EL ENGAÑO
Marcial Fernández
Méjico

La conoció en un bar y en el hotel le arrancó la blusa provocativa, la falda entallada, los
zapatos de tacón alto, las medias de seda, los ligueros, las pulseras y los collares, el corsé, el
maquillaje, y al quitarle los lentes negros se quedó completamente solo.
LA MADRE
Jairo Aníbal Niño
Colombia
El hombre bebió con avidez esa sopa tibia y espesa que le daba la madre y sintió cómo le
volvía otra vez la vida al cuerpo. Hacía varios días que no probaba bocado y había
sentido el yerto terror de que no se estaba muriendo de la herida de bala sino del hambre. Era un milagro que
ella hubiera encontrado algo para comer en ese paisaje de pedregales.
La mujer después de darle de comer se recostó en una piedra que tenía forma de medialuna.
El hombre se sorprendió al verla tan pálida y con las vistas como con fiebre. Quiso acercarse a
ella pero la mujer lo detuvo con una señal de los ojos y dijo: "Me dejaría de llamar Emilia
Sierra si dejara morir de hambre a mi hijo. No lo he parido ni lo he criado para que se acabe como un perro.
Ese gusto no se lo voy a dar a los asesinos del gobierno".
Arriba surgió un punto luminoso. Era un avión volando tan alto que parecía una pelusa
desprendida del sol.
La mujer se quedó mirando el avión hasta que se fue del cielo y agregó: "A usted lo
necesitan los pobres de estas tierras para que siga la pelea hasta el final. Cuídese mucho. Ya ve que en
un pequeño descuido la tropa nos inundó el rancho y tuvimos que agarrar lo primero que topamos a
mano y salir en estampida inventando caminos. Ahora regrese y siga al frente de nuestra gente. Me saluda a su
tío Florentino y le dice que le entregue los dos caballos. Y dígale a Margarita que se meta con
ustedes en el monte."
Los ojos de la mujer se llenaron de lágrimas. Contempló amorosamente a su hijo y sonrió.
Luego, poco a poco, se fue muriendo sobre la piedra en forma de medialuna.
El hombre observó la cara transparente de la finada y luego vio la olla de peltre donde había
hervido la sopa de color rojo, y vislumbró las dos profundas heridas que tenía la madre en las
muñecas. |
VENGANZA
Ednodio Quintero
Venezuela
Empezó con un ligero y tal vez accidental roce de dedos en los senos de ella. Luego un abrazo y el
mirarse sorprendidos. ¿Por qué ellos? ¿Qué oscuro designio los obligaba a reconocerse
de pronto? Después largas noches y soleados días en inacabable y frenética fiebre. Cuando a
ella se le notaron los síntomas del embarazo, el padre enfurecido gritó: Venganza.
Buscó la escopeta, llamó a su hijo y se la entregó diciéndole: Lavarás con
sangre la afrenta al honor de tu hermana. Él ensilló el caballo moro y se marchó del pueblo,
escopeta al hombro. En sus ojos no brillaba la sed de venganza pero sí la tristeza de nunca regresar.
HABÍA UNA VEZ [2]
Javier Quiroga
(?)
Un apuesto joven llama a la puerta y le pide que se calce la más hermosa de las zapatillas. En cuanto
observa que esta se ajusta al pie perfectamente, la toma del brazo al mismo tiempo que le dice:
Queda usted arrestada, esta zapatilla fue hallada en la escena del crimen.
LAS GAVIOTAS
Tradición taoísta
Había una vez un hombre, de profesión marinero, a quien le gustaban mucho las gaviotas. Todas
las mañanas iba mar adentro para tomar su baño y nadaba entre cientos de estos pájaros. Un
día su padre le dijo:
Me han informado que tú nadas entre gaviotas, y me gustaría que me cogieras un par de ellas para
tenerlas en una jaula.
Al día siguiente fue al mar como siempre, pero ¡oh, decepción!, las aves no se
ponían al alcance de su mano.
LA MINIFICCIÓN
Graciela Tomassini
Argentina
La minificción, o ficción brevísima, cuya abigarrada variedad de formulaciones textuales
y principios constructivos rehuye, a la hora de su caracterización de conjunto, el “viejo lenguaje
de géneros y formas” del que se ha servido la crítica, puede considerarse como una clase
textual definida de acuerdo con tres criterios:
a) según la extensión y el modo de su manifestación discursiva;
b) como una textualidad cimentada sobre una retórica de la omisión y la condensación;
c) por el tipo particular de interacción que su lectura promueve, esto es, por un modo de lectura cuya
naturaleza no es ajena a la dinámica de los mass media en la cultura de nuestra época. |
BIBLIOGRÁFICA
Breve tratado del amor inconcluso
Fabio Martínez
Colección de autores vallecaucanos
Cali, Colombia, noviembre de 2000
El aforismo, el epigrama, la reflexión filosófica, la opinión que no se deja definir y
los textos que asumen su estructura de minificción, construyen en este libro un vistoso y rítmico
mosaico de ironías y críticas, de fantasías no limitadas por norma alguna donde la actitud
lúdica del microrrelato no impide el severo enjuiciamiento de la sociedad y el hombre
contemporáneos. Dividido en dos secciones: Breve tratado y Memorial del escritor. Los microrrelatos de
Fabio Martínez son directos en su acción y su contenido, descarnados, van al evento sin rodeos.
Son fogonazos sin redundancia alguna donde el cuidado de la palabra y el humor negro hacen de Martínez
uno de los más representativos escritores de minificción en Colombia. |