LOS ENCADENADOS LEVANTARON SU ACCIÓN DE HECHO EN CALARCÁ
Por: José Yesid Sabogal.
Para
poner en evidencia ante las autoridades departamentales y nacionales la grave crisis de gobernabilidad
que sufre nuestro municipio, dos compañeras y cuatro compañeros permanecieron encadenados
a las rejas de la Alcaldía durante nueve días.
Aceptando la solicitud de dialogar con la Administración Municipal para buscar una salida negociada a
esta vía de hecho, los representantes del amplio movimiento ciudadano acudieron, entre 8 am y 1 pm, a
las oficinas de la Defensoría del Pueblo. En presencia de la Delegada de la Presidencia de la República
y del Ministerio del Interior, del Dr. Julio César López, Gobernador del Departamento, del
Señor Procurador Regional, de la Señora Contralora del Departamento y del Comandante de la
Policía del Departamento, se acordó la creación de una Comisión evaluadora de la legalidad,
la viabilidad y la conveniencia o inconveniencia de la peatonalización de la calle 38 y la
semipeatonalización de la carrera 25. Para que esta Comisión pueda cumplir su cometido, la
Alcaldía Municipal se comprometió a depositar en las oficinas de la Defensoría del Pueblo
toda la documentación relacionada con las obras, documentación que no se había logrado obtener
por las vías normales. Pese a su intransigencia, el Alcalde Carlos E. López se comprometió
igualmente a suspender el inicio de las obras mientras dicha Comisión realiza su trabajo.
Pero indudablemente, más importante que los resultados obtenidos hacia el medio día, es el ejercicio
que absolutamente todas y todos los calarqueños realizaron en torno a esta vía de hecho y en el
transcurso de estos largos y difíciles nueve días.
Así, la protesta legítima y pacífica no fue en vano. Con ella, toda Calarcá ganó.
Que ¿ganó la Administración Municipal?
Sí, se logró que la arrogancia inclinara la cerviz. Que la intransigencia ciega cediera a la sensatez.
A ella, a la actual Administración, de cosechar los frutos de estas semillas que hemos sembrado hoy. Y
ojalá, por el bien de todos, que su cosecha sea abundante y la abundancia compartida.
Que los encadenados, el Grupo Cívico de Trabajo por Calarcá y la ciudadanía opuesta a las obras en
cuestión (9.000 firmas), ¿ganamos?
¡Por supuesto!
- Rompimos esa indiferencia que había llevado a que la dignidad calarqueña se pusiera en duda.
- Le dimos un golpe de muerte a ese sentimiento de impotencia que venía aniquilando nuestra
voluntad.
- Reanimamos el tejido social que desde hace mucho tiempo venía padeciendo artritis.
- Nutrimos el sentimiento de pertenencia para nunca más perder el Norte.
Pero sobre todo, rescatamos la solidaridad que nos debemos los unos a los otros como seres humanos,
reactivamos la solidaridad ciudadana, condición para poder volver a asumir en nuestras propias manos
nuestro destino común.
Sabemos que miles de calarqueñas y de calarqueños ataron sus corazones a los encadenados. Estos, jamás
olvidarán esas caras que en cada amanecer vinieron a darles su aliento. Permanecerán en las retinas de
los encadenados, las miradas inquietas que vinieron permanentemente a decirles que no estaban solos.
Llevarán en sus corazones para siempre el calor de esas manos generosas y apresuradas que vinieron
a traerles un pan, una bebida, una manta, un abrazo.
Obviamente, los resultados de los acuerdos, están por verse. Al abandonar voluntariamente las cadenas y
regresar a sus hogares, se soluciona la vía de hecho pero no sus causas, sus motivos, sus razones. Si
la Administración municipal no responde adecuadamente a sus compromisos, si el señor Alcalde reincide
por el sendero equivocado de la arrogancia y de la intransigencia, muchas y muchos son los calarqueños
dispuestos a acudir nuevamente a estas acciones pacificas, y serán muchas y muchos quienes permanecerán
atentos al cumplimiento de los compromisos acordados.
¡Que no lo dude nadie! |