ERNESTO EL EMBOBADO
José María Méndez
El Salvador
Elena Estévez -española extremeña- era extraordinariamente elegante, exquisita. Emanaba
efluvios enervantes; evidenciaba energía, espíritu. En escueto elogio: encantaba.
Encontrándola empezaba el embrujo. Esto experimentó Ernesto Echegoyén, emigrante europeo,
ex emperador estoniano. Enamoróse.
Encontrábase entonces Ernesto en el Ecuador, en “El Exeter”. Ella emergió en el espejo,
esplendorosa, escotada, envuelta en encajes. Efectivamente estaba en escalera.
Enardecido, exaltado, Ernesto empezó espetándole exabruptamente escandaloso exordio:
¡Escaso ejemplar!
Ella, endiabladamente elástica, escapó, envolviéndolo en enigmático ensueño.
Ernesto estaba ebrio, en eclipse, en el Edén.
Elenita empezó esquivándolo. Empero enseguida entendiéronse. Escarceos en esquinas.
Enternecidas epístolas. Enojos, explicaciones. Ensueños, éxtasis, etcétera.
Epílogo: enlace.

EL CUENTO ULTRACORTO
Robert Shapard
Estados Unidos
Mientras que algunos escritores tratan el cuento ultracorto implícita o explícitamente dentro
de los cauces de la narración de más longitud, otros conceden a la narración ultracorta no
sólo una multiplicidad de maneras, sino también una historia mucho más larga. Algunos la
examinan basándose en los elementos fundamentales de la ficción en general; en los efectos que
tiene en esos elementos, tanto en el lector como en el escritor; en sus objetivos; en los materiales de donde
procede; y en el universo más amplio que supone. Las narraciones ultracortas se derivan no de una sola,
sino, por lo menos, de cinco tradiciones distintas. |
MUTACIÓN
Harold Kremer
Colombia
Yo no quería venir a pedirle que se callara. Desde mi habitación alcancé a oír
sus gritos y golpes y me dije que estaba en todo su derecho. A veces suceden cosas como estas. A lo mejor usted
ha tenido un sueño de aquellos de los que nunca queremos despertar, ya que al hacerlo encontramos otra
vez la melancólica realidad en nuestra habitación. Nos atrevimos a entrar porque los gritos
parecían por fuera de lo normal. Ha sido difícil romper la cerradura y luego invadir su
habitación, pero cuando vimos el desorden tuvimos el suficiente coraje. Le repito: está en su
derecho y nadie puede impedir que grite. Usted, estoy casi seguro, cree que no puede dejar escapar de sus manos
aquella imagen tan bella y placentera que acaba de soñar, pero desafortunadamente su sueño ha
culminado y nosotros, algunos sin afeitar, somos la realidad junto con su pierna amputada. Su muleta esta a un
paso de usted, al lado de la cama.
BIBLIOGRÁFICA
* Bajo la piel del lobo.
El lobo literario es el símbolo y el tema de las minificciones que componen este libro, su autor, el
filósofo antioqueño Jaime Alberto Vélez González, recorre a través de
elegantes, profundas e irónicas historias breves, el ámbito político, social, religioso,
moral y psicológico del ser humano representado por el lobo. Aquí estamos todos: en las ovejas o
en los lobos que describe Vélez González. Por su estilo, su forma, su lenguaje y su contenido, son
un ejemplo claro de cómo escribir microrrelatos. Uno de los libros más representativos de la
minificción contemporánea en Colombia. Editorial Ministerio de Cultura. Bogotá, 2002. |