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ÓSCAR IVÁN

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AGENDA CALARCÁ

Óscar Iván Sabogal VallejoPor Óscar Iván Sabogal Vallejo.
oscarsabogal8504@gmail.com

El futuro de Calarcá va a depender como nunca de una reacción, vigorosa, de nuestra clase dirigente —¿clase dirigente?— y de las nuevas fuerzas de opinión ciudadana que se empiezan a vislumbrar, a pesar del interés sistemático de algunos sectores políticos en ignorarlas.

Los próximos elegidos para cuerpos colegiados y posteriormente los nuevos directivos para cargos administrativos deben asumir una nueva estrategia y una nueva dinámica para proyectar la Calarcá del futuro.

Si bien una representación auténticamente calarqueña en el parlamento colombiano no lo es todo, sería un paso en firme que abriría expectativas positivas para el municipio y sus gentes.

Ese nuevo congresista y los funcionarios de las nuevas administraciones, deberán tener clara una agenda de prioridades para abordar y tratar los temas públicos, los temas ciudadanos, agenda que debe ser construida en forma colectiva, consultando el sentir de la gente y no los intereses individuales y mezquinos de las agencia políticas de turno.

Conviene iniciar la formulación de esa agenda mínima, partiendo del análisis de los temas fundamentales que afectan a la ciudadanía a diario.

Nada tan importante como buscar solución a los problemas de la educación, especialmente en lo que tiene que ver con el nivel académico, el ingreso a la universidad, las opciones reales de ocupación del tiempo libre de los jóvenes que les ofrece el municipio y la necesidad de su habilitación laboral.

En materia de salud, nada más oprobioso que la situación financiera de nuestro hospital de segundo nivel, cuyos cíclicos desequilibrios financieros, y la politiquería hacen que su operatividad sea hoy más un problema que una solución.

La inseguridad es otro asunto neurálgico que afecta sensiblemente la calidad de vida de una comunidad como la nuestra, que tiene como causa eficiente el microtráfico y el desempleo galopante que frustran las aspiraciones de tantos calarqueños.

En materia vial, desconocemos cual va ser el futuro del municipio, ¿se construirán nuevas variantes?, ¿se ampliaran las existentes con dobles calzadas para descongestionar en la zona urbana el tráfico creciente con la construcción del Túnel de la Línea y la adecuación de la vía a Cajamarca?, qué va a pasar con el entorno del ordenador vial de Versalles, seguirá siendo un muladar de viciosos e indigentes o se construirá un verdadero parque que embellezca la entrada al Paisaje Cultural Cafetero.

Debemos encontrarle a Calarcá, como al Quindío, su verdadera vocación productiva, no podemos seguir improvisando al calor de entusiasmos pasajeros con la industria liviana, el turismo, la agroindustria o el sector servicios.

La situación social de los campesinos quindianos, el replanteamiento estratégico de nuestras relaciones con Armenia, que por su importancia, merecen una agenda aparte, las relaciones con Barcelona y los otros corregimientos, sometidos al olvido, la indiferencia y la marginación, tiene también importancia crucial.

Son estos apenas algunos temas relevantes, de una agenda que debe contener unos puntos mínimos a ser concertados en verdaderos procesos participativos en los que cuente de verdad la ciudadanía.

Se abre la discusión.