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Calarcá. |
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EDITORIAL: ¡Gracias! - TURISMO Y SOCIEDAD |
¡Gracias!
No podríamos iniciar el segundo año de labor, sin antes expresar nuestra gratitud por la cálida acogida dispensada
por ustedes a la edición de aniversario y a todas las anteriores. Como siempre, el afecto de nuestros lectores por
esta hojita calarcariñosa, nos compromete. A Palosanto, a Marco Antonio y Paula, a Cecilia, Marcos y Claudia, más
que palabras, un abrazo constrictor.
Incluimos un texto remitido por John Jairo Montiel, conocido hombre de izquierda, calarqueño, para la pasada
edición, que por motivos ajenos a nuestra intención no alcanzó a publicarse. En “Poesía a la carta”, encontrarán una
selección de poemas alusivos a la pasión de Jesucristo, preparada de antemano para la semana anterior, pero
forzosamente aplazada por la edición especial.
Turismo: ¿“ábrete sésamo”?
Turismo se convirtió en la palabra mágica, en el “ábrete sésamo” de la actividad económica, productiva y aún
cultural de la región. Ningún proyecto de inversión suscita tanto entusiasmo como los que se relacionan con ese
sector de servicios, convertido en el objeto de apetito privado y mimo oficial. Se habla -aunque sin mayor avance-
del polémico centro de convenciones como parte de una estrategia para convertir a Armenia en permanente “ciudad
evento”, alterna a la ya consolidada de la región como destino de las limitadas temporadas vacacionales; también de
la necesidad, cada día más sentida, de asegurar el recurso hídrico, vital para sostener la demanda actual y su
acelerado incremento; se insiste en el nuevo atractivo y recurso infraestructural del Túnel de la Línea; de los
grandes proyectos de inspiración Disney World; en fin, turismo es y será por bastante tiempo el tema de moda.
No se pierda de vista
No faltamos, claro está, los aguafiestas. Sugerimos que, frente al turismo, nuestros gobiernos, departamental y
locales, asuman con más seriedad su función oficial como reguladores de la actividad privada, además de planeadores
y administradores de la gestión pública de su órbita, refrenando un poco la emoción y dándole más espacio a la razón.
Ejemplo: no más parques de Bolívar diseñados para turistas.
Primero; si bien la columna vertebral de la operación turística es la satisfacción del visitante, no se pierda de
vista que el sujeto social del gobernante es su propia comunidad. El turismo tiene sentido en la medida en que
preservando la autenticidad cultural y los valores locales de convivencia, a través de él puedan obtenerse
mejoras en la calidad de vida de los habitantes permanentes de nuestros municipios. Si sólo se trata de asegurar la
rentabilidad de inversiones privadas, la mayoría foráneas, o de satisfacer turistas en perjuicio del interés
colectivo local, la apuesta se desdibuja. La ecuación, más turistas, mejores municipios, no se cumple por la simple
inercia del mercado. Segundo; ¿quiénes y con qué instrumentos de investigación socio-económica nos pueden mostrar
cifras confiables que determinen con precisión el impacto social y económico acumulado, presente y proyectado, del
turismo regional sobre las finanzas públicas y sobre nuestras comunidades?; ¿se comprueba un avance importante en el
bienestar colectivo y en el desarrollo humano de los municipios del Quindío a partir del auge turístico?
¿Es razonable?
Conformar un efectivo observatorio académico-social del turismo, que prevenga secuelas indeseables, nos muestre
si en verdad avanzamos hacia una mejor distribución del ingreso y señale correctivos o alternativas, sería un acto
de gobierno responsable. Preocupa que el énfasis se haga en la indiscriminada ampliación de oferta y no en aspectos
de incidencia social; entre otros: observancia del ordenamiento territorial, respeto y exaltación de los valores
culturales, desarrollo de beneficios agregados dirigidos en forma directa a sectores ciudadanos vulnerables que
permitan amortiguar los abismos de inequidad que nos agobian.
Una pregunta final: ¿sí es razonable hacer del turismo nuestra principal expectativa de desarrollo regional? |
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CALARCÁ Y SU CAPACIDAD CREATIVA: John Jairo Montiel |
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Los chorros de San Rafael horadan las piedras con su caída abrupta en invierno; pero el verano los
deseca convirtiéndolos en dúctiles hilos de agua que se esfuman en la piel de la montaña. El
agua comienza a escasear, la ciudad empieza a sufrir de sed y los pinos desertizan la fértil tierra
de otrora.
Igual ocurre en la política, el espacio de encuentro y desavenencia ideológica en el cual se debate
el imaginario de ciudad. Imaginario que para algunos consiste en saquear el erario y dejar la ciudad hecha jirones,
imponiendo sólo sus nostalgias y sus intereses personales. Otros la repensamos desde la alegría, desde
el árbol frondoso de la poesía que tanto éxtasis nos ha brindado a los habitantes de la aldea,
al reconocernos en el arte rejuvenecedor de la vida, y de la cual tenemos estupendos exponentes.
Pareciera ser simplemente un ensoñador señuelo. Pero otra cosa dice la nueva teoría
económica, la cual empieza a reconocer en el goce estético, en el valor de lo social, una ruptura
con la producción de simples objetos materiales como el único factor generador de riqueza; objetos que
sólo son instrumentos vagos y que han sido elevados a la calidad de fetiche, desplazando al ser humano como
centro del mundo de lo social.
La conformación del sujeto se funda en su espíritu, en sus valores, en su capacidad creativa, en su
sensibilidad y en su formación y aptitud para el trabajo. Esas son nuestras potencialidades, nuestras bases
de pueblo laborioso y soñador.
Pero, ¿qué hacer en Calarcá cuando política y creación están totalmente
escindidos?, ¿cuando el arte y la cultura son asumidos sólo como aderezo?
Es propicio el momento para superar nuestra condición endogámica, para levantar la mirada del
ombligo y otear el horizonte. Es importante superar el quiebre entre gobernante y gobernado; pero más
aún, elegir personas que superen sus propios complejos y se comprendan como auténticos servidores
públicos y no como favorecedores de pequeños sectores que terminan beneficiados con el patrimonio de
todos.
Pero ¿qué decir también del campo?. El mundo de lo rural, en la tierra del poeta
Baudilio, posee un componente determinante para su desarrollo en la cantidad de organizaciones agrarias que
tienen propuestas; miradas que recomponen y modernizan la economía campesina. Además, tierras
fértiles, rodeadas de espléndidos manantiales que podrían alimentar la ciudad a bajos costos.
Con una planeación estratégica que defina un presupuesto adecuado para desarrollar el campo, brindando
a todos los incorados y pequeños propietarios fortalezas económicas que redundarán luego en el
bienestar de todos los ciudadanos; por eso me alejo del concepto de turismo asumido en el departamento. Pues los
resultados están a la vista. Tres lugares concentran la actividad turística y por supuesto concentran
los ingresos mientras que a las mayorías sólo les queda la basura y el pago de los altos impuestos para
mantener la ostentación de un departamento que se hunde en su miseria, según lo referencia las mismas
Naciones Unidas.
Entonces, no basta con habitar la ciudad, hay que sentirla, descifrarla, comprender su entramado social,
reconocer y fortalecer sus potencialidades, interpretar sus sendas históricas, ejercer y superar el proceso
endogámico en cuanto a lo político para que eclosionen las corolas estallantes de nuestras
montañas y nuestros habitantes refuljan frente al sol. |
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NOTAS URBANAS: CASOS QUE AÚN OCURREN |
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El relato simple es el siguiente: El 12 de noviembre del año 2000, a manos de una gavilla de asesinos, en
el entonces “asentamiento Fenavip 2”, murió José Óscar Pérez Soto, un
muchacho sano y laborioso de 21 años a quien conocimos apenas dejando atrás su triste adolescencia.
Desde la edad en que otros niños asisten a la escuela y se divierten, compartía con su tocayo
papá (limitado por lesiones sufridas en el terremoto), la carga económica del típico hogar de
estrato invisible: cuatro hijos en edad escolar mal atendida, eventuales jornadas de trabajo en las fincas cafeteras
y precaria subsistencia.
Empleamos a José Óscar en la planta de producción de “Crear Muebles”, donde
siempre aprendió con rapidez los oficios que se le asignaron, mereciendo aprecio y cariño. El vil
asesinato, por el que el principal victimario apenas pagó cinco años de reclusión,
ocurrió mientras disfrutaba de su descanso de fin de semana; a la vista de todos, simplemente por opinar sobre
la falsedad de un billete con el que intentaban timar al dueño del kiosco del vecindario. Desde entonces, como
útil herramienta de transporte herencia de su hijo, Óscar padre usaba una bicicleta; sencilla, sin
ningún aditamento que pudiera despertar codicia.
Hace pocos días, mientras dio la espalda para hacer una mínima compra en el barrio La Huerta, camino
de su trabajo, la bicicleta le fue hurtada en forma miserable por algún vicioso. No es difícil imaginar
la desolación y la impotencia de la víctima; el perjuicio que se le ocasionó.
Muchos nos enteramos con pesar del hecho; sin embargo, sólo su vecino de “Llanitos piloto”,
Heriberto Hernández, de apenas meses de conocido, de recursos tan limitados como los suyos, reaccionó
con efectiva solidaridad e hizo, el sólo, lo que debimos hacer de inmediato los que conocimos el caso: como
pudo, quizás adquiriendo una deuda o renunciando a algún ahorro, fue al almacén de bicicletas y
adquirió una; roja, flamante, nuevecita, que entregó como obsequio incondicional de cumpleaños
a Óscar Pérez padre. |
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POESÍA A LA CARTA: MÍSTICA Y ASCÉTICA |
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El amor entre humanos, ese revoltillo de carne y emoción que por siempre nos desvela, objeto sublimado de
la expresión desde el canto gutural, desde el jeroglífico, hasta el arte y el lenguaje elaborados,
sugiere una forma de relacionarnos también con la idea del Dios de bondad, dispensador de gracias y de
perdón, capaz del sacrificio total por la redención de sus criaturas. Sustraído el componente
material, el Cristo hecho hombre, vejado, crucificado y muerto por sus congéneres, ha sido y será
siempre objeto del amor, elevado hacia planos místicos por el camino de la ascética.
El verso y la prosa poética han sido un canal para exaltar tales sentimientos, alcanzando cimas de belleza
estética y de hondo contenido espiritual. La pequeña selección de poemas que incluimos, fue
preparada para la edición de semana santa; sin embargo, en vista de que la edición especial de
aniversario no nos lo permitió, la aplazamos para la presente. |
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VERSOS NACIDOS DEL FUEGO DEL
AMOR DE DIOS QUE EN SÍ TENÍA(fragmentos)
Santa Teresa de Jesús
Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.
(Glosa)
Aquesta divina unión,
del amor con que yo vivo,
hace a Dios ser mi cautivo,
y libre mi corazón;
mas causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero
que muero porque no muero.
¡Ay! ¡Qué larga es esta vida,
qué duros estos destierros,
esta cárcel y estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero,
que muero porque no muero.
...Sólo con la confianza
vivo que he de morir;
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerto do el vivir se alcanza,
no te tardes que te espero,
que muero porque no muero.
Mira que el amor es fuerte;
vida, no seas molesta;
mira que sólo te resta
para ganarte, perderte;
venga ya la dulce muerte,
venga el morir muy ligero,
que muero porque no muero.
...Estando ausente de ti,
¿qué vida puedo tener,
sino muerte padecer
la mayor que nunca vi?;
lástima tengo de mí,
por ser mi mal tan entero
que muero porque no muero.
SONETO AL CRUCIFICADO
Anónimo español
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tu me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que, aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
porque aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera. |
CRISTO EN LA CRUZ
Jorge Luís Borges
Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra.
Los tres maderos son de igual altura.
Cristo no está en el medio. Es el tercero.
La negra barba pende sobre el pecho.
El rostro no es el rostro de las láminas.
Es áspero y judío. No lo veo
y seguiré buscándolo hasta el día
último de mis pasos por la tierra.
El hombre quebrantado sufre y calla.
La corona de espinas lo lastima.
No lo alcanza la befa de la plebe
que ha visto su agonía tantas veces.
La suya o la de otro. Da lo mismo.
Cristo en la cruz. Desordenadamente
piensa en el reino que tal vez lo espera,
piensa en una mujer que no fue suya.
No le está dado ver la teología,
la indescifrable Trinidad, los gnósticos,
las catedrales, la navaja de occam,
la púrpura, la mitra, la liturgia,
la conversión de Guthrum por la espada,
la inquisición, la sangre de los mártires,
las atroces cruzadas, Juana de Arco,
el Vaticano que bendice ejércitos.
Sabe que no es un dios y que es un hombre
que muere con el día. No le importa.
Le importa el duro hierro de los clavos.
No es un romano. No es un griego. Gime.
Nos ha dejado espléndidas metáforas
y una doctrina del perdón que puede
anular el pasado (Esa sentencia
la escribió un irlandés en una cárcel).
RUEGO
Baudilio Montoya
Porque pueda el espíritu angustiado,
purgar todos los yerros de mi vida,
dame un dolor, señor, que sea una herida,
así como tu herida del costado.
Llevaré ante tu gracia embelesado,
mi fe como una lámpara encendida
si Tu, con una pena merecida,
llenas mi corazón atormentado.
Y para ser cuando me torne escombros
el cordero más blanco del aprisco,
que vaya siempre en tus amados hombros,
antes, señor, de que mi ser deshagas,
dame, como al seráfico Francisco,
las cinco rosas de tus cinco llagas.
Guillermo Sepúlveda
(Montenegro 1.928)
Este Cristo de cobre y alarido
que pintara Gauguin en su desvelo,
es un Cristo de azufre contra el cielo
y de fuego en alondra derretido.
Este Cristo tan manso y tan herido,
tan anclado a su nombre y a su duelo,
es un Cristo de trigo y de consuelo
por su propia tiniebla sostenido.
Este Cristo de yunque y de azucena,
labrador, marinero, piel de arena,
corazón de naufragio y breve llanto,
es un infierno Azul, crucificado
en el Pan, en el Vino, en el Pecado
y en la cruz medular del Viernes Santo. |
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POETINTOS ANTERIORES |
Volumen 1, Nº 24 1-abr-06
Volumen 1, Nº 23 15-mar-06
Volumen 1, Nº 22 1-mar-06
Volumen 1, Nº 21 15-feb-06
Volumen 1, Nº 20 1-feb-06
Volumen 1, Nº 19 15-ene-06
Volumen 1, Nº 18 1-ene-06
Volumen 1, Nº 17 15-dic-05
Volumen 1, Nº 16 1-dic-05
Volumen 1, Nº 15 15-nov-05
Volumen 1, Nº 14 1-nov-05
Volumen 1, Nº 13 15-oct-05
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Volumen 1, Nº 11 1-sep-05
Volumen 1, Nº 12 15-sep-05
Volumen 1, Nº 10 15-ago-05
Volumen 1, Nº 9 1-ago-05
Volumen 1, Nº 8 15-jul-05
Volumen 1, Nº 7 1-jul-05
Volumen 1, Nº 6 15-jun-05
Volumen 1, Nº 5 1-jun-05
Volumen 1, Nº 4 15-may-05
Volumen 1, Nº 3 1-may-05
Volumen 1, Nº 2 15-abr-05
Volumen 1, Nº 1 1-abr-05 |


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