Por Manuel Gómez Sabogal. (manuelgomez1a@gmail.com)
Empezamos muy mal. Ya perdimos el año y eso que acaba de comenzar. Si creemos que estamos en un país civilizado, nos equivocamos totalmente. Las peleas el 31 de diciembre, gracias al alcohol o a la intolerancia y los muertos en este enero, llenan de tristeza esta parte del mundo, pero estamos en fiestas, deseando "Feliz Año".
Las promesas que hicieron los malos, parece que fue el de ser más malos. Y lo están logrando. Este país está grave, de hospital, en cuidados intensivos. Balas perdidas, niños asesinados, peleas porque sí, asesinatos, atracos, robos, palizas intrafamiliares, hacen parte de todo el jolgorio mentiroso de feliz año que se ha vivido en estos días.
Podemos decir que estamos en un país en fiesta. Cali, Manizales, Popayán, Pasto, Salento. Radio, prensa, televisión nos muestran cómo se divierte cada colombiano. Nos enseñan que la alegría se desparrama por este país, pues la gente grita, ríe, baila, monta a caballo, desfila, se pinta.
Cuando nos hablan de inundaciones, nos volvemos solidarios, ayudamos, buscamos fórmulas para colaborar con los damnificados. Si hay un terremoto, igual. Solidaridad, compromiso. Nos volvemos cristianos de tiempo completo.
Aquí donde hay puños, cuchillo y bala como solución a los conflictos. No. Encerremos este país en un hospital, en cuidados intensivos. No hay caso. Estamos mal y no nos damos cuenta.
Los niños son asesinados y solamente llevamos la cuenta. No importa nada más. ¡Qué lástima! Aquí, ya no hay solidaridad. Nos da tristeza, vemos las imágenes, pero no pasa algo especial. En la costa, Antioquia, Valle, Cundinamarca, niños heridos o muertos por "balas perdidas" y nos cruzamos de brazos.
Porque aquí, hablar de seres humanos es contradictorio. Y más, seres humanos católicos, cristianos. En este país que reza y ora todos los días. En este país lleno de iglesias y cultos, en cada pueblo.
Además, este es un país que es robado a diario, los costos de las obras son muy altos y cuando se cree que van a terminar, prorrogan los contratos porque se acabó el dinero. En este momento, ahora, estoy seguro, se están robando las ayudas parta los damnificados de inundaciones.
Se necesitan siquiatras que ayuden a recuperar este bello país, porque está muy confundido, mal repartido, se dice civilizado, pero nos estamos acabando como sea.
Que los niños, que los jóvenes, que la droga, que el licor, que la guerrilla, que los paramilitares, que los congresistas. No. Todos somos culpables de lo que ocurre en Colombia, pero preferimos cruzarnos de brazos.
Este "Feliz año" está embolatado. Me disculpan, pero las noticias son muy tristes y no nos hemos dado cuenta. ¿A alguien le importa?
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