Por Manuel Gómez Sabogal. (manuelgomez1a@gmail.com)
Desde hace algunos días, he venido escuchando y leyendo acerca de la preocupación de muchas personas
por el incremento en el consumo de licor por parte de menores de edad, patrocinados
por los colegios y padres de familia.
Quien escribe esta nota, no es un santo, ni algo por el estilo, sino un ser humano común y corriente. Ni
quiere posar de moralista. Simplemente quiere que nuestros muchachos empiecen a ser responsables y que nosotros, los
adultos, no mostremos la pasividad de siempre ante lo que se está presentando.
Es deprimente ver menores de edad borrachos o trabados. Es triste saber que niñas y
muchachos menores de edad rumbean hasta la una ó dos de la mañana en discotecas o en clubes sin control
alguno. ¿Dónde están sus padres? ¿Quién controla en el hogar? ¿Por
qué se están autorizando fiestas de estudiantes de 10º ó de 11º grado (menores de 18
años en un 99%) en clubes o discotecas y además, dejando que tomen licor?
Las Secretarías de Educación deben prohibir definitivamente que los directivos de
los colegios permitan promover fiestas en discotecas o clubes con la famosa disculpa de recoger fondos para la
excursión de grado 11 ó realizar desfiles de moda con fines benéficos. Así mismo, que se
sancione a los colegios que permitan dichas reuniones. Los colegios deben enviar una circular a todos los padres de
familia en la cual manifiesten que no se hacen responsables ni por dichas reuniones, ni por las excursiones. Los
estudiantes no pueden escudarse en el nombre del colegio o en la compañía de un profesor para realizar
un evento de éstos.
Los padres de familia también deben aportar su granito de arena y ayudar. ¿O es que acaso se
perdió el control de los hijos? No pueden dejar a sus hijos a la buena de Dios y creer que porque están
en 10º o en 11º grado ya no tienen problema y que “deben aprovechar la juventud”. Educar a los hijos no
significa aceptar todo lo que ellos digan.
Los profesores (muchos son padres de familia) deben aconsejar a sus alumnos. No solamente limitarse a dictar clase,
sino a ser verdaderos maestros. Aconsejar a los estudiantes hace parte del trabajo de un profesor.
Todos podemos y debemos ayudar. Podemos hacer que se preste atención a este grave problema. Conocemos
estadísticas y sabemos perfectamente qué está ocurriendo con los jóvenes. No nos quedemos
en proyectos, actuemos antes de que sea demasiado tarde.
Por favor, ¿acaso nos hemos dado cuenta que estamos educando a los futuros líderes
de este país? |