Por Manuel Gómez Sabogal (
manuelgomez1a@gmail.com)
¡Y nada pasó! La prensa relató con tristeza y mucho dolor, el asesinato de una menor
de edad. Una noticia que se regó como pólvora por todo el país. Así como las que
llegan de otras partes de Colombia. Normal. Como una noticia más. Un muerto más, en un
país anestesiado.
Una niña más, un asesinato más en un mar inmenso de muertes porque sí en
Colombia. Ya no duele. La sangre inocente se riega, pasa por nuestro lado, pero nada nos hace. No nos
inmuta, no nos conmueve. Es que no tiene que ver con nosotros.
Además, así como ha ocurrido con las malditas minas quiebra patas, con pequeños y
pequeñas que quedan lisiados y lisiadas o pierden sus vidas, no nos preocupa. Se hallan lejos de esta
tierra.
¿Por qué cruzarnos de brazos y dejar que los niños y niñas tan indefensos no
nos importen? Qué bueno iniciar una campaña, así sea en nuestra ciudad, en defensa de
niños y niñas.
Hace unos días, en mi programa radial por la U FM muchas personas llamaron y hubo una niña,
Gloria Nancy, si mal no estoy, que pidió que la Universidad del Quindío tomara la iniciativa y
empezara a liderar una campaña en defensa de los niños y niñas de la región, de
la ciudad.
Puede hacerse. Hay programas académicos que pueden presentar proyectos e iniciar una labor con la
comunidad. Porque la Universidad es de la comunidad. La educación debe implementarse también,
fuera del aula. La Universidad del Quindío está llamada a ser participante directa en esta
tarea.
Podemos empezar a cuidar los niños y niñas de Armenia. Talleres para los padres, encuentros
con los educadores en escuelas y colegios en la sección de primaria. Que padres, familias, profesores,
niños y niñas estén atentos.
Además, no se trata únicamente de cuidarlos, sino de hablarles, hacerlos amigos y amigas.
Sentir que niños y niñas merecen un buen rato de amor con sus padres.
Que nos importen los niños y niñas de nuestra ciudad. Que niños y niñas no
crean que el televisor es su familia o su único amigo. Que sus padres sean amigos, no ogros.
Empecemos a cuidar a los niños y niñas. Nos necesitan. Somos su apoyo!
Primero se llevaron a los comunistas
pero a mi no me importó
porque yo no era.
En seguida se llevaron a unos obreros
pero a mi no me importó
porque yo tampoco era.
Después detuvieron a los sindicalistas
pero a mi no me importó
porque yo no soy sindicalista.
Luego apresaron a unos curas
pero como yo no soy religioso
tampoco me importó.
Ahora me llevan a mi
pero ya es tarde.
(Bertold Bretch) |