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Gotas de poesía y ciudadanía para disolver en el café... |
| EDITORIAL: LOS MALESTARES DEL QUINDÍO |
 VERSIONES DE PRENSA NO DESMENTIDAS
Son varias las incertidumbres que por estos días afronta el Quindío en asuntos de trascendencia mayor.
Refirámonos primero a la más traumática en el aspecto político-administrativo; además muy ingrata y
frustrante al sentimiento ciudadano: los testimonios y otros indicios que diferentes medios de información
nacionales han divulgado, contra actos personales y oficiales –cuando en años recientes ejerció como
gerente de la Lotería del Quindío- del actual gobernador, Julio César López.
Si bien no se trata de providencias judiciales en firme, las sindicaciones tienen sustento. El departamento
del Quindío, según las versiones no desmentidas de El Tiempo, El Espectador, Caracol, RCN, La W,
entre otros, está gobernado por una persona que, de comprobarse las denuncias, incurrió en
reiterados y a cual más punibles hechos, por los cuales merecería condena penal. Tal supuesto
no puede contentar a nadie. Duele ver el nombre de la pequeña patria involucrado en oscuros
episodios. En el sentir de los ciudadanos que habitamos y amamos esta tierra, ojalá se trate
apenas de una pesadilla para la persona del gobernador, superable a corto plazo. Se juega también
la credibilidad ética de quienes lo han promovido como funcionario público, sus mentores electorales
en la pasada campaña, aspirantes ellos mismos a cargos de elección popular en el próximo periodo.
¿UN CASO AISLADO?
Siempre en el evento que fiscales y jueces confirmen las imputaciones, no podría verse como
caso individual y aislado.
Estaríamos frente a un concierto delictivo de enorme trascendencia que pondría al desnudo
aquello por muchos sospechado, pero hasta ahora no denunciado con soportes
probatorios: la política quindiana parece sufrir los mismos o peores vicios
que consumen en el oprobio a otras regiones colombianas. La no oculta cercanía
personal e institucional de la gobernación con el monopolio de las apuestas
-en la práctica, apéndice burocrático de esta-, añade otro factor de inquietud.
La preocupación de fondo, debería ser la incapacidad de los votantes quindianos para romper
con costumbres politiqueras abominables y con castas de insolvencia moral
conocida pero tolerada, cuando no cohonestada. Son previsibles los trastornos
que conlleva un relevo intempestivo en la administración seccional; así mismo
el peligro que representa la intervención de los mismos actores, protagonistas
del crónico caos ético en el cual se debate la comunidad quindiana, en el
proceso electoral subsiguiente. De ocurrir lo indeseable, se tendría una
ocasión oportuna para corregir el rumbo del ejercicio político en el Quindío.
En medio de los riesgos imaginables, es dañina la tardanza de las decisiones judiciales.
EL DAÑO ESTÁ HECHO
En cualquier caso, el perjuicio en imagen pública y debilidad de gestión del departamento,
está hecho. Basta comprobar la nula interlocución con el gobierno nacional en temas tan álgidos
como infraestructura vial -donde el sector empresarial cobra inusitado protagonismo, en alianza
con el senador Arias Mora-, recursos para programas sociales, manejo de riesgos sismo-volcánicos
–aspecto de viva actualidad dejado a la iniciativa del Tolima-, y otros. Es obvia la reticencia
de los funcionarios del gobierno central para concertar acciones con una administración puesta
en tela de juicio. Sorpresiva presencia que refresca el equipo de gobierno representa Javier
Ramírez Mejía, recién vinculado como Secretario de Planeación. Sin tachas morales, con amplia
experiencia, autoridad y aprecio en el círculo del poder nacional, el ex-senador que en su
momento arriesgó su futuro electoral a cuenta de la defensa del interés público, aporta imagen
de probidad personal en azarosas circunstancias. Presumimos un acierto sin transacción.
OTROS FACTORES DE ZOZOBRA
Condiciones climáticas que trastornan la productividad cafetera; el desinfle de las expectativas
de activación económica a partir del turismo; los permanentes problemas de
movilidad por el corredor vial Calarcá-Ibagué, la lentitud del proceso de
modernización del mismo, que ya cumple ocho años de atraso con relación al cronograma de la
administración Pastrana; la progresiva activación del Volcán El Machín, riesgo hasta ahora
subestimado por los planeadores nacionales y regionales, son factores que contribuyen a crear
un ambiente de desasosiego, exacerbado ahora por la abrupta caída de las organizaciones captadoras
de dinero, mal denominadas "pirámides". Cada uno de estos temas y su interrelación, ameritan
comentarios extensos, imposibles de desarrollar en un solo texto. |
| HISTORIA DE UN BUEN BRAHMA - VOLTAIRE |
En mis viajes encontré un brahma anciano, sujeto muy cuerdo,
instruído y discreto, y con esto rico, cosa que le hacía más cuerdo; porque como no le faltaba nada, no
necesitaba engañar a nadie. Gobernaban su familia tres mujeres muy hermosas, cuyo esposo era; y cuando no
se recreaba con sus mujeres, se ocupaba en filosofar. Vivía junto a su casa, que era hermosa, bien
alhajada y con amenos jardines, una india vieja, tonta y muy pobre.
Díjome un día: Quisiera no haber nacido. Preguntéle porqué,
y me respondió:
- Cuarenta años ha que estoy estudiando, y los cuarenta los he perdido; enseño a los demás y lo ignoro
todo. Este estado me tiene tan aburrido y tan descontento, que no puedo aguantar la vida; he nacido,
vivo en el tiempo, y no sé qué cosa es el tiempo; me hallo en un punto entre dos eternidades, como dicen
nuestros sabios, y no tengo idea de la eternidad; consto de materia, pienso, y nunca he podido averiguar
la causa eficiente del pensamiento; ignoro si es mi entendimiento una mera facultad, como la de andar y
digerir, y si pienso con mi cabeza lo mismo que palpo con mis manos. No solamente ignoro el principio de
mis pensamientos, también se me esconde igualmente el de mis movimientos; no sé porqué existo,
y no obstante todos los días me hacen preguntas sobre todos estos puntos; y como tengo que
responder con precisión y no sé que decir, hablo mucho, y después de haber hablado me quedo
avergonzado y confuso de mí mismo. Peor es todavía cuando me preguntan si Dios es eterno.
A Dios lo pongo por testigo de que no lo sé, y bien se echa de ver en mis respuestas. Reverendo
Padre, me dicen, explicadme cómo el mal inunda la tierra entera. Tan adelantado estoy yo como
los que me hacen esta pregunta: unas veces les digo que todo está perfectísimo; pero los que
han perdido su patrimonio y sus miembros en la guerra no lo quieren creer ni yo tampoco, y
me vuelvo a mi casa abrumado por mi curiosidad e ignorancia. Leo nuestros libros antiguos,
y me ofuscan más las tinieblas. Hablo con mis compañeros: unos me aconsejan que disfrute de
la vida y me ría de la gente; otros creen que saben algo y se descarrían en sus desatinos,
y todo la angustia que padezco. Muchas veces estoy a pique de desesperarme, contemplando que
al cabo de todas mis investigaciones, no sé ni de donde vengo, ni qué soy, ni adónde iré,
ni qué ser.
Causóme lástima de veras el estado de este buen hombre, que era el más racional, y me convencí de que era
más desdichado el que más entendimiento tenía y era más sensible. Aquel mismo día visité a la vieja vecina
suya, y le pregunté si se había apesadumbrado alguna vez por no saber qué era su alma, y ni siquiera
entendió mi pregunta. Ni un instante en toda su vida había reflexionado en alguno de los puntos que tanto
atormentaban al buen brahma; creía con toda su alma en Dios y se tenía por la más dichosa mujer, con tal
que de cuando en cuando tuviese agua para bañarse. Atónito de la felicidad de esta pobre mujer, me volví a
ver a mi filósofo y le dije:
- ¿No tenéis vergüenza de vuestra desdicha, cuando a la puerta de vuestra casa hay una vieja autómata que
en nada piensa y vive contentísima?
- Razón tenéis –me respondió-, y cien veces he dicho para mí que sería muy feliz si fuera tan tonto como mi
vecina; más no quiero gozar semejante felicidad. Más golpe me dio esta respuesta del buen hombre que todo
cuanto primero me había dicho; y examinándome a mí mismo, ví que efectivamente no quisiera yo ser feliz a
cambio de ser un majadero.
Se propuso el caso a varios filósofos, y todos fueron de mi parecer. No obstante, decía yo para mí, rara
contradicción es pensar así, porque al cabo lo que importa es ser feliz, y nada monta tener entendimiento
o ser necio. También digo: los que viven satisfechos con su suerte, bien ciertos están de
que viven satisfechos; y los que discurren, no lo están de que discurren bien. Entonces, es
claro que debiera escoger uno no tener migaja de razón , si el algo contribuye la razón a
nuestra infelicidad. Todos fueron de mi mismo parecer, pero ninguno quiso entrar en el ajuste
e volverse tonto por vivir contento.
De aquí saco que si hacemos mucho aprecio de la felicidad, más aprecio hacemos todavía de la razón. Y
reflexionándolo bien, parece que preferir la razón a la felicidad, es garrafal desatino. ¿Pues, cómo hemos
de explicar esta contradicción? Lo mismo que todas las demás, y sería el cuento de nunca acabar. |
| ILUSIONCITA Y EL CENTAURO |
Por: Óscar Zapata Gutiérrez
Una fuerte atracción por esa enigmática mujer de sonrisa discreta cambiaba el recorrido diario por mis
acostumbradas rutas hacia ninguna parte. Suelo llamar "ninguna parte" el aquí y el ahora que
sirve, al mismo tiempo, de refugio, de justificación, de centro de operaciones a la practica de mi
proverbial filosofía.
Durante generaciones la busqué y aunque sabiéndola ahí, dispuesta a florecer, siempre desaparece como en la
suerte del mago. La bauticé Ilusión por la inmanencia de la luna que, con su innegable magnetismo, hace
perder el temple del guerrero, lo arrastra y lo trastorna haciendo temer por su cordura.
Al final, era mejor no haber nacido.
Ella misma, Ilusión, pensará lo mismo desde su torre de navegación: que ninguno de los dos derive a
conclusiones después de las conversaciones de cada uno consigo mismo.
Es demasiado tarde para comenzar, -me dije- o temprano, para terminar una historia sin final. Lo cierto
del caso, en relación con esa búsqueda, sucedió cuando el modelo congelado cobró vida, fuerza y
movimiento.
Ilusioncita es tan real que provoca, con un sutil canto de sirena, hacia la imposibilidad de su cuerpo
escamado desde la cintura para abajo, al antropoide que dotado con sus herramientas de arquería es
sostenido por un cuadrúpedo también de la cintura para abajo.
¡Ahí no hay nada! No puede haberlo,-dije-
Ilusión y Centauro, humanos de la cintura para arriba y animales al mismo tiempo estarían condenados a lo
imposible. Si alguna relación ocurriere solo la tibieza del “baño maría” podía imprimirle
vida perdurable porque nunca llegarían a sobrepasar el punto de ebullición o la frialdad.
Todo eso lo supe cuando Ilusioncita apareció en mi vida. Lo deduje cuando irrumpió sin que importara nada y
fuimos siguiendo uno al lado del otro halados por un hilo invisible, férreo como cable de acero, tan
fuerte como la polaridad de los imanes o con la increíble e insoslayable fuerza del amor. Eso era lo que
creíamos. Ese fue el primer tema de conversación aquel mediodía en el que, cara a cara, pusimos las cartas
sobre la mesa como si fuésemos a accionar los trebejos sobre el tablero de ajedrez para comenzar una
partida que, de antemano se sabía, terminaría en tablas.
Esa era Ilusión y yo Centauro. Lo sabíamos. Lo comprobamos cuando los dos cedíamos y entregamos todo sin
que ninguno tomara nada de la ofrenda expuesta en un cofre de vitrales virginales irrompibles.
Era virgen como su candorosa sonrisa, su apacible personalidad, su gracia angelical, su fresca humildad. Su
presencia sirvió, lo confieso, para enseñarme cómo, frente a ella, mi condición de lobo con piel de oveja
había desaparecido, hoy, cuando en mi laboratorio de centauro el arco apunta al infinito y a la búsqueda
del amor eterno con el que soñábamos; con el que contamos ahora que coincidimos en esta formidable
sincronicidad. |
| EL MINICUENTO EN LA LITERATURA COLOMBIANA
(Fragmento) |
Por: Henry González Martínez
A propósito del Primer Encuentro Nacional de Minificción, realizado en Bogotá durante los días 30 y 31 de
octubre anteriores, incluimos este aparte del artículo del profesor de la Universidad Pedagógica Nacional
y miembro del equipo organizador del encuentro.
Luis Vidales: Fundador
Pese a que muchos de los escritores colombianos han incursionado en la creación de cuento
breve y algunos han dado a la publicidad libros de minicuento, una revisión
histórica de esta forma de ficción conduce a reconocer por antigüedad y estilo de escritura
autoconsciente, al poeta Luis Vidales como el fundador de este tipo de creación breve en Colombia.Con
su libro Suenan Timbres, publicado en 1926, Vidales no solo se puso en sintonía con los vanguardistas
del continente americano sino que instauró en Colombia una escritura heteróclita,
caracterizada por la extrema brevedad, el humor, la paradoja y la ironía; la resistencia a
ser ubicada en el horizonte genérico literario de la época y su cercanía a la sentencia, el
poema, el epígrafe, el apólogo, la greguería y el chiste, entre otros. Suenan Timbres es un
libro compuesto formalmente por una autobiografía titulada "Confesiones de un aprendiz del
siglo" y cuatro capítulos denominados: "Los importunos"; "Poemas de yolatría";
"Curvas" y "Estampillas". La curiosa estructura del texto está dada porque
la mayor parte de su contenido -por no decir que su totalidad, excluyendo los primeros textos que son
cuentos breves y unos pocos poemas líricos- está integrado por minificciones, si nos atenemos a la
caracterización propuesta por Tomassini y Colombo.
Aunque en Colombia, y especialmente en Bogotá, apenas empezaba a conocerse su poesía por aquella época,
gracias al descubrimiento que de ella hiciera en 1922 el escritor Luis Tejada, las creaciones de Vidales
tendrían mayor resonancia en el exterior, especialmente en Buenos Aires, donde se desarrollaba un
efervescente movimiento vanguardista, y hasta donde llegaron los ecos de su poesía. Lo anterior le
permitió convertirse en el único poeta colombiano incluido en la famosa antología de 1926, seleccionada
y prologada por Jorge Luis Borges, Vicente Huidobro y Alberto Hidalgo, titulada Indice de la nueva poesía
americana, donde el poeta colombiano figura al lado de 61 poetas más de nueve países, entre ellos,
Francisco Luis Bernárdez, Leopoldo Marechal, Pablo de Rocka, Pablo Neruda, Luis Cardoza y Aragón, Carlos
Pellicer, César Vallejo y Macedonio Fernández, quien puede considerarse uno de los fundadores de la
escritura minificcional en este continente.
En 1922, cuando el escritor Luis Tejada presentó al poeta Vidales, profetizaba la
acogida que tendría su poesía con estas palabras: "Se que sus versos no irán
a gustar todavía a esa gran masa de público rutinizado en el viejo sonsonete,
sin alma ni médula, que nos dan diariamente quienes confunden la belleza
con la sonoridad vacua y pretenden hacer poesía escalonando adjetivos, armonías
y superficiales colores, en visión pobre por sólo ser descriptiva". (Citado
por Isaías Peña, 1986). Este vaticinio habría de cumplirse posteriormente
con la aparición de Suenan Timbres, un libro que reunía parte de la poesía
y la prosa de Vidales, y que despertó ataques e indiferencia. Solo 50 años
después logró obtener el reconocimiento merecido, el cual sobrevendría en
1976, fecha en que se publicó la segunda edición y "todos los jóvenes lo
aclamaron, porque era su poesía, la del siglo XX, la de la nueva música,
la de las ciudades tecnificadas y llenas de oficinas y de fábricas, lejos
de los arreboles y llantos románticos o modernistas". (Peña: 1986, pág. 17).
Al comentar la particular naturaleza de sus textos integrados en Suenan Timbres,
el poeta Luis Vidales explicaba: "Contra lo que pueda creerse mi renovación
poética comenzó por la prosa... Ni cuento ni poema en prosa, algo así como
un nuevo género, pero sin pretensiones de serlo”. Así, se fundamentaba la
ingeniosa escritura que imprimía levedad y renovación a la narrativa colombiana,
caracterizada por discursos declamatorios nacionalistas y grandilocuentes
que encontraban bastante resonancia en La Vorágine, la novela popular de
aquél momento, y en la poesía con marcado acento telúrico. |
| POETINTOS ANTERIORES |
Volumen 2, Nº 57 1-sep-08
Volumen 2, Nº 56 1-ago-08
Volumen 2, Nº 55 1-jul-08
Encuentro Nacional de Escritores Luis Vidales
Volumen 2, Nº 54 1-jun-08
Olgalucía Jordán, fotógrafa de alma entera.
Volumen 2, Nº 53 1-may-08
Volumen 2, Nº 52 1-abr-08
Adiós a un grandote
Volumen 1, Nº 51 15-may-07
Volumen 1, Nº 50 1-may-07
Volumen 1, Nº 49 15-abr-07
Protagonista: La Arepa
Volumen 1, Nº 48 1-abr-07
Volumen 1, Nº 47 15-mar-07
Volumen 1, Nº 46 1-mar-07
Volumen 1, Nº 45 15-feb-07
Volumen 1, Nº 44 1-feb-07
Volumen 1, Nº 43 15-ene-07
Volumen 1, Nº 42 1-ene-07
Volumen 1, Nº 41 15-dic-06
Dachiagore Drúa
Volumen 1, Nº 40 1-dic-06
Volumen 1, Nº 39 15-nov-06
Volumen 1, Nº 38 1-nov-06
Volumen 1, Nº 37 15-oct-06
Volumen 1, Nº 36 1-oct-06
Volumen 1, Nº 35 15-sep-06
Volumen 1, Nº 34 1-sep-06
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Volumen 1, Nº 32 1-ago-06 |
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Volumen 1, Nº 30 1-jul-06
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Volumen 1, Nº 2 15-abr-05
Volumen 1, Nº 1 1-abr-05 |


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