EL JUEGO DE SER MADRE
Carlos Meneses Cárdenas
Perú
La madre se quitó el ojo derecho y fue a venderlo. Envió el producto de la venta por correo urgente y esperó
ansiosa, las noticias. Tiempo después recibió una carta escueta en la que pedía más dinero. Vendió su pierna
izquierda y todo su cabello castaño desteñido, envió apresuradamente el dinero y espero. La respuesta llegó con
retraso, en realidad no fue una respuesta sino un nuevo mensaje de clamorosa necesidad. Salió a la calle
inmediatamente, ofreció su pecho escuálido y, como cobró una miseria, vendió también sus antebrazos y algunas de
sus gastadas vértebras. El dinero íntegro salió ese mismo día. Pasaron semanas hasta que llegó un nuevo mensaje
desesperado que movilizó a la anciana que ofreció, entonces, su vientre, su flaca y encorvada espalda, sus
clavículas y la frente, quiso vender su ternura y esperanza, pero no le fueron aceptadas en ninguna tienda. El
envío fue hecho de inmediato y, como de costumbre, hubo de esperar meses antes de tener noticias y, cuando
llegaron, fueron las de siempre. Vendió su nariz, sus labios, su cráneo, su viejo e inútil sexo, su mano
izquierda, y le rechazaron, por falta de atractivos, su memoria. Estaba segura de que ahora sí lo lograría y,
cuando tras varios meses de esperar llegó una nueva carta, supo que las cosas habían mejorado. Pero que aún
faltaba mucho camino por recorrer y, como siempre, no le quedaba ni una sola moneda. Se quitó el ojo izquierdo,
la pierna derecha, sus caderas desvencijadas, la arqueada columna vertebral, el corazón, el último suspiro, y
suplicó que enviasen el producto de la venta. Al día siguiente llegaba un alborozado telegrama: madre, no envíes
más dinero, he triunfado.
LA MINIFICCIÓN
Humberto Senegal
Colombia
El minicuento es un gigante que intenta disfrazarse de enano...¡y lo consigue! Es válido también lo contrario:
el enano con peso de gigante. Una minificción contiene, de manera comprimida, la estructura del cuento extenso
oculta entre sugerencias, silencios síntesis y abstracciones de todo tipo. Comprime al máximo su introducción y
su nudo para explotar, al máximo también, en el desenlace. Durante un lapso visual que parte de un renglón
(Monterroso) y puede llegar a las 2.000 palabras (Ficción súbita norteamericana: Paley, Turner, Chappell) el
sentido, el lenguaje empleado, los eventos, el tema, el argumento y los personajes, implosionan valiéndose de la
condensación poética, el gnomismo narrativo y de cuantos recursos formales existan, para explotar en la frase
final. |
FLOR Y CRONOPIO
Julio Córtazar
Argentina
Un cronopio encuentra una flor solitaria en medio de los campos. Primero la va a arrancar, pero piensa que es
una crueldad inútil y se pone de rodillas a su lado y juega alegremente con la flor, a saber: le acaricia los
pétalos, la sopla para que baile, zumba como una abeja, huele su perfume, y finalmente se acuesta debajo de la
flor y se duerme envuelto en una gran paz. La flor piensa: “Es como una flor”.
EL SOLDADO
Marcio Veloz Maggiolo
República Dominicana
Había perdido en la guerra brazos y piernas. Y allí estaba, colocado dentro de una bolsa con sólo la cabeza
fuera. Los del hospital para veteranos se compadecían mientras él, en su bolsa, pendía del techo y oscilaba como
un péndulo medidor de tragedias. Pidió que lo declarasen muerto y su familia recibió, un mal día, el telegrama
del Army: “Sargento James Tracy, Vietnam, murió en combate”. La madre lloró amargamente y pensó para sí:
“Hubiera yo preferido parirlo sin brazos ni piernas; así jamás habría tenido que morir en un campo de
batalla”.

BIBLIOGRÁFICA
La minificción en México
El ensayista mejicano Lauro Zavala es uno de los mayores investigadores, teóricos y divulgadores contemporáneos
del minicuento en español. Esta recopilación de 50 textos breves de narradores mejicanos, es otras de sus
selectas antologías con las cuales recupera, para la ficción súbita, la categoría literaria que el género
reclama. Se incluyen minificciones de 30 narradores. Algunos de ellos: Alfonso Reyes, Torri, Arreola, Hiriart,
Samperio y Lavín. Universidad Pedagógica Nacional. Primera Edición, Bogotá, diciembre 2002. editorial Linotipia
Bolívar. |