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El siguiente texto recoge la opinión de un grupo heterogéneo
de diez habitantes de Calarcá, quienes en forma espontánea
construimos una visión acerca del tema propuesto. Sometemos
al criterio de ustedes el interesante resultado.
Es obligatorio referirnos al cumpleaños del municipio,
al espíritu y contenido de la celebración que
a gusto o disgusto, afecta nuestra relación con la ciudad
durante varios días. Tal como es costumbre, la semana
cultural ha antecedido al festín. Una grata, variada,
y un tanto desordenada sucesión de eventos, se tomaron
calles, parques, plazas y escenarios cerrados, conformando un
cálido ambiente de goce lúdico y estético.
En justicia, se debe reconocer el esfuerzo de organizadores
y realizadores por incluir todas las manifestaciones creativas
disponibles en el municipio, por traer cultores del arte de
reconocida trayectoria, en actitud de enseñanza, y por
extender la programación a corregimientos, barrios y
veredas.
Desde luego, es imposible dejar satisfechos a todos: actores
culturales, público, y comunidad indiferente o ignorante
de la programación; todo, claro está, es susceptible
de mejorarse, comenzando por el presupuesto oficial destinado
para la temporada. Pero lo esencial, lo destacable, es que ese
espacio que dignifica nuestras propias manifestaciones intelectuales
y artísticas, ofreciéndolas al deleite comunal,
debe seguir siendo fundamental en el espíritu que idealmente
preside la celebración aniversaria. Los procesos de formación
artística que contra viento y marea adelantan las instituciones
locales y regionales, cuyos sorprendentes resultados pudimos
comprobar durante sus presentaciones, permiten alcanzar altos
niveles de calidad en la producción de eventos como este.
A los días del arte y la sensibilidad, siguen los de
la rumba. Nadie podría oponerse a la manifestación
de alegría colectiva; pero, por cuenta del consumismo
que nos imponen, el certamen popular que hace décadas
unía el respeto y admiración a la mujer calarqueña,
con el café, insignia agrícola de la región,
giró hacia un modelo extraño, importado, sin carácter
propio, que promociona más el consumo de alcohol al son
del estruendo, que la afirmación de valores sociales
positivos. A la sombra del festín, y obviamente en contra
de la actividad comercial legítima, proliferan otros
comercios detestables: el de seres humanos, niños y jóvenes,
referido por la prensa nacional y en el cual nuestra ciudad
ocupa uno de los tristes primeros lugares, el de sustancias
psicoactivas, el del espacio público para lucro particular,
el de alimentos sin el cumplimiento de las mínimas normas
exigidas para su manipulación, el del universo de baratijas
de contrabando “made in China” en desleal competencia
con manualidades y artesanías locales, invisibles estas
últimas para nuestro escaso aprecio y poder de compra,
el de los hábiles mercaderes de diversión, venidos
desde afuera, expertos en toda clase de artificios, que nutren
sus patrimonios con los magros recursos de nuestra gente.
No agotamos la lista por extensa, pero entre otras reflexiones,
esa cruda realidad nos suscita las siguientes: ¿quiénes,
realmente, se benefician de las fiestas de Calarcá; propios
o extraños oportunistas?, ¿quiénes pierden
o se perjudican; extraños o víctimas locales obligadas
a soportar abusos, excesos y desaseo?, ¿porqué
se le da más trascendencia al jolgorio etílico
que al contenido cultural, siendo este el de nuestra propia
entraña?; ¿porqué se ignoran las normas
elementales de prevención de desastres, insistiendo en
atiborrar de público zonas de riesgo, sin respetar siquiera
el acceso a hidrantes en caso de incendio, ni vías para
posibles evacuaciones de emergencia?; ¿cuánto
gasta la Administración Municipal en la realización
de la semana cultural y cuánto en la de rumba, incluyendo
los efectos posteriores? (no se nos diga que la Corporación
asume todos los costos; todos sabemos de los saldos en rojo
y quién los cubre); ¿porqué se imprime
el programa cultural en forma tan modesta, limitada al ámbito
local y en cambio el otro en impecable formato policromo de
difusión nacional?; la última, ¿porqué
se estimulan el desenfreno y la parranda, de espaldas a la angustiosa
realidad laboral, social y económica de Calarcá
y en desmedro de su valor cívico y ciudadano?. No ignoramos
los avances logrados en la adecuada reubicación del comercio
persa y en la interesante programación deportiva; pero...
Un ejercicio de convivencia nos tendría que convocar
a la reflexión y al debate acerca de estos temas. El
sosiego de los próximos meses y una convocatoria incluyente,
pueden propiciarlo.
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| ¡GRACIAS! |
La expresión de gratitud nos obliga hoy a emplear este
espacio. A través de los tres meses y seis ediciones
de vida y con ocasión del acto "Vuelo
de Palabras",
en el cual se presentaron obras literarias locales y regionales,
entre ellas POETINTOS, son incontables las manifestaciones de
simpatía y solidaridad que hemos recibido, tanto en forma
personal como por correo electrónico. Las aceptamos con
sincera modestia, no como halago, sino con la certeza de estar
acertando en el logro del objetivo vertebral: propiciar el reencuentro
de las almas calarqueñas con su identidad colectiva.
Gracias mil a quien inspira CALARCARIÑO desde el anonimato;
a personas como Leydi Bibiana Bernal, laboriosa trabajadora
e investigadora literaria quien nos colabora en la presente
edición, sección de Poesía a la Carta,
a Umberto Senegal, conocedor de POETINTOS y su filosofía
desde su categoría de sueño, al grupo de Teatro
Azul por su estímulo, a Gladys Sierra de COMFENALCO y
Alejandro Herrera de RCN Radio, quienes en un exceso de calarcariño
nos han adoptado en sus afectos intelectuales. A Nestor Jaime
Ocampo, defensor público de Calarcá, a Marco Antonio
y Paulita, abnegados formadores de talentos musicales desde
PALOSANTO, a Luis Fernando Londoño, quien nos ofrece
su invaluable archivo fono-visual del municipio y la región,
a María Eugenia Trujillo y Carmenza Ospina por cómplices.
Capítulo especial en nuestra gratitud para Álvaro
Jaime Ospina. Su página www.calarca.net ha sido el hogar
electrónico de POETINTOS desde la primera edición;
a través de ella, con más de seis mil visitas
registradas a la fecha, hemos podido llegar al calarcariño
de coterráneos en el mundo entero. Ocasión habrá
para que nuestra comunidad reconozca el trabajo militante (quijotesco,
dirán algunos) de este calarqueño de alma gigante
y generosa.
Y gracias a todos ustedes, apreciados lectores; deseamos que
encuentren siempre, en estas páginas un producto digno
de su atención.
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| POESÍA
A LA CARTA: LOS POETAS LE CANTAN A CALARCÁ |
Con motivo del aniversario de nuestro municipio, se incluye
una muestra fragmentaria de poemas dedicados a Calarcá.
Hacen parte del libro inédito Cantos a Calarcá,
recopilación que hace desde algún tiempo atrás,
la joven historiadora Leidy Bibiana Bernal Ruiz. Dicho trabajo
reúne más de un centenar de poemas y composiciones,
de diversos autores regionales, dedicados al paisaje, las costumbres,
los personajes y su desarrollo histórico.
De Luis Vidales
YO DIGO CALARCÁ
Yo digo Calarcá y el sueño viene
lento el paso en el aire de la alcoba.
Cara de día ausente el niño tiene.
Y el año siete corre por la hora.
Yo digo Calarcá y algo me sabe
a lulo a granadilla y dulumoca.
Y digo “pescador”, y la quebrada
en mis corrientes años desemboca.
De Rodolfo Jaramillo Ángel
CANTO A CALARCÁ
Naciste de la selva milenaria
en el grito del hacha y la plegaria
arrancada del alma por la fe;
te besaron cascadas rumorosas,
te arrullaron las auras milagrosas
y el canto de pasión del Dios-te-dé.
De Baudilio Montoya
TIERRA CALARQUEÑA
Porque en tu amor, la adolescencia mía
bebió embriagada tus mejores mieles,
y a la olímpica paz de tus laureles,
Pan me enseñó tus cañas de armonía
.
Por tu luz, por el oro de tus cielos,
por el vigor de todos tus anhelos
hacia el progreso en férvidas cuadrigas,
Digo en tu gracia el ritmo de mi canto,
y porque ayer, a tu cuidado santo,
mi madre se nutrió de tus espigas.
De Margel Londoño
SEMBLANZAS
Calarcá, templo del sol
y cuna de semblanzas,
donde canta el ruiseñor
y se vive la esperanza.
Es la reina del café.
Entre sus verdes plantíos
florecen chapoleras
dándole paso al amor
y al arriero que camina
hacia las fuentes del río
De Evelio Arbeláez Aristizábal
HIMNO A CALARCÁ
Coro
Salve, cuna de mi sangre,
salve origen de mi voz;
oye, tierra, mis bambucos ,
que son bambucos de amor.
I
Calarcá de las leyendas
y la ignota tradición,
de prosapia milenaria
y de mítico blasón.
De Libaniel Marulanda
VOLVER EN JUNIO
(Bambuco)
Hay trasteo de quimeras
Amarradas con recuerdos.
La nostalgia se pasea
en el yipao del tiempo.
Un bambuco se libera
de sus lejanos silencios
de Bataclán a La Bella
Calarcá de mis cafetos.
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| INVITACIONES |
POETINTOS desea extender varias invitaciones. A los calarqueños
residentes en el exterior, en Colombia y en el mismo municipio,
visitantes de www.calarca.net/poetintos, a vincularse en forma
personal e incluir a familiares y amigos en una red de calarqueños
en el mundo, cuyos propósitos, además de las concesiones
que le hacemos a la nostalgia y al recuerdo, pueden relacionarse
con el afecto al disminuido Calarcá de hoy y con el compromiso
compartido para soñar y realizar uno mejor para todos.
Entendemos que el grupo humano de Calarcá en el exterior
y en el país es numeroso, que hay en el, calarqueños
en disposición de aportar ideas, trabajo y hasta recursos
materiales para una empresa ambiciosa como esta. La propuesta
que entre todos haríamos concreta, puede llegar a ser
una especie de Calarcá virtual (según expresión
de Néstor Jaime Ocampo), con todos los campos de actividad
e interés propios de una comunidad viva en busca de su
promoción integral. Ahí echamos a rodar esa bola
que recoge varias ideas, hasta ahora tema de tertulias informales.
¿Se pueden imaginar ustedes lo que sería una experiencia
como esta para comunidades de toda Latinoamérica y el
mundo?
La siguiente invitación es para que nos ayuden a enriquecer
el formato y los contenidos de POETINTOS. Sus comentarios de
viva voz o a través del correo electrónico son
muy importantes.
Igualmente estamos dispuestos a acoger colaboraciones publicables,
cuyas únicas condiciones son el respeto en el contenido,
la pulcritud en los textos y el tratamiento de temas afines
a la propuesta ciudadana y cultural. Estamos abiertos para la
opinión diversa.
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| BREVE
DECLARACIÓN DE MOTIVOS, OBJETIVOS Y PRINCIPIOS |
Llegamos a la séptima edición
y nos parece oportuno, en su contexto, darles a conocer algunas
notas acerca del pensamiento que guía esta publicación.
En próximas ediciones continuaremos.
*POETINTOS asume y aprecia como valioso patrimonio
social, la tradición literaria de Calarcá y del
Quindío, reconocidas en el contexto nacional, aunque
también percibe una lamentable desactivación del
proceso cultural que, esa misma tradición, debería
sostener.
* El paulatino agotamiento de tal bien colectivo,
constituye un motivo de preocupación pues supone una
grave pérdida de identidad del municipio en un momento
histórico de radicales cambios socioeconómicos.
Hoy, más que nunca, se requieren fortalezas que prevengan
la erosión social y el deterioro generalizado de la calidad
de vida.
*Creemos que la promoción de los valores
intelectuales y artísticos dentro de una comunidad, denota
con claridad el nivel de desarrollo humano y las posibilidades
de ella frente a los retos del futuro.
*POETINTOS desea aportar con decisión
al proceso de rescate de valores culturales calarqueños
y regionales, teniendo claro que si las debilidades son incontables,
mayores tienen que ser los empeños en superarlas.
*POETINTOS es, hasta ahora, un producto individual.
Para hacerlo viable, ha sido necesario un esfuerzo de aprendizaje
múltiple, cuyos resultados juzga el lector. Sin embargo,
tenemos claro que, para darle real sentido y solidez como promotor
de procesos, debemos evolucionar con rapidez hacia un esquema
que comprometa un grupo de activistas culturales, donde la pluralidad,
la diferencia y el compromiso sean baluartes.
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| POETINTOS
ANTERIORES |
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del 2005
Volumen 1, Nº 5 del 1º
de junio del 2005
Volumen 1, Nº 4 del 15 de mayo del 2005
Volumen 1, Nº 3 del 1º de mayo del 2005
Volumen 1, Nº 2 del 15 de abril
del 2005
Volumen 1, Nº 1 del 1º de abril
del 2005
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