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MINIFICCIONES

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NÚMERO 45

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JAVIER TAFUR GONZÁLEZ
Colombia

LA JUBILACIÓN

Tenía 18 años al recibir el puesto. Desde niño había soñado con el ocio de la vejez. Fue trabajador ejemplar toda su vida. Ese viernes salió muy temprano a recibir la jubilación; hizo una larga cola de ancianos y recordó episodios de la juventud. Faltaban dos para llegar a la ventanilla y conversaba animado.

El siguiente —llamaron.

Quedó en turno. Con el pañuelo secó el sudor de su frente. Escuchó una exclamación de sorpresa pero no supo de dónde provenía. Don Roberto dio un paso adelante cuando la ventanilla quedó libre. La señorita examinó los documentos.

Lo siento; usted tenía otro destino; debe volver a empezar —le dijo.

¡Ay! ¡Dios mío! —exclamó convertido en niño, mientras la señorita decía:

¡El siguiente!


LA CHOMPA AZUL DE CUADROS ESCOCESES

Siempre tuvo temor al campo. Creía que se encontraría con alimañas. Ya era un joven elegante cuando lo invitaron a un paseo. Ilusionado con Lucía y de estrenar su chompa azul de cuadros escoceses olvidó sus escrúpulos.

Al llegar se impresionó con cultivos de margaritas y deseó caminar solo entre ellas. No sabía que la naturaleza reservara estos tesoros, que produjera tan agradable sensación. Su corazón latía gozoso y la imagen de Lucía reinaba en su mente, en aquel ondulante fondo blanco.

Llevado de su ardoroso recuerdo cogió una flor y comenzó a deshojarla y al arrancar el último pétalo, el tallo sangró. Mirándose las manos, corrió y en su descontrolada carrera tropezó. Aterrado vio que una margarita lo tomaba del brazo y se lo arrancaba; sintió que otra le cogía una pierna... De cada una de sus partes crecieron margaritas que bellas se inclinan con el viento de la tarde.


DÍA DE REGRESO

La mañana del eclipse llegó con un viento frío y gris; se oyeron las trompetas y la madera reverdeció; sillas, armarios, corredores, balcones, puertas reverdecieron y hasta aromaban. Los padres, los abuelos, los bisabuelos regresaron, y hubo tal confusión ese día...


CORRESPONDENCIA

Iba a despertar y le entregaron el sobre. Lo abrió; no contenía ningún escrito. El remite venía en caracteres desconocidos. Fue donde un paleógrafo pues creía que podrían corresponder al griego del siglo de Pericles; la confrontación resultó negativa y finalmente un equipo de profesores concluyó que no pertenecían a lengua conocida. No se atreve a quemarlo ni romperlo.

Permanecen en su nochero —digo, permanecen porque dos veces más le han entregado un sobre justo cuando va a despertar.


LA BESTIA

Cultivaba el jardín de dalias, hortensias, claveles y caléndulas. Una noche sintió pasos y una respiración profunda. Se levantó y escuchó saltar la cerca y galopar entre las sombras. Al amanecer descubrió las huellas de los cascos y trozadas algunas matas. Para la nueva noche dejó guayabas en la canoa. Antes de acostarse apareció en su frente una mancha morada. A las doce llegaron sus pasos lentos, su aliento expansivo; pastaba. Lo espió por una rendija: era gris plateado. A esa hora, a ella, ya se le insinuaba el cuerno y la luna regaba el jardín.


HOMBRECITOS

Descansaba en la arena. Se llevó la mano a la oreja para rascarse. Con cuidado se quitó un hombrecito que le vociferaba al oído. Lo puso sobre el dorso de su mano izquierda y con el índice de la derecha lo disparó. A siete metros lo observó caer y rodar; vio que se levantó y comenzó a correr anunciando con su mano diminuta futuras venganzas.


JAVIER TAFUR GONZÁLEZ

Nació en 1945. Abogado, antropólogo, lingüista, novelista, poeta y ensayista. Reside en Cali, Valle del Cauca. Autor de más de cincuenta libros, Javier Tafur se destaca por ser uno de quienes primero asumió en Colombia el género del minicuento con rigor, disciplina y una apasionada vocación que venía de su amor al haikú. Esa transición, más que todo una complementación, entre dos géneros semejantes por su brevedad —haikú y minicuento— produjeron en Tafur un maestro de la síntesis que en Colombia ocupa primeros lugares en la historia y el desarrollo del microrrelato. Autor del libro El minicuento fantástico (Cali, Colombia, 2003). Sus minicuentos se encuentran dispersos en obras como: Los inquilinos del sueño (1982), Cuentos para Kremer (1982), La ardilla en el maizal (1986), Casa de fantasmas (1989), Vericuentos (1994) y otros. Sus ensayos, poemas y microrrelatos se han publicado en numerosas revistas y periódicos dentro y fuera de Colombia. Es uno de los más representativos minicuentistas de nuestro país, y a nivel latinoamericano ocupa un honroso lugar por su fidelidad al género, su originalidad y su riqueza temática.


BIBLIOGRAFÍA

"Jubilación", "Correspondencia", "La chompa azul de cuadros escoceses", "Día de regreso", en Vericuentos. Ediciones La Sílaba, Colección Duenderías, Cali, Colombia, 1994.

"La bestia", "Hombrecitos", en El minicuento fantástico. Anzuelo Ético, Cali, Colombia, 2003.