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Circula quincenalmente a través de cafeterías, restaurantes y establecimientos similares de
Calarcá. |
| EDITORIAL: NOTAS CALARCARIÑOSAS |
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ANTIBULLAS
Vamos en aumento los disidentes de la bulla fiestera del fin de año. Disfrutamos de esta época como de cualquier otra de los
meses anteriores, sin sumarnos al aparatoso consumismo, al atafago o al ruido; más bien en la alegría y el deleite de las cosas
sencillas. Respetamos cómo vive cada persona esta temporada, aunque de igual manera agradeceríamos que se pensara un poco en quienes
no participamos en la algarabía y se nos respetaran ciertos derechos mínimos de privacidad y tranquilidad en el vecindario. Si alguna
concesión debemos hacer en POETINTOS a la nostalgia decembrina, dirigimos a nuestros lectores las siguientes calarcariñosas
notas:
CIUDADANÍA ADOPTIVA
Cada día tengo nuevos y más fuertes lazos de pertenencia con esta tierra que acoge mi sentir profundo y lo bueno o grato que pueda
quedar en mi persona. No sé cuántos años más tendrán que transcurrir, además de los diez y seis ya
intensamente vividos en la entrañable vecindad, transitados entre sueños, prosperidad y ruina, entre el amor definitivo y el letal
desengaño, para que la registraduría local del afecto expida mi ciudadanía calarqueña; aunque mejor pensado, no es la
permanencia física aquello que confiera tal condición, sino otros arduos méritos, pendientes aún de alcanzar. Conservo
la esperanza de que en un futuro que ojalá no exceda el término de mi existencia, pueda ser, sin concesiones de excepción, uno
más de los buenos calarqueños.
Entiendo que desde estas páginas, para alcanzar el objetivo, debo avanzar mucho más en la comprensión de la geografía
física y humana de Calarcá, de su historia y cultura, de sus perspectivas socioeconómicas; de cómo, mediante el aporte
migratorio de Antioquia, Caldas, Cundinamarca y otras regiones del país, en una colonización de peculiares características, se
conformó su rico mestizaje y su idiosincrasia, indefinible pero latente. Debo, así mismo, conocer mejor la obra perdurable de sus
intelectuales, de aquellas personas que dieron origen, lustre y relieve a los títulos culturales, hoy en el olvido; también de quienes
intentan darles vigencia. Me obligo a profundizar en los temas ciudadanos y en el análisis de los problemas sociales que adquieren perfiles
dramáticos si se mira el acelerado retroceso en los índices de desarrollo humano, así mismo a insistir en promover
prácticas de democracia participativa basadas en transparencia, pluralidad e inclusión, diferentes al perverso clientelismo que nos
anula. Todo, claro está, dentro del respeto que profeso por las personas de recta intención, sin importar las divergencias
conceptuales que pueda tener con ellas.
HONOR PARA DISFRUTAR
Llegar a ser calarqueño por adopción debe ser honor que cueste; también que se disfrute. Cada mañana, no importa el
estado del clima, ahí está la tutelar mole cordillerana, siempre con un paisaje diferente, con un asombroso matiz que nunca antes
estuvo allí. Al mediodía, en tardes de sol o de lluvia, en "el sol de los venados" que sirve de título a una obra
de Gloria Cecilia Díaz (nuestra recién premiada escritora), a cualquier hora y desde cualquier punto de observación, caminos,
vías veredales o calles urbanas, la comunión verde que nos reconcilia con la existencia. Y aquí también, en la
extensión territorial del municipio, eje geográfico y vial de Colombia, el Calarcá humano confrontando las carencias materiales
y las incertidumbres del futuro, mirando pasar en las tractomulas, sin dejarnos casi nada, el flujo vital del comercio exterior del País; el
abrazo cálido de los amigos, la prueba constante de su calidad a través de actos: organizaciones de voluntades altruistas, dispuestas
a la construcción de mejor sociedad, nuevos medios de comunicación y divulgación alternativos, defensores activos de la
ecología, artistas, artesanos, actores culturales, empresarios del agro, de la incipiente industria y el turismo; en todos, la
disposición al trabajo honrado y creativo.
PREOCUPACIONES
Además de las personales, que incluyen la misma angustia, las mismas frustraciones y miedos que a todos, en algún grado nos tocan,
me asaltan varias inquietudes en cuanto al devenir colectivo del municipio: el veloz deterioro de la calidad administrativa, la disminuida
productividad local, cuyas causas principales parecen ser la dependencia no superada respecto a un monocultivo en prolongada crisis; la negativa disposición de los acumuladores de capital para invertir en nuevos frentes de generación de trabajo remunerado, la disminución del tamaño del estado, con el desempleo consiguiente, y la incapacidad de nuestro liderazgo para captar inversión desde afuera. Consecuencias: entre otras, el forzoso exilio de la población joven hacia destinos azarosos, educación de pobre calidad académica, nula habilitación laboral, sistema de salud de baja cobertura y eficiencia, miseria física y espiritual...
Con todo, visiones optimistas u oscuras, una inmensa manifestación de gratitud hacia ustedes, lectores amables, por tolerar estas opiniones,
siempre controvertibles, pero originadas en el más leal calarcariño. Un fin de año en paz. |
| SUROCCIDENTE COLOMBIANO Y ECUADOR |
CERCANA VECINDAD
La proximidad geográfica de los departamentos del suroccidente colombiano, permite a quienes habitamos en ellos, un relativo
fácil acceso a la República del Ecuador. Tal facilidad, desde luego, existe también para los hermanos ecuatorianos que desean
conocer nuestra región. La vía panamericana, de aceptables especificaciones y mantenimiento, conduce desde la ciudad de Cali, por el
grato paisaje del sur del Valle, hacia las ondulaciones que marcan la frontera natural con el Cauca; de paso, Popayán blanca y colonial,
para descender luego, por el municipio de El Bordo, hacia la olla del río Patía. A partir de esta ardiente depresión, habitada
por una comunidad que guarda sorpresas para quienes se detengan a conocerla, se asciende por relieve escarpado y lúgubre, perforada la
montaña por túneles, hacia la tibia Chachaguí y la elevada Pasto, ciudad circundada de laderas y planicies de retazos verdes,
evidencia del minifundio rural.
Entre la capital de Nariño con su vecino volcán Galeras, e Ipiales fronteriza, la garganta del río Guáitara.
Inevitable recordar al gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, muerto a manos de oscuros asesinos en el sitio
“Berruecos”, de este trayecto, en 1830. Cali-Ipiales: un recorrido que toma entre 10 y 11 horas en buses de línea, o un poco
menos, sin escalas, en automóvil particular. El paso de la frontera, a veces congestionado, requiere algo así como una hora. Primero,
adquirir los dólares. Es aconsejable hacerlo en un local establecido, donde garanticen mediante sello su autenticidad. Si se tienen los
documentos en regla: pasaporte o cédula de ciudadanía y certificado judicial para los adultos, mas permiso de los padres para salir
del país, autenticado en notaría, tratándose de un menor de edad (no importa si uno de ellos o los dos padres lo
acompañan), no hay mayor dificultad en el trámite de salida por el Puente Internacional de Rumichaca. El único
obstáculo para ingresar al Ecuador, se presenta cuando por alguna razón no se ha registrado una salida anterior en la
inmigración de ese país.
ECUADOR, GRATO DESTINO
Tulcán, la ciudad fronteriza de los vecinos, es la capital de la provincia del Carchi. La similitud geográfica, étnica y
social con nuestro departamento de Nariño es evidente; también la actividad económica de sus ciudades. Otra circunstancia
histórica para recordar: esta región fue el extremo norte del dominio inca, tras la reunificación del imperio, en cabeza del
quiteño Atahualpa, asesinado luego por la hueste conquistadora de Francisco Pizarro. Nuevo descenso desde la alta meseta hacia el Valle del
Chota, oasis de brisa cálida, para ascender, ya en la provincia de Imbabura, al nivel medio de Ibarra, su capital; luego, Otavalo, y
localidades aledañas: Atuntaqui y Cotacachi, siempre laboriosas en la actividad textil y fieles a valores étnicos propios.
Un escalón más; con el valle circundante y la fértil ladera del pico nevado Cayambe que se levanta con serena majestad al
oriente, la provincia de Pichincha da la bienvenida al viajero. Guayllabamba, en el valle de su río homónimo, nombrado por los altos
promedios de longevidad de sus habitantes precede a Calderón; última grada de pocos kilómetros y la sorpresiva Quito, capital
provincial y del País, va apareciendo en su extremo norte, moderna y plácida.
¡A VIAJAR!
Es infortunado que no existan líneas de transporte de buena calidad entre Tulcán y Quito. El trayecto que a lo sumo podría
cumplirse en unas cuatro horas y media, se prolonga a veces hasta el desespero, por las continuas paradas para recoger y dejar pasajeros como
cualquier autobús urbano, y por la incomodidad de los vehículos. Total: si ustedes, lectores, disponen de unas quince o diez y seis
horas, iniciando en Cali, para viajar vía terrestre, en buses de línea, hasta la capital del Ecuador, a un costo aproximado (a
precios de hoy) de cincuenta mil pesos por persona, ¡háganlo! Les aseguramos que bien vale la pena. Si disponen de automóvil
particular (con todos los documentos en regla, a nombre de uno de los viajeros, ojalá con dos conductores), y un grupo familiar o de amigos,
¡mucho mejor! Inicien su viaje muy temprano de mañana, para llegar a disfrutar de la noche quiteña o realicen las escalas que
les permitan sus vacaciones y su ánimo turístico.
Los costos obligados de alimentación, alojamiento, diversión, etc. no varían mucho de los de cualquier ciudad colombiana.
Unos menores, otros un poco mayores; pero, en general, no desperdicien tiempo y energía haciendo continuas conversiones a pesos. Más
bien, empléenlos en disfrutar las múltiples posibilidades que Quito y las demás ciudades y provincias ofrecen al visitante. No
se predisponga tampoco contra un supuesto anticolombianismo que raramente se percibe. La mayoría de los ecuatorianos responden con similar
actitud a la que usamos para abordarlos; la misma también que nos distingue como poseedores de una cultura de respeto y cortesía para
todo extranjero que nos visita. Además, si se presentan episodios lamentables donde se ven comprometidos algunos malos colombianos, es bueno
recordar que también, en mucha mayor proporción, los compatriotas radicados en el Ecuador, han contribuido y lo seguirán
haciendo, para que el país adoptivo conserve una ascendente ruta de progreso y bienestar para sus habitantes.
Con esta reseña deseamos estimular un activo intercambio turístico que a todos nos beneficia. Esperamos que lectores, tanto
colombianos como ecuatorianos, se sirvan de ella para planear y realizar un próximo, ¡feliz viaje! |
| MININOTAS CULTURALES |
HOMENAJE A MARIO GARCÍA, DIRECTOR DE TALLER 2
Con el auspicio de importantes empresas e instituciones vinculadas con la cultura del departamento de Antioquia, entre ellas, Municipios de
Rionegro, El Peñol, Marinilla, Itaguí, Caldas, El Guarne, ISA, Comfenalco Antioquia y otras, se realiza entre diciembre 11 y 30 del
presente año, el 13º Festival Internacional de Caricatura “Ricardo Rendón”, en homenaje a Mario García,
gestor y director de Taller Dos de Calarcá.
La justa exaltación pública de la labor de Mario, persistente actor cultural y empresarial de nuestro municipio, con
proyección nacional, se hizo en acto llevado a cabo en el Centro Cultural “Ricardo Rendón Bravo” del Municipio de
Rionegro, el pasado 15 de los corrientes. Felicitaciones efusivas a Mario. Algún día Calarcá sabrá reconocer y valorar
su trabajo.
LIBRO DE LUIS FELIPE BELTRÁN ROJAS
Con diseño e impresión de OG Diseño Gráfico, circula hace pocos días un libro que incluye una serie de notas
y documentos del autor, distinguido calarqueño, coleccionista de anécdotas, chistes, semblanzas de personajes típicos y
variadas notas de sabor local, que datan, la mayoría de ellas, de los años de infancia y juventud de Beltrán Rojas. Igualmente
se incluyen cartas dirigidas por él a Fernando Arias Ramírez y Jamid Alben Jaramillo Trujillo.
Como bien lo advierte en una “Aclaración”, previa a sus textos, “el autor no busca ninguna figuración, ni
gajes literarios... Lo que se busca es que una o más personas, con autoridad, hagan de cuenta que son sus destinatarias y obren de
conformidad.” Ojalá se cumpla con su deseo y alguien le dé uso adecuado a este meritorio trabajo de recopilación, acorde
también con el libro de Rodolfo Jaramillo Ángel, “Calarcá en anécdotas”. |
| POETAS UNIVERSALES: JAIME SABINES |
Jaime Sabines (1926-1999), poeta mexicano, destaca en su poesía una intensa desolación,
así como el constante tratamiento del amor y la muerte. Nacido en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, realizó su formación
académica superior en la ciudad de México. Estudió parcialmente medicina y se licenció en lengua y literatura
españolas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Además de su actividad literaria, incursionó en
el terreno político: fue diputado federal por Chiapas (1976-1979) y por el Distrito Federal (1988) en el Congreso. Sus poemas son viajes al
fondo oscuro de las emociones, siempre con fuerza y siempre desgarrados. De su interior saca poemas toscos y abruptos. A veces acierta y a veces no,
pero cuando lo logra, sus poemas, hablen del amor o de la muerte del padre (el mayor Sabines), dejan sin aliento al lector, seguro de haber tocado
una verdad por la potencia, la tenacidad y el ritmo de su lenguaje, y por la eficacia de las expresiones que emplea. Sabines ha sido galardonado con
el Premio Chiapas, el Premio Xavier Villaurrutia, el Premio Elías Sourasky y el Premio Nacional de Literatura. Sus obras más
destacadas son: Horal (1950), La señal (1951), Adán y Eva (1952), Tarumba (1956), Yuria (1967), Mal tiempo (1972), Algo sobre la muerte
del Mayor Sabines (1973) y Uno es el hombre (1990). Su obra está recopilada en Nuevo recuento de poemas (1977).
(Tomado de Enciclopedia Encarta 2005) El poema que reproducimos, fue enviado por Xátli Murillo, lectora de POETINTOS al buzón
electrónico. Gracias por su colaboración.
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LOS AMOROSOS CALLAN
El amor es el silencio más fino
El más tembloroso
El más insoportable
Los amorosos buscan
Los amorosos son los que abandonan
Los amorosos son los que cambian
Los amorosos son los que olvidan
Su corazón les dice que nunca han de encontrar
No encuentran
Buscan
Los amorosos andan como locos porque están solos, solos, solos
Entregándose
Dándose a cada rato
Llorando porque no salvan al amor
Les preocupa el amor
Los amorosos viven al día
No pueden hacer más
No saben
Siempre se están yendo
Siempre hacia alguna parte
Esperan, no esperan nada, pero esperan
Saben que nunca han de encontrar
El amor es la prórroga perpetua
Siempre el paso siguiente, el otro, el otro
Los amorosos son los insaciables
Los que siempre, que bien, han de estar solos
Los amorosos son la hidra del cuento
Tienen serpientes en lugar de brazos
Las venas del cuello se les hinchan también para asfixiarlos
Los amorosos no pueden dormir
Porque si se duermen se los comen los gusanos
En la oscuridad abren los ojos y les cabe en ellos el espanto
Encuentran alacranes bajo la sábana y su cama flota como sobre un lago
Los amorosos son locos, sólo locos
Sin dios y sin diablo
Los amorosos salen de sus cuevas, temblorosos, hambrientos, a cazar fantasmas
Se ríen de las gentes que lo saben todo
De las que aman a perpetuidad veridicamente
De las que creen en el amor como en una lámpara de inagotable aceite
Los amorosos juegan a coger el agua
A salvar el humo
A no irse
Juegan el largo triste juego del amor
Nadie ha de resignarse
Dicen que nadie ha de resignarse
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación
Vacíos
Pero vacíos de una otra costilla
La muerte les fermenta detrás de los ojos
Y ellos caminan
Lloran hasta la madrugada en que trenes y gallos se despiden, dolorosamente
Les llega a veces un olor a tierra recién nacida
A mujeres que duermen con la mano en el sexo complacidas
A arroyos de agua tierna y a cocinas
Los amorosos se ponen a cantar entre labios una canción no aprendida
Y se van llorando, llorando la hermosa vida. |
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