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NÚMERO 42 — JAIRO ANÍBAL NIÑO

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LA IMAGEN

El tirano aulló de rabia cuando vio los cuadros pintados por el artista Ramón Colorado. Se dio cuenta de que esas figuras eran peligrosas, que esas imágenes contribuirían a fomentar el desorden público y a soliviantar a obreros y campesinos. Ordenó a su policía secreta que lo eliminara. Ramón Colorado, avisado a tiempo por un trabajador infiltrado en el palacio, pintó con diligencia y sabiduría en las paredes exteriores de su casa, decenas de puertas y ventanas.

Cuando llegaron los asesinos no supieron cuál era la puerta verdadera y jamás pudieron entrar.


LAS ARTES DEL VUELO

Y Omar Jayam tomó una paloma mensajera, le ató a una de sus patas un tubito de plata en cuyo interior iba un mensaje de amor para Mirta, y la lanzó a los aires.

Los enemigos de Omar vieron salir la paloma de la casa de los astros y una docena de arcos lanzaron sus flechas al cielo. Uno de los dardos atravesó el ave.

Pero la paloma había sido adiestrada en las artes del vuelo y del coraje, y Mirta en su lejana casa de las montañas vio llegar al palomar una flecha ensangrentada con el nevado cuerpo de la paloma muerta.


ARTE BELLA

El sapo, después de soportar durante muchos años insultos, persecuciones y vejámenes a causa de su fealdad y sintiendo que el fin de su vida se acercaba, quiso averiguar a qué sabía la belleza y se tragó una espléndida mariposa de Muzo y sintió el maravilloso placer del viaje de esas hermosísimas alas azules en su vuelo interminable hacia la flor anfibia de su corazón.


CARAPÁLIDA

El doctor Benjamín Cooper se acercó al jefe indio y dijo:

— Ese hombre está en las últimas. No puedo hacer nada por él. Se está muriendo.
— Así es -afirmó el indio.
— Más que la herida de flecha, más que el cansancio y la edad, a este hombre lo ha matado la soledad -dijo el doctor. Y agregó:

— ¿Por qué lo han mantenido tan rígidamente aislado?

El indio miró al hombre blanco y con una voz suave, como paso de venado, exclamó:

— Él nos dijo que era el Llanero Solitario.


EL GUIJARRO DEL ESPLENDOR

Los dos niños se zambulleron y uno de ellos agarró una piedrita azul que brillaba. Después de flotar un rato, penetraron en la nave. El niño acercó al oído la piedrita y escuchó el rugido de un tigre.

— ¿Oyes el mar? -preguntó el otro.
— No. El mar se derramó.

Cuando la gran nave se alejaba en el espacio, el planeta Tierra había desaparecido de su sistema solar. Estaba en el bolsillo de un niño oriundo del enorme planeta Agat.


BLASFEMIA

Y Dios, desde la mata de su solitud, de las distancias y del tiempo, había emprendido la búsqueda. Como un aire de luz se desplazaba por el espacio infinito.

Se había posado en planetas de piel de niebla, en estrellas de entrañas irisadas, había viajado cubierto por el polvo de un sol moribundo, se había metido en interminables ojos estelares, y había llegado a galaxias llenas de un silencio blanco y duro.

Fatigado, descendió un día en un planeta calafateado por nieves eternas. Se dejó caer junto a una montaña gemidora y mirando hacia el espacio, hacia un solecito tibio y unos astros diminutos que lo acompañaban, decidió suspender la búsqueda, regresar a su estrella apagada, y en el paroxismo de su soledad y desesperación, la blasfemia estalló en sus labios cuando dijo:

— He sido un iluso; el hombre no existe.


HIJO DE TIGRE

— ¿Qué quieres ser cuando seas grande? preguntó el tirano a su hijo.
— Cuando yo sea grande quiero ser lo que es usted.

Entonces, el general mandó matar inmediatamente a su hijo, porque sabía que si lo dejaba crecer, el muchacho lo asesinaría para tomarse el poder.


RECADO PARA BORIS KARLOF

Esotéricos pasos que lentamente ascienden por las escaleras de alarmada madera. Algo como de viento de seda y rastro perfumado. Giró despacio el picaporte de bronce, se fue colando la sombra y el sonido, y cuando surgió la figura de la bella, a ese lado, acurrucado, después de haber gastado tres lámparas de angustia, el pobre monstruo, —ante la aparición— enloqueció de terror.


JAIRO ANÍBAL NIÑO

Nació en Moniquirá, Boyacá, Colombia, en 1941. Poeta, novelista, cuentista y autor de obras de teatro. Traducido a múltiples idiomas, ha publicado numerosos libros, entre ellos varios dedicados a la literatura infantil. Uno de los pioneros del microrrelato en Colombia. Sus obras Puro pueblo y Toda la vida, pueden considerarse como dos clásicos de dicho género en Colombia.


BIBLIOGRAFÍA

"La imagen", "Arte bella", "Las artes del vuelo", "Carapálida", "El guijarro del esplendor", "Hijo de Tigre", "Blasfemia", en Toda la vida. Carlos Valencia Editores, Bogotá, Colombia, 1989.

"Recado para Boris Karlof", en Puro pueblo. Carlos Valencia, Editores, Bogotá, abril de 1977.