“Alrededor de 15 mil millones de pesos que los bancos tienen guardados por concepto
de los subsidios para la compra o reconstrucción de viviendas afectadas por el terremoto de 1999 en el Eje
Cafetero retornarán a las arcas del gobierno.” Crónica del Quindío, viernes 24 de febrero de
2006.
Así de simple. Dineros de subsidios no reclamados, volverán al gobierno.
Mientras escucho y leo sobre las quejas de la gente porque sus alcancías, mal llamadas casas, se
están cayendo, mientras nos damos cuenta de la cantidad de urbanizaciones con problemas de agua, luz,
teléfono, vías, andenes.
Y se van a regresar más de 15 mil millones al gobierno. No nos damos cuenta sino ahora. Ahora cuando van a
regresar ese dinero. ¿Quién no se acercó a reclamar su subsidio? Ese cuento no me lo trago.
Porque la gente damnificada estuvo haciendo largas colas, llenando formularios, rogando, suplicando, esperando,
trasnochando, y como su subsidio no llegaba, cansados de hacer cola, suplicar, y todos los verbos propios de los
pobres, pobres, entonces montaron sus cambuches y se quedaron allí.
Pero no creo que ese dinero se tenga que devolver porque a nadie se le ocurrió reclamarlo. Estoy seguro
que no llamaron a la gente a decirle que la platica estaba ahí. Que podían reclamarla en el banco x
ó y. ¡Qué tristeza!
Por eso, nos lamentaremos durante mucho tiempo. Por eso, seguiremos así. Yo nunca creí en el FOREC.
Ese cuento mal contado nunca me lo comí, porque muchos lograron reformar sus casitas, sus finquitas, pero los
pobres, pobres, se quedaron en los cambuches. Y allá jamás les llegó la noticia de que su dinero
de subsidio estaba en el banco. Ahora, regresará a papá gobierno y después,…no sabemos que
harán los magos de Hacienda. Porque así pasa siempre.
Y después nos quejamos porque nadie hace nada. Seguimos con los brazos cruzados, en silencio y nos sentimos
más confortables.