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El pasado lunes 13, asistimos a aquello que parece ser un hecho
cumplido, no sujeto a discusión ni a concertación,
por advertencia expresa de la señora gobernadora. Nos
referimos al proyecto de remodelación de nuestra Plaza
de Bolívar. Según sus propias palabras, se trata
de un “obsequio” a su pueblo natal, acordado en
forma exclusiva con nuestra alcaldesa. El criterio que comparten,
no susceptible de opinión diferente, es que en la lista
de prioridades del municipio, la redecoración de “la
salita de recibo para la visita”, de la ciudad, como la
denominó en su acostumbrado lenguaje coloquial nuestra
mandataria local, ocupa el primer lugar y que tal obsequio (por
condición de la donante), debe estar representado en
una obra física que perpetúe el nombre de la gobernadora
en el recuerdo de los calarqueños.
“A caballo regalado no se le mira el colmillo”,
reza un popular refrán. Sólo que en esta ocasión
estamos hablando, no de un regalo, sino de la inversión
de nuestros propios recursos públicos y tampoco de un
bien cualquiera sino de una obra que interviene el corazón
físico y afectivo de la ciudad. Con todo respeto por
las jefas de las administraciones departamental y municipal,
no compartimos ni el banal objetivo, ni el procedimiento empleado
para decidir sobre el patrimonio ciudadano y menos aún
el lenguaje con el que simplemente se notificó a la ciudadanía,
condenando de antemano cualquier intento de crítica.
Les cuesta demasiado a nuestros administradores públicos,
entender que su papel es bien distinto al de dispensadores de
dádivas, con fondos que no son de su propiedad personal
sino de la comunidad que los eligió; se les dificulta
asumir los retos de la práctica democrática y
despojarse de actitudes feudales para construir opciones legítimas
de gobernabilidad.
Bajo el riesgo de ser calificados de negativos o destructivos,
nos atrevemos a opinar que nuestra comunidad, agobiada por toda
suerte de carencias, bien podría haber contribuido a
encontrar mejor destino para esos recursos. Mirada desde la
perspectiva democrática, era una oportuna ocasión
para consultar a la ciudadanía, presentándole
varias opciones de inversión, procedimiento que habría
dejado mejor paradas a nuestras apreciadas mandatarias y menos
insatisfechos a sus gobernados. No está en discusión
la calidad del diseño arquitectónico propuesto;
es tema que no abordaremos aquí.
Pero, si de invertir en obras con impacto turístico
se trataba, ¿cómo no pensar, por ejemplo, en un
proyecto de mejoramiento integral de los espacios públicos
que constituyen la “fachada” perimetral urbana?.
La costumbre de enlucir los edificios, sean viviendas o de cualquier
otro uso, es propia de todos los pueblos y ciudades del mundo;
también el esfuerzo por embellecer los espacios comunes,
calles y avenidas, tanto para goce de sus habitantes, como de
los visitantes, en especial cuando se trata de localidades que
fundan en el turismo una expectativa de progreso.
Lo anterior no parece aplicable a nuestra Calarcá. Por
su característica de encrucijada de vías troncales
nacionales, el casco urbano presenta, en los cuatro puntos cardinales,
accesos viales que, salvo el construido por INVÍAS en
el costado norte (aunque carente de “personalidad”,
de “sabor” propio), dejan bastante qué desear,
sobre todo en cuanto a la impresión visual que producen
y a la carencia o descuido de elementos de amoblamiento urbano,
alumbrado, museo vial, etc.
En general, la señalización vial es deficiente;
los monumentos y glorietas se hallan en estado de abandono;
no se observan ayudas publicitarias que inviten en forma franca
y cálida a visitar el área urbana del municipio,
en las cuales se presenten sus atractivos y la disposición
de sus habitantes para atender al forastero. Actualmente, Calarcá
es apenas un sitio de paso, de paso rápido e inevitable;
no frenamos los vehículos, no enganchamos al turista.
La gente entra con agrado a donde se le invita, en donde hay
algo interesante para conocer, admirar o disfrutar; casi nunca
por casualidad. No olvidemos que aquello que resulta de interés
para el forastero, normalmente pasa inadvertido para el habitante.
En fin, es apenas una de las posibles alternativas que no se
consideraron a la hora de decidir el destino de la no despreciable
suma de mil millones de pesos.
Todo esto nos deja el amarguillo sabor a desdén por
la comunidad al que jamás debemos acostumbrarnos. Seguimos
soñando ser sujetos activos, protagonistas, en lugar
de simples objetos de interesados halagos.
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| ¡FELIZ
CUMPLEAÑOS!, QUERIDA CALARCÁ |
Ciento diez y nueve años es temprana edad para un municipio;
para una comunidad que aún guarda nostalgias frescas
de la audacia que en estas estribaciones cordilleranas erigió
un sólido hogar compartido. No son buenos tiempos los
actuales. La prosperidad material de otrora, el Calarcá
cívico, de convites omnipotentes, de alacenas surtidas
y fragantes, es un recuerdo refundido entre la incertidumbre
del hoy y del mañana; nosotros, una sociedad sin trazos
futuros, cohabitamos estos espacios, apenas rehaciéndonos
de lustros de letargo, intentando fundarnos nuevamente en la
labor creativa y tenaz y en la pacífica pluralidad, luego
del forzoso viraje del mundo hacia despiadados modelos económicos
donde los débiles no caben, donde el paradigma de la
competitividad extrema, suplantó lo que de humanidad
nos quedaba.
Pese a todo, ¡feliz cumpleaños!, querida Calarcá.
Lo celebraremos con sana alegría; disfrutaremos de una
semana cultural que promete sorpresas; nos sumaremos a los numerosos
visitantes de todo el País que encuentran en nuestro
cálido entorno una extensión de su hogar; a nuestros
hermanos calarqueños, exiliados a lo largo y ancho del
mundo, quienes hacen posible con su trabajo y su afecto, el
relativo bienestar de sus familias; para todos tenemos un fraternal
abrazo de bienvenida.
Nuestro reconocimiento para quienes dedican su tiempo y esfuerzo
a la producción y realización de eventos; para
los creativos que se esmeran en proponer formas más organizadas
de convivencia y respeto en el festejo.
POETINTOS, aporta su calarqueñidad actuante desde nuestra
modesta hoja de inspiración ciudadana y cultural. Aspiramos
a multiplicar el calarcariño de propios y visitantes,
convocando voluntades alrededor de esta patria verde que nos
acoge y que requiere con urgencia pequeñas y grandes
acciones redentoras.
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| NUESTROS
POETAS: BAUDILIO MONTOYA |
De nuestro bardo de cabecera, poeta de la entraña calarqueña,
mucho se ha escrito y quedan aún bastantes cuartillas
por llenar. Sus rasgos biográficos, tan sencillos como
cualquiera de sus sonetos, son bien conocidos. Nace en Rionegro,
Antioquia en mayo de 1903 y a la edad de cuatro años
llega con su familia a la apenas conocida aldea de Calarcá,
a la cual se aferraría como su única patria. En
este rincón del entonces departamento de Caldas, se hizo
hombre, poeta y maestro, quién sabe en qué orden;
aquí cumplió su magisterio hasta hallar eterno
descanso en 1965. En su paraje de La Bella, en un pequeño
parque que acusa la crueldad del olvido, yacen sus despojos.
El expresidente Belisario Betancur, prologó una selección
de sus poemas, editada por la gobernación del Quindío
con motivo del primer centenario de su nacimiento. De su texto,
trascribimos los siguientes apartes:
EL HABLA LÍRICA DEL PUEBLO
“La poesía de Baudilio Montoya está escrita
en el corazón de los caldenses y, especialmente, de los
quindianos, a lo largo de los años y los años.
Elaborada con los elementos vivenciales simples pero vibrantes
de la hermosa comarca, de sus habitantes, de su quehacer de
cada día, lo mismo aparecen en sus cantos los labriegos
que sus ilusiones; o se detiene en los niños ávidos
y los juguetes ricos; o se esquiva en la banalidad de los escuetos
caminos de la mansedumbre y la pobreza. Tales tribulaciones
hacen la esencia de esta poesía, porque Montoya gozó
de otras posibilidades existenciales pero gustaba más
de demorarse en la tristeza de las situaciones. Por lo mismo,
digamos en su propio lenguaje que su tiempo él lo vivió
con privaciones pero sin agravios. Había la resignación
de la realidad cotidiana y al tiempo la inconformidad con las
desigualdades establecidas.
No fue propiamente un luchador contra esas realidades sino
su doliente, su fotógrafo objetivo y acongojado...
...Era un maestro antes que nada. No solo en la maestría
de su obra literaria, sino en el menester de la enseñanza,
en una escuela rural. Era también un clásico en
el sentido del culto que rendía a la preceptiva: la rima
como elemento de trabajo pero no como pleitesía. Sin
haber sido un poeta social, lo social hacía parte importante
de su inspiración. Por lo mismo, sus versos están
recorridos por un caudal de melancolía, como ocurriera
en buena parte de nuestro tardío romanticismo y principalmente
en los miembros de La Gruta Simbólica. Tales temas le
llegaban de manera simple, fluían del manantial campesino
que bebió, en donde nació y en donde vivió.
Y en el cual, desde apenas adolescente, se distinguió
por la vivacidad de su inteligencia que lo llevó a ocupar
cargos sobresalientes en el ámbito municipal. Y, por
supuesto, a emprender tareas líricas con precocidad.
Pudiera decirse que nació poeta. Y que, autodidacta,
fue la poesía que recogía del paisaje y de las
costumbres de su gente, su primer aliento”
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| POESÍA
A LA CARTA: POEMAS DE BAUDILIO MONTOYA |
CANTO DE LA DESOLACIÓN
Y nada hallamos
tras de cruzar el arenal, amada.
...Hosca la inmensidad sobre nosotros
y la tierra hasta siempre desolada.
...Mejor que nuestras almas no se llamen
y en el hondo pavor que las espanta
permanezcan enhiestas en su angustia,
calladas...
...Cuando llamamos la piedad un día sólo nos respondió
su carcajada.
La vida es una trágica mentira
sobre una inmensa realidad de nada.
Si todo lo perdimos en la ruta
si no hallamos verdad en la jornada,
mientras fina la tarde que comienza
y antes de hundirnos en la sombra arcana,
mejor que nuestras almas no se digan el desencanto cruel que
las amarga.
Tú nunca medirías el abismo que pudiera mostrarte
mi palabra.
ZAIDE
Pesó lo que la lumbre sobre el viento,
lo que un lirio en desmayo sobre el día,
lo que pesa un minuto de alegría
en el dominio azul del pensamiento.
Su talle fiel, el fino movimiento
de los juncos vernáculos tenía,
y con todo su encanto, parecía
la princesa romántica de un cuento.
La supe amar con el amor más fuerte,
hasta el duro momento en que la muerte
se la llevó en su fúnebre piragua;
y hoy pienso, que en mi vida que la nombra
fue tan leve y fugaz, como la sombra
que hace un pájaro en vuelo sobre el agua.
ORGULLO SACRO
Esta sangre que auspicia mi locura,
y que me exhibe en el sentir severo,
no la heredé del español artero que rubricó
la mínima aventura.
...Ni es tampoco de aquella que en un brote
por todas las edades imprevisto,
llevó su orgullo a condenar a Cristo y a lapidar después
a Don Quijote.
La que oscuros prejuicios desmenuza,
y que yo quiero por rebelde y bella
en mi ruta de cantos, es aquella que dejó en mis arterias
Tisquezuza.
...Raza aborigen, de bondad segura,
enhiesta siempre en su valor potente,
que adoró las estrellas solamente cuando entendió
el sentido de su altura.
...Canto esa sangre así, sin levadura,
que a pesar de las luchas más ingratas,
no se mezcló jamás con los piratas y pudo al cabo
sostenerse pura.
Así también, cuando en mentida esfera
gentes insulsas dicen su nobleza,
yo levanto sobre ellas la cabeza como mi abuelo Calarcá
lo hiciera.
VERSOS DEL SAUCE
En edición anterior comentamos el poético gesto
de uno de los discípulos y amigos de Baudilio, quien
además de musicalizar dos de sus poemas, cumpliendo la
voluntad del bardo, sembró sobre su tumba un sauce. El
aludido, Hernando Novoa, nos remite unos sentidos versos, de
los cuales trascribimos los siguientes:
...”Soy el sauce llorón que tú
añorabas
que hoy acompaña tu solitaria tumba
quien mira tristes llegar los visitantes
a elevarte una oración en la penumbra.
Qué feliz soy al hundir yo mis raíces
y complacerte, altivo y altanero
con mi follaje de verdes esperanzas
te manifiesto, Baudilio, que te quiero”
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| EVENTOS
SEMANA DE LA CULTURA |
*Jueves 16 de junio, 7:30 de la noche: recital
poético-musical sobre PABLO NERUDA, a cargo de los cantantes
chilenos Marisol Dalmazzo y Vicente Larraín; el guitarrista
caleño Andrés García y los poetas quindianos
Marta Lucía Usaquén y Elías Mejía.
*Lunes, 20 de junio, a las 7:30 pm., se llevará
a efecto un recital de jóvenes poetas quindianos, también
en la Casa de la Cultura.
*Martes 21 de junio a las diez de la mañana:
conversatorio abierto al público en el Club Quindío
de Calarcá, con los poetas Jotamario Arbeláez
y Juan Manuel Roca.
*Martes 21 de junio, a las 7:30 de la noche,
Jotamario Arbeláez y Juan Manuel Roca harán una
lectura de poemas. Casa de la Cultura.
*Miércoles 22 de junio, 6:00p.m., Casa
de la Cultura. Encuentro de escuelas musicales: Palosanto, Escala,
Batuta, Comfenalco y otras.
*Viernes 24 de junio, 5:00p.m., Casa de la
Cultura. “Talento Joven”, evento musical producido
por la Corporación Palosanto.
* Desde el 21 de los corrientes y durante
dos semanas, exposición memoria visual de Calarcá.
Produce Luis Fernando Londoño.
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| POETINTOS
ANTERIORES |
Volumen 1, Nº 5 del 1º de
junio del 2005
Volumen 1, Nº 4 del 15 de mayo del 2005
Volumen 1, Nº 3 del 1º de mayo del 2005
Volumen 1, Nº 2 del 15 de abril
del 2005
Volumen 1, Nº 1 del 1º de abril
del 2005
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