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Calarcá. |
| EDITORIAL: AÑO ELECTORAL (2) |
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LOS PARTIDOS POLÍTICOS
Analicemos un factor de distorsión de la democracia: en teoría, los partidos políticos
son organizaciones de iniciativa civil, fundadas en principios ideológicos o filosóficos, en
diferentes maneras de entender la sociedad, sus relaciones económicas, los problemas públicos y
sus soluciones. Es obvia la importancia de los partidos en democracias maduras: traducen intereses
individuales en aspiraciones colectivas; tienen ideario coherente y estructura democrática en su
interior; proponen candidatos idóneos para cargos de elección; coadyuvan al control
político de los gobiernos, formulan propuestas de orientación del estado, a través de
proyectos normativos, y actúan, según el caso, como alternativas de gobierno u oposición.
Hacen, además, que los ciudadanos participen en forma democrática en la conducción
institucional de los mismos grupos y asuman actitudes de colectividad a la hora de expresar opiniones o en
sus responsabilidades electorales.
En Colombia, si nos atenemos a la trágica historia pública, los partidos perdieron, si es que
alguna vez lo tuvieron, su contenido conceptual. Los idearios, supuestas guías de su acción
política, cedieron - desde el inicio de la vida republicana y aún en vida de nuestra
galería de próceres- ante los embates del sectarismo, los odios personales, envidias, rencores,
ansias de poder, insubordinación al orden legal; pasiones heredadas del ancestro mestizo que nos
condujeron a la sucesión de conflictos armados del siglo XIX. Un periodo de inmovilismo
ideológico y hegemonía conservadora, siguió a la llamada “guerra de los mil
días”, en los primeros años del siguiente siglo; luego, la pérdida de
Panamá, llegada del liberalismo al poder, abanderando reclamos sociales de la creciente
población urbana asalariada, cuyo intérprete fue López Pumarejo, y la división de
su partido en las elecciones de 1946, lo cual permitió un nuevo gobierno conservador.
HISTORIA RECIENTE
El sangriento desenlace de tal coyuntura, en la que un partido minoritario pugnaba por conservar el poder
a toda costa, fue el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el llamado “bogotazo” y la
violencia fratricida de mediados del siglo pasado. Tras ese periodo, los partidos continuaron extraviados, en
manos de rancias aristocracias . Las agencias oficiales, a partir del llamado “Frente Nacional”
(oscuro periodo en el cual el bipartidismo tradicional renunció a su naturaleza de confrontación
ideológica, a cambio de la alternancia en el poder presidencial y la distribución
burocrática), se convirtieron en enormes y dadivosas empleadoras de recurso humano, obligatoriamente
avaladas por jefes o “caciques” políticos; en contratantes únicas de obras
públicas y en principales clientes del comercio y la industria; todo esto en un escenario de lento
desarrollo económico. Recordemos: además del aparato burocrático actual, el estado
fungía como empresario en múltiples actividades, hoy en manos de la empresa privada. Al
concentrar tan desmesurado poder económico, se convirtió en codiciado botín para una
clase política emergente, sin contraparte de control, que rápido renunció a
escrúpulos éticos e ideó los mecanismos para manejar las claves del arca pública;
por la misma vía se perpetuó en el círculo del poder político.
CLIENTELISMO Y CORRUPCIÓN
Desmontado el Frente Nacional, nos legó sus vicios ya consolidados. Los partidos terminaron
convertidos en agencias de empleo oficial y de corretaje comercial, dirigidos en buena parte por una casta de
habilidosos politiqueros, cuando no de delincuentes. La carencia de espacios democráticos reales
propició la insurgencia armada y la consiguiente reacción paramilitar que aún retrazan
nuestro reloj histórico. El clientelismo, entendido como la serie de transacciones que involucran
cargos oficiales, contratos, beneficios y prebendas pactadas entre los agentes del poder civil y electores
individuales o “jefes” políticos, tiene hoy plena vigencia; más aún en las
regiones de precaria actividad privada, como el Quindío, donde los gobiernos locales o regionales
siguen siendo los mayores empleadores y contratantes. La más perversa secuela de esta práctica
es la corrupción oficial, ahora en maridaje con la privada, como secuela del neoliberalismo. Durante
las últimas décadas, a pesar de la vigencia de la nueva carta constitucional, hemos visto pocos
cambios. Política, partidos, elecciones, siguen significando para la gente común, violencia
histórica, corrupción, alianzas con los peores delitos (proceso 8.000 –
narco-parapolítica), negación de la ética.
¿Sabe el ciudadano o los mismos aspirantes a cargos, cuáles son las ideas políticas
que defiende el liberalismo colombiano como partido?; ¿o el partido de la U; ¿o el
conservatismo? Pero en cambio sí sabe que fulano o sutano “aspiran” a tal o cual cargo
porque con pocas excepciones, o bien son políticos de oficio que pueden militar hoy en uno,
mañana en otro partido, o bien oportunistas, aventureros, no apegados a un ideario social, sino a las
posibilidades de hacerse elegir, en la mayoría de los casos, con objetivos mezquinos o delictivos.
Así, la mayoría de colombianos nos sustraemos con cierta repugnancia de la actividad
pública y dejamos campo abierto al círculo de mercaderes electorales que maquinan para su
exclusivo provecho. Indiferencia, abstención electoral, tolerancia, resignación, cuando no
complicidad abierta y hasta admiración por los pícaros, son actitudes que hieren de muerte la
democracia y nos consumen en la actual desesperanza. En próxima edición nos detendremos en los
cambios introducidos por la reforma política ya vigente, los nuevos partidos y la sentencia de la Corte
Constitucional que hace claridad sobre las bancadas al interior de congreso, asambleas y concejos. |
| EL TESORO DE BECERRA Por Hugo Aparicio Reyes |
Del archivo de anécdotas no escritas de
Calarcá, hay algunas que pueden recrearse para preservarlas del olvido. En ellas está presente
la naturaleza del ser humano que somos y con el que convivimos en la aparente estrechez de la geografía
municipal. Esta narración intenta respetar la objetividad de los hechos. Sin embargo, no puede
olvidarse su carácter de creación literaria, en la cual está presente la
imaginación del autor.
Mediaban los años sesenta del pasado siglo. Los más prestigiosos abogados locales
coincidieron en el juzgado civil municipal; representaban acreencias a cargo del reciente difunto. Nadie
conocía, menos aún la viuda anodina y su hija adolescente, la existencia de tantas obligaciones
financieras. Los documentos no admitían dudas; tampoco ahora, la probable causa del deceso repentino.
El prestigio profesional de que gozaba en vida, su imagen de comerciante y persona acomodada, hacían
suponer la existencia de respaldo material holgado. El automóvil siempre lustroso, un pequeño
predio rural con la engañosa denominación de “la finca”, la casa que habitaba y el
local que él mismo atendió durante décadas, sustentaban tal imagen. En pocos días,
los documentos a pagar sobrepasaron varias veces los activos de la sucesión. Cundía el
desconcierto entre poderdantes y apoderados; no se resignaban ante la evidente insolvencia del difunto.
Becerrita... lo llamaban con cariño algunas clientas, luego acreedoras: de no muy baja estatura,
trigueño, cara redonda, frente amplia; cabello fino y escaso. Resaltaban el vestido de dos piezas y
corte impecable; discretas mancornas, camisa de cuello, lazo de seda anudado como sello personal y quevedos
de marco dorado. De procedencia desconocida y apellido no tradicional en la región; en la cédula
expedida en 1936 se declaró nacido 22 años antes. Nombres: Luis Alberto.
De Armenia y otros municipios requerían con frecuencia sus servicios de reportero gráfico
para cubrimiento de eventos memorables, reuniones sociales; con preferencia para tomas de estudio, en las
cuales demostraba refinada maestría. Los resultados siempre dejaron satisfechos a los más
exigentes; todos y todas sólo querían retratarse con Becerra.
Se recordó que como fotógrafo de confianza de la élite del pueblo, Becerra,
además de un completo arsenal de equipos fotográficos, luces y escenografía, tenía
en su estudio una caja de seguridad que usaba con frecuencia. Lo afirmaban clientes habituales. La clave,
sólo él la conocía. En su interior, creían, estaba la explicación del
enorme desbalance patrimonial. El menos atrevido habló de dólares, libras esterlinas, joyas,
acciones...
El inventario del local comercial, de la carrera 25, confirmó la existencia del cofre; el juez
procedió a ordenar su apertura, fijando fecha y citando a los apoderados de los acreedores. Iniciada
la diligencia, uno de los abogados se opuso a su realización. Ante la importancia que revestía
el resultado del arqueo a la caja de valores – alegaba - era necesario convocar también a la
familia del fallecido y demás partes interesadas en el proceso. El argumento fue aceptado por el
despacho.
La expectativa creció como espuma. A la nueva diligencia asistieron, además de los
funcionarios del juzgado, los numerosos actores procesales, el cerrajero contratado para la ocasión,
provisto de careta oscura, atuendo de seguridad y equipo de corte con acetileno, y gran cantidad de curiosos
que pugnaban por no perder detalle.
Como juego pirotécnico, brillaron las esquirlas del blindaje de acero al ser cortado por el soplete.
La tensión se palpaba. Cuando el maestro cerrajero pudo por fin abrir la mole metálica, hubo
decepción. Sólo se hallaron cajas de cartón de similar tamaño y peso exiguo que a
simple vista no contenían los valores esperados. No obstante, atendiendo el procedimiento legal, se
colocaron sobre los mostradores y el escritorio, y se asignó a cada una un número de orden para
el acta oficial. "Se procede a la apertura de las cajas de cartón. En la marcada con el
número uno..." -dictaba el juez, copiaba el escribiente en su Rémington- "se
encuentra gran cantidad de fotografías de... damas..." El estupor del funcionario era notorio y
crecía a medida que una a una, miraba las imágenes. Dudó en permitir que otros
asistentes pudieran examinarlas. "Caja número dos: se encuentra... similar contenido... Caja
número tres..."
Tras el resultado, que invitaba a abandonar de inmediato el lugar, fue inevitable que circularan algunas
fotos entre los presentes. El escándalo detonó en segundos. Unas desnudas, otras ligeras de
ropas, en sugestivas poses, las imágenes de “muy distinguidas damas y jovencitas de la
sociedad” calarqueña, pasaron de mano en mano. Fue difícil imponer el orden y recuperar
las fotografías que alcanzaron a circular. La decisión del juez fue guardarlas en las cajas
hasta nueva orden. Sí que eran el tesoro invaluable de Becerra. Quizás la razón de su
quiebra económica y desaparición terrena. Cientos de fotografías que durante un buen
tiempo avergonzaron, más a las recatadas familias que a las modelos.
¿Cómo logró Becerra la exclusiva colección? El secreto lo acompañó
en su tumba. "Yo lo vi en el cajón el día del entierro. Quedó
riéndose..." Anotó un impertinente al salir. |
| NOTAS URBANAS Y CULTURALES |
30 años de la Casa de la Cultura
Bien podría haberse aprovechado la idea de celebrar el 30 aniversario de la Casa de la Cultura
para realizar una serie de eventos artísticos y ciudadanos que reafirmaran el compromiso cultural del
municipio. De paso, se podría haber hecho un reconocimiento apenas justo al equipo administrativo
saliente, presidido por doña Alba Jaramillo. Durante muchos años, en condiciones adversas,
cumplieron la misión de conservar en digno funcionamiento la institución. Por desgracia, aunque
para nada puede extrañar, se prefirió un evento de "relleno". A propósito,
¿cuándo estará en uso la biblioteca antigua, apenas almacenada en estantes?
Arcadio en uso de buen retiro
Los habitantes de Calarcá, muy poco inducidos en mejor sentido por nuestros gobernantes, tendemos a
ignorar los méritos de personas que han consagrado especiales esfuerzos en beneficio de sus
conciudadanos. El caso del licenciado Arcadio Flores, hasta hace pocos días rector del Establecimiento
Educativo Baudilio Montoya, de La Bella, es uno de los que hoy llaman nuestra atención. Ignoramos el
número exacto de años durante los cuales perteneció o dirigió la
institución. Pero lo que sabemos con plena certeza es que fueron bastantes y fecundos en resultados.
Sin pretender menospreciar otros casos dignos de aprecio, la labor educativa y administrativa que
desarrolló Arcadio Flores en su centro de formación, debe ser objeto de sincera y cálida
gratitud por parte de todo Calarcá. Su desempeño profesional y calidad humana, constituyen
ejemplo ciudadano. Esperamos un acto de especial contenido, ojalá promovido por sus compañeros
docentes a falta de convocatoria oficial. Más allá de lo anterior, nos atrevemos a sugerir que
tras merecido descanso, al iniciar su gratificante jubilación, Don Arcadio pueda integrarse con la
comunidad Calarqueña que tanto necesita de personas de sus calidades.
Las "paces" con Mila
Las "paces" que le propusimos a Mila en la edición anterior, aunque eran un mero pretexto
para manifestarle aprecio, por obra de su inmenso corazón, se cumplieron a plenitud. Jamás
olvidaremos su llamada telefónica, la emoción que nos transmitió, ni el abrazo inmenso
que nos dimos en su puerta.
¿Cómo podría ocurrir un olvido, si además amplió y enmarcó
nuestra reseña para exhibirla en su grato establecimiento, orgullo de Calarcá? Nuevamente,
gracias, Mila.
Portafolio de Convocatorias y Estímulos de Mincultura
El próximo 15 de los corrientes, a las 10 A.M., en lugar a confirmar, actores y gestores culturales
estamos invitados para reunirnos con delegados del Ministerio de Cultura y con el Director de Cultura del
Departamento, José Fernando Ramírez para socializar el portafolio de convocatorios y
estímulos correspondiente al año 2007. Es muy importante la asistencia de todos los
interesados. |
| POETAS COLOMBIANOS: FERNANDO LÓPEZ RODRÍGUEZ |
La colección editorial CUADERNOS DE POESÍA,
Volumen 1, proyecto paralelo a CUADERNOS DE MINIFICCIÓN, del cual se han realizado 6, ha publicado una
serie de Haiku del poeta Fernando López Rodríguez con el nombre de VECINO DEL VIENTO Y LAS
CHICHARRAS. Reproducimos parcialmente la reseña biográfica del poeta, incluida en el cuaderno
y algunos de sus poemas.
Nació en Cartago, Valle del Cauca. Licenciado en Ciencias Sociales, Universidad Tecnológica
de Pereira; diplomado en Derechos Humanos y en Diseño de Proyectos Educativos. Obras: Cuando lloramos
juntos. Tocarte y huir. Arco iris, El arte de remendar, Luna de arroz. Coordinador del Taller de
poesía Gota de Agua, Director de Cantarrana, gaceta de poesía.
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Como en alabanza,
frente al caldo humeante
las manos del abuelo.
A la orilla del río
los pies del niño
dudan: ¿agua o camino?
Única música
tu corazón
entre mis brazos.
No pasó por aquí
la cruz del cura, pero
esta agua...¡bendita!
¿Te abandonó la poesía?
Escucha
el zumbido de la abeja
Ardilla comeguayabas
¡si mi madre
te atrapara! |
Cuatro padrenuestros
Entre la casa de mamá
y la tumba del abuelo
Al tendedero de mamá,
para ser pentagrama
le falta una cuerda.
No sé de ti...
pero mis chicharras
te presienten.
Para sentir el mío,
posé mi mano
sobre tu corazón.
Bajo la lluvia
corre la niña
grávida de libros
Como si fuera poco,
cuando te pienso
veo salir la luna. |
| POETINTOS ANTERIORES |
Volumen 1, Nº 43 15-ene-07
Volumen 1, Nº 42 1-ene-07
Volumen 1, Nº 41 15-dic-06
Volumen 1, Nº 40 1-dic-06
Volumen 1, Nº 39 15-nov-06
Volumen 1, Nº 38 1-nov-06
Volumen 1, Nº 37 15-oct-06
Volumen 1, Nº 36 1-oct-06
Volumen 1, Nº 35 15-sep-06
Volumen 1, Nº 34 1-sep-06
Volumen 1, Nº 33 15-ago-06
Volumen 1, Nº 32 1-ago-06
Volumen 1, Nº 31 15-jul-06
Volumen 1, Nº 30 1-jul-06
Volumen 1, Nº 29 15-jun-06
Volumen 1, Nº 28 1-jun-06
Volumen 1, Nº 27 15-may-06
Volumen 1, Nº 26 1-may-06
Volumen 1, Nº 25 15-abr-06
Volumen 1, Nº 24 1-abr-06
Volumen 1, Nº 23 15-mar-06
Volumen 1, Nº 22 1-mar-06
|
Volumen 1, Nº 21 15-feb-06
Volumen 1, Nº 20 1-feb-06
Volumen 1, Nº 19 15-ene-06
Volumen 1, Nº 18 1-ene-06
Volumen 1, Nº 17 15-dic-05
Volumen 1, Nº 16 1-dic-05
Volumen 1, Nº 15 15-nov-05
Volumen 1, Nº 14 1-nov-05
Volumen 1, Nº 13 15-oct-05
Volumen 1, Nº 12 15-sep-05
Volumen 1, Nº 11 1-sep-05
Volumen 1, Nº 10 15-ago-05
Volumen 1, Nº 9 1-ago-05
Volumen 1, Nº 8 15-jul-05
Volumen 1, Nº 7 1-jul-05
Volumen 1, Nº 6 15-jun-05
Volumen 1, Nº 5 1-jun-05
Volumen 1, Nº 4 15-may-05
Volumen 1, Nº 3 1-may-05
Volumen 1, Nº 2 15-abr-05
Volumen 1, Nº 1 1-abr-05 |


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