FÁBULA
Braulio Arenas
Chile
Un pastor se encuentra con un lobo.
-¡Qué hermosa dentadura tiene usted, señor lobo!- le dice.
-¡Oh! responde el lobo- mi dentadura no vale gran cosa, pues es una dentadura postiza.
Confesión por confesión, -entonces dice el pastor- si su dentadura es postiza, yo puedo confesarle
que no soy pastor: soy oveja.
CISNES EN EL LAGO
Ana María Shua
Argentina

Diez cisnes llegan al lago. Despojándose de sus emplumadas vestiduras, se transforman en diez
jóvenes doncellas desnudas. Un atrevido mancebo roba uno de los alados trajes. Al salir del lago, la
primera de las jóvenes doncellas descubre que su disfraz de cisne ha desaparecido. Sin embargo, cuando la
segunda doncella sale del lago, insiste en que el traje faltante es el suyo, y no el de su hermana. La tercera
doncella sale del lago y clama por su alado ropaje, negándose a ponerse cualquier otro. La cuarta doncella
afirma que las vestiduras presentes pertenecen a sus hermanas y que es únicamente el suyo el traje robado.
Diez vociferantes doncellas desnudas se indignan a las orillas del lago. El atrevido mancebo trata de huir, pero
ya es tarde.
EL SUEÑO
Luis Mateo Díez
España
Soñé que un niño me comía. Desperté sobresaltado. Mi madre me estaba
lamiendo. El rabo todavía me tembló durante un rato. |
LA CAMA Y EL ESCRITORIO
Luis Fayad
Colombia
Leoncio soñaba que dormía en la cama y que ahí soñaba que por un descuido se
quedó dormido sobre el escritorio y que ahí soñaba que dormía en la cama y que
ahí soñaba que por un descuido se quedó dormido sobre el escritorio.
DE LAS HERMANAS
Elíseo Diego
Cuba
Eran tres viejecitas dulcemente locas que vivían en una casita pintada de blanco, al extremo del pueblo.
Tenían en la sala un largo tapiz, que no era un tapiz, sino sus fibras esenciales, como si
dijésemos el esqueleto del tapiz. Y con sus pulcras tijeras plateadas cortaban de vez en cuando alguno de
los hilos, o a lo mejor agregaban uno, rojo o blanco, según les pareciese. El señor Veranes, el
médico del pueblo, las visitaba los viernes, tomaba una taza de café con ellas y les recetaba esta
loción o la otra. "¿Qué hace mi vieja?" -preguntaba el doctísimo
señor Veranes, sonriendo, cuando cualquiera de las tres se levantaba de pronto acercándose, pasito
a pasito, al tapiz con las tijeras. "Ay -contestaba una de las otras- qué ha de hacer, sino que le
llegó la hora al pobre Obispo de Valencia".
Porque las tres viejitas tenían la ilusión de que ellas eran las Tres Parcas. Con lo que el doctor
Veranes reía gustosamente de tanta inocencia.
Pero un viernes las viejecitas lo atendieron con solicitud extremada. El café era más oloroso que
nunca, y para la cabeza le dieron un cojincito bordado. Parecían preocupadas, y no hablaban con la
animación de costumbre. A las seis y media una de ellas hizo ademán de levantarse. "No puedo
-suspiró recostándose de nuevo. Y, señalando a la mayor, agregó- : Tendrás
que ser tú, Ana María.
Y la mayor. mirando tristemente al perplejo señor Veranes, fue suave a la tela. y con las pulcras
tijeras cortó un hilo grueso, dorado, bonachón. La cabeza de Veranes cayó enseguida al
pecho, como un peso muerto.
Después dijeron que las viejecitas en su locura, habían envenenado el café. Pero se
mudaron a otro pueblo antes que empezasen las sospechas y no hubo modo de encontrarlas. |
EL RELATO HIPERBREVE
Cristina Peri Rossi
Argentina
El relato hiperbreve suele ser un chispazo de inteligencia y de ingenio, su mayor peligro es la arbitrariedad.
A veces el ingenio no es más que eso, ingenio. Es muy difícil lograr la mayor profundidad con el
menor número de palabras, pero eso lo consigue la gran poesía y, también, el buen relato.
Como género literario, el cuento breve se independiza de la novela y evoluciona a partir del simbolismo,
especialmente a causa de la obra de Edgar Allan Poe, el padre del relato moderno. Poe establece que la
economía del cuento es similar a la de la poesía: unidad de efecto, de emoción y capacidad
de síntesis, eliminación de todo lo superfluo. |
BIBLIOGRÁFICA
Un espejo después y otros relatos
Luis Fayad.
El Áncora editores, Bogotá, 1995.
El bogotano Luis Fayad, quien reside en Berlín, es uno de los maestros del microrrelato en Colombia.
En torno a Leoncio, enigmático personaje que recorre este volumen del principio al final, se teje la
urdimbre de la cotidianidad revestida de absurdo e irracionalidad, a lo largo de microrrelatos perfectos en su
forma y su contenido. Fayad es uno de los minicuentistas colombianos más antologados en lengua
española dentro del género del cuento bonsai. |