho menos el rechazo de la otra persona. Este orgasmo sin eyaculación en el hombre es el vuelo de los
sentidos tras el vuelo de la consciencia.
7. El gran espejismo del sexo en el hombre es la eyaculación. También la mujer es arrojada a
este espejismo por su ignorancia o por su pasividad. No creas que esta es la meta del encuentro sexual y que el
hombre capaz de repetir tal demencia es el ideal para hacer el amor. Si evitas tal caída y aprendes a
trascender dicha exigencia del cuerpo en determinado momento de la relación, descubrirás la entrada
al orgasmo tántrico, al orgasmo valle que inunda todo el cuerpo luego de producirse la inundación
en las emociones y en el alma. No son metáforas ni pretensiones poéticas. Es una verdad y es una
experiencia concreta a las cuales no tienes acceso porque tal vez nunca te has preocupado por aprender sobre la
ciencia del sexo sacro. ¡Qué ingenuidad la tuya! Crees que por haber nacido con genitales y aparato
reproductor naciste también con el conocimiento de la sexualidad. Eres de quienes aprenden a manejar un
automóvil y se adiestran en los secretos del motor, pero jamás consideras indispensable aprender a
conocer los secretos de tu sexo, del sexo de tu pareja. No puedes entrar fácil a los secretos del tantra
sin poner mucho de ti. La vida cambia a través de la lucha y el esfuerzo. La vida cambia a través
del esfuerzo de enfrentarse a ella y transformarla. En el Hevajra Tantra se explica: “Los cuatro placeres son el
Placer emocional, el Placer perfecto, el Placer absoluto y el Placer innato. Sus manifestaciones son la sonrisa,
la mirada, el abrazo y la unión total. También se les conoce como Variedad, Desarrollo,
Consumación y Trascendencia”. Al nivel de Trascendencia se llega con el orgasmo sin eyaculación.
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