CAMPO MINADO
Jorge Julio Echeverry
Colombia
Ciertamente había un letrero: "Campo minado”, pero igual hubiera podido decir: "Se
vende lote” o "Cultivo de tomates”. Total, sólo el alcalde y el cura saben leer en el
pueblo; los demás adivinan por obvias, la tienda, la iglesia, la prendería, la inspección
de policía...
Que es todo lo que necesitan conocer. O necesitaban... porque después de lo ocurrido saben que los
caminos transitables tienen ahora un dueño intransigente y explosivo.
LA OVEJA FEROZ
Jaime Alberto Vélez G.
Colombia
Una oveja decidió disfrazarse de lobo, para confundir a su habitual enemigo, y se encontró con
un lobo que había recurrido a su vieja costumbre de vestirse de oveja. En medio de la confusión
que ocasionó el encuentro, todos pudieron presenciar cómo, por primera vez en la historia, la oveja
feroz devoraba al lobo indefenso.

EL MINICUENTO
Violeta Rojo
Venezuela Proponemos como longitud máxima de un minicuento el de una página impresa. Esta
longitud permite tener al alcance de la vista todo el texto y ver su principio y su fin de un solo vistazo. Esto
acentúa la sensación de brevedad ya que permite percibir la totalidad del cuento de una hojeada. |
PARA ACRISOLAR ORO CON SALAMANDRAS
Alfred Jarry
Francia
Toma dos libras de bronce pulido, un jarro de leche de cabra y nueve salamandras, y pon todo en un jarro
ancho abajo y angosto arriba, tápalo con su tapa bien ajustada, la cual tendrá un agujero en la
parte superior; hunde el jarro en tierra húmeda, tan hondo, que la parte de arriba de la tapa, donde
están los agujeros, sea lo único que aparezca, a fin de que las salamandras puedan tener aire y no
se mueran. Déjalo así hasta el mediodía séptimo.
Saca entonces tu jarro: verás que las salamandras, forzadas por el hambre, se han comido el bronce, y
que la gran fuerza de la ponzoña forzó al cobre a convertirse en oro.
Haz luego una fosa de dos dedos de profundidad, en la cual pondrás tu jarro con las salamandras; en
seguida enciende alrededor un fuego de carbón que queme por arriba y por abajo, un poco menos, no
obstante, por abajo que por arriba.
Sin embargo, hunde el jarro en tierra a fin de que el cobre no se funda. Y en cuanto te parezca que las
salamandras, quemadas, se han hecho ceniza, quita el jarro del fuego y déjalo que se enfríe. Una
vez hecho esto, vuelca el cobre y el polvo en una batea y vierte agua encima, limpiando al cobre de la susodicha
ceniza; luego cuélgalo en el humo y deja que se seque bien. Tendrás un buen oro.
Hazlo limpiar por un orfebre.
BIBLIOGRÁFICA
* El minicuento fantástico Poeta, haiyín, ensayista, novelista pero en
particular uno de los más notables cultores y estudiosos de la minificción en Colombia, el
vallecaucano Javier Tafur, con este bien documentado libro, llena un enorme vacío en la literatura
colombiana. Es un erudito ensayo en el cual, los apasionados del minicuento, encontrarán
información sobre el género en Colombia, Latinoamérica y el mundo. Ediciones La
Sílaba. Colección Gorrión. Cali Colombia. Septiembre de 2003. Impresión Anzuelo
Ético. |