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NÚMERO 47

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SEÑAL DE LOS TIEMPOS
Joao Anzanello Carrascosa
Brasil

La pareja se detuvo en mitad del camino para descansar. Estaban los dos cansados de tanto huir. Se cobijaron en un establo, al costado de la carretera, y enseguida la mujer sintió las primeras señales. Había sido una parada providencial, el momento y el lugar adecuados para que naciera el niño. Nadie sospecharía de un establo en medio de una carretera desierta.

En esa noche, bajo la luz sin pausa de una estrella, la mujer sufrió intensamente los dolores del parto. La madrugada ya estaba alta cuando, entre sus gemidos sordos, se distinguió un extraño vagido.

Miraron al niño, atónitos. Pero se cuidaron de no caer en el mismo error del pasado. Aprovecharon restos de madera que por allí había y separaron dos trozos, preparando el ritual. Fueron rápidos. El marido, carpintero, tenía mucha práctica.

Allí mismo crucificaron al niño. Luego juntaron los animales y siguieron viaje.


MICROCOSMOS VI
Rodrigo Soto
Costa Rica

Cuando escuchamos el mensaje por la radio no pudimos creerlo. Decía que María Teresa Porras había muerto. Decía que confortada con los Santos Sacramentos y que sus funerales se oficiarían al día siguiente.

Nosotros nos organizamos tan rápido como nos fue posible: decidimos que Alberto iría a la provincia para consolar a Miguel, que con esta era la segunda vez que enviudaba, y decidimos que a mí me correspondería decirle lo que había sucedido a la madre de Teresa.

Fui esa misma tarde a la casita de la vieja y, como pude, le hice saber que su hija había muerto. A la anciana le tembló la quijada, se le desencajó el rostro y cayó de bruces. La llevé al hospital en un taxi que sonaba su bocina para que los autos nos abrieran paso, mientras la anciana, sobre mis regazos, gemía y retorcía su cuerpo.

Cuando los médicos la estaban atendiendo decidí llamar a la casa para enterarme de las novedades, y entonces fue cuando me dijeron que no, que era broma, que hoy era el cumpleaños de Teresa y que habían decidido jugarnos esa broma porque lo habíamos olvidado. Y voy a protestar, estoy cansado de que me elijan siempre para estas cosas. No seré yo quien le diga a Teresa que su madre acaba de morir. No seré yo. No y no.


LA FAMILIA
Edmundo Paz Soldán
Bolivia

Soy inocente, yo no maté a mi padre -exclamó mi hermano, desesperado, apenas escuchó la sentencia-. Me acerqué a él, intenté infundirle ánimo, le dije que yo le creía (y era verdad: tenía la certeza de que no mentía), pero mis palabras eran vanas: su nuevo destino estaba sellado. Apoyó su cabeza en mi pecho, lloró.

Fui a visitarlo todos los sábados por la tarde, durante veintisiete años, hasta que falleció. En el velorio, al mirar su precario ataúd desprovisto de coronas y recordatorios, sentí por primera vez el peso amargo del remordimiento.


SINCERIDAD
Alfredo Cárdenas Peña
Costa Rica

Durante el desfile, precedido de elefantes y timbaleros, un apuesto y fornido muchachón dijo a su acompañante, una bella rubia con senos desmesurados:

— ¡Te adoro... pero te advierto que no soy hombre!
— No importa -contestó la muchacha con una sonrisa-. Yo sí lo soy.

Ambos se quitaron los trajes y las máscaras, y se unieron en un apasionado beso. Luego, agarrados de la mano, se perdieron entre el bullicio del carnaval. La calle quedó desierta, y entonces los disfraces que los enamorados habían tirado, cobraron vida. El disfraz de hombre abrazó tiernamente el disfraz de mujer, y ambos sollozando, maltrechos, pisoteados, se prometieron solemnemente no dejarse alquilar jamás.


EL MICROCUENTO
Rosamel S. Benavides
U.S.A.

El microcuento cumple su función cultural y pedagógica de una manera novedosa ya que permite un desarrollo intenso de los niveles culturales y lingüísticos, además de promover una exploración a profundidad del nivel literario, es decir, la lengua en su máxima tensión creativa. Una de las ventajas exclusivas del microcuento, como instrumento pedagógico versátil es su tiempo de exposición. Se pueden desarrollar unidades pedagógicas autocontenidas en el espacio de una hora de clase o una semana de actividades que pueden cubrir una hora diaria, cinco días, o tres horas, día por medio, a la semana. El microcuento puede constituir una unidad breve, flexible e independiente del esquema curricular tradicional, y que permite a su vez flexibilidad pedagógica en su contenido cultural, lingüístico y literario. Puede actuar como plataforma organizadora para desarrollar niveles complejos del pensamiento crítico.


BIBLIOGRAFÍA

Joao Anzanello Carrascoza (Brasil): "Señal de los tiempos", en Cuentos breves latinoamericanos. Coedición latinoamericana, Companhia Melhoramentos de Sao Paulo, noviembre de 1994.

Rodrigo Soto (Costa Rica): "Microcosmos VI", en Cuentos breves latinoamericanos. Coedición latinoamericana, Companhia Melhoramentos de Sao Paulo, noviembre de 1994.

Edmundo Paz Soldán (Bolivia): "La familia", en 2 veces bueno 2, más cuentos brevísimos latinoamericanos, Raúl Brasca. Ediciones Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Argentina.

Alfredo Cardona Peña (Costa Rica): "Sinceridad", en 2 veces bueno 2, más cuentos brevísimos latinoamericanos, Raúl Brasca. Ediciones Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Argentina.

Rosamel S. Benavides (USA): El microcuento, en Lecturas simultáneas: La enseñanza de lengua y literatura con especial atención al cuento ultracorto, Lauro Zavala, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, México, 1999.