Por Manuel Gómez Sabogal. (manuelgomez1a@gmail.com)
Hace algunos años, escribí una nota sobre Leidy Tabares. Lo hice, porque después de ver la
película "La Vendedora de Rosas" quise seguirle el rumbo a cada uno de los personajes.
Unos fueron asesinados, otros murieron, gracias a la droga. Quedó Leidy, quien ha pasado por
todo lo inimaginable. Y lo que escribí, lo reedito ahora, cuando Leidy Tabares vuelve a ser noticia.
La noticia me cayó mal, muy mal. Honestamente, esperaba una rebaja o un casi perdón. Pero sé que igual que
yo, se sintieron muchas personas a quienes les comenté lo que había oído y leído. Escuchar, ver o leer que
a Leidy Tabares le había sido ratificada la sentencia a pagar 26 años en prisión, hace reflexionar a más
de uno. Eso fue hace varios años.
Reflexionar, porque después de haber visto la película "La vendedora de rosas", luego de haber
conocido la historia de la protagonista, gracias a que fue mostrada en todo el mundo como una actriz
natural, pudimos darnos cuenta de que esa niña había sufrido desde su niñez, no tuvo juventud y su etapa
adulta la tiene que pasar en la prisión. Cuando filmó la película, tenía 13 años.
Se dirá que tuvo oportunidades. De pronto, se le dieron todas las que muchos jamás han tenido, pero nadie
le enseñó a manejarlas. Nadie le indicó el camino correcto. Estoy seguro de que ella quiso hacer lo mejor.
El único problema fue no saber cómo. Era una estrella de cine a quien llevaron a Europa, la exhibieron
como un trofeo y luego la volvieron a poner en el mismo lugar.
Muchos de sus compañeros en el filme fueron asesinados. "La vendedora de rosas", película
premiada en muchos países, ha dejado una gran estela de tristeza.
Hasta el nombre del barrio donde siempre vivió Leidy Tabares suena mal. Sin conocerlo, debe ser muy difícil
vivir en Barrio Triste, el barrio de la niña que se hizo mujer sin haber podido conocer la juventud, sin
vivir de verdad.
Cómo duele verla. Ya no parece mujer joven. Se nota de más edad. Es una mujer joven, pero el dolor, la
soledad, el desamor, la muestran como una mujer con muchos años encima. ¿Cuántas Leidy Tabares hay en cada
ciudad colombiana? ¿Qué se está haciendo para que no vivan más así?
Cómo me duele que esta niña mujer siga sufriendo. Pensé, creí, soñé que Leidy iba a tener la oportunidad de
vivir. Sé que me contradigo por muchas razones. Sin embargo, veo muchas "vendedoras de rosas" en
la calle. Y nadie les ayuda. Nuestra indiferencia ayuda a que todas esas "vendedoras de rosas"
sigan el mismo camino.
Además, no sabía que se hallaba en Valledupar, en la cárcel. ¿Por qué no en Medellín? ¿Por qué si sabemos
que hay criminales, asesinos, que no pagan ni un día de pena, con esta niña mujer no hay un poco de
compasión? Además de su tristeza, cuenta que tiene cáncer.
Además, en un país que habla de defender a los niños, recuerdo que Leidy actuó siendo una niña. Era una
"actriz natural", según lo que siempre me dijeron y según lo que siempre apareció con respecto a
la película.
Hoy, desde Valledupar, en la cárcel, Leidy se queja. Pero nadie escucha. Yo le sigo los pasos, porque me ha
dolido lo que vi en la película y lo que ha vivido esta niña mujer
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