LA GIOCONDA
César Fernández Moreno
Argentina
Supo que había un cuadro maravilloso llamado la Gioconda. Pero quería
descubrirlo por sí solo. Se dedicó, desde muy joven, a ignorar la historia y la geografía.
Un día partió a recorrer mundo en busca del fabuloso cuadro.
Recorrió tiempos y ciudades, entró en palacios y mesones, agotó galerías agobiadas
de cuadros magníficos. Pero ninguno era la Gioconda.
Muchas veces estuvo por abordar a los guías y preguntarles de una vez dónde hallar el soñado
cuadro. ¡Era tan sencillo que lo tomaran de la mano y lo condujeran hasta dejarlo frente a ese mar!
Pero siguió buscando por sí solo. Amó a varias mujeres cuyos ojos le parecían los de
la Gioconda. Luchó con hombres en cuyos labios presentía la sonrisa de la Gioconda.
Llegó un momento en que el mundo ya no tenía secretos para él. Pero nada sabía
aún de la Gioconda. A la sazón, había llegado a Florencia y principios del siglo XVI.
Entonces, desesperado, pintó la Gioconda.
LA PUNTA DE LA MADEJA
Gustavo Masso
Cuando ella descubrió su primera cana quiso arrancarla de un tirón, pero como el
odioso pelo blanco se prolongaba, jaló y jaló, mientras su cuerpo se destejía, hasta que
sólo quedó una niña llorando asustada.
MININARRATIVA
Concepción Bados Ciria
Un género literario cuya particularidad más noble es la presentación de
una estructura narrativa mínima, con una extensión desde una línea hasta algo más de
una página. Puede tener o no un argumento definido y cuando no lo tiene es porque se halla implícito
en el texto, exigiéndole al lector su intervención para desentrañarlo. |
SILENCIA
Guillermo Sampeiro
Méjico
Qué pasó con usted. Por qué tan silencia. Tan sin ninguna palabra. Como
si la iguana le hubiera comido la voz. Como si le hubieran puesto algodones en el esófago. Como si mis
manos le estuvieran apretando el cuello. Como si le pusieran sobre la cara una almohada. Como si la
fuéramos a enterrar mañana.
EL PADRE Y EL HIJO
Lafcadio Hearn
Inglaterra
En un pueblo de la provincia de Izumo vivía un campesino tan pobre que cada vez que su
mujer daba a luz a un hijo, lo arrojaba al río.
Seis veces renovó el sacrificio. Al séptimo alumbramiento, se consideró ya suficientemente
rico como para conservar al niño y educarlo.
Poco a poco, con gran sorpresa suya, fue encariñándose con el pequeño.
Una noche de verano se encaminó a su jardín con el infante en brazos. Este tenía cinco
meses.
La noche, iluminada por una luna inmensa, era tan resplandeciente que el campesino exclamó:
¡Ah, que noche tan maravillosamente hermosa!
Entonces el niño, mirándolo fijamente y expresándose como persona mayor dijo:
¡Padre, la última vez que me arrojaste al agua, la noche era tan hermosa como esta, y la
luna nos miraba como ahora!
LA HUELLA DEL TIEMPO
Javier Tafur
Colombia
Iba lento. Temía que la prisa lo hiciera envejecer... El caracol, al que empuja su
inmensa cabellera blanca.
BIBLIOGRÁFICA
- El Libro de la imaginación
Compilación de Edmundo Valadés. Fondo de Cultura Económica. Edición Popular. 1998
Méjico. Contiene 425 minificciones distribuidas en 35 temas. Resaltamos: sueños, fantasmas,
espejos, motivos orientales, ciencia ficción y humor negro. Libro imprescindible para quienes deseen
iniciarse en la lectura de la minificción. |