Por Manuel Gómez Sabogal. (manuelgomez1a@gmail.com)
No es fácil iniciar un programa radial, pensando en toda la violencia que hay en Armenia, el Quindío y Colombia. Sicarios jóvenes, menores de edad, están acabando con otras vidas porque sí. Niños y jóvenes que no han hallado otras salidas a sus vidas, porque nacieron y crecieron rodeados de droga, vida difícil, sin padres, aislados de una sociedad que los desamparó siempre.
En "Rayuela" siempre hemos creído en los jóvenes. Siempre hemos pensado que estos pueden ser mejores. Por eso, las entrevistas que se han hecho a niñas que han sido prostitutas, drogadictas y muchachos que han sido sicarios y drogadictos son para que nuestros oyentes reflexionen y se den cuenta dónde están los errores que se deben corregir. Quienes han sido entrevistados han pasado o están pasando por procesos de resocialización. Son niñas y muchachos que están enderezando su camino. Ese camino que los llevó a cometer errores inmensos. Muchachos que han sido judicializados y que por ser menores de edad, no son penalizados como adultos.
Un homenaje a la Fundación Faro, que llega a sus 25 años de servicio, sirvió para decirles a los jóvenes que pueden cambiar esa vida triste. Al iniciar el programa, dijimos que iba a ser diferente y de mucha reflexión. Porque desde hace unos días hemos estado muy preocupados por tanta violencia en Armenia, el Quindío y Colombia, donde los adolescentes y jóvenes son los protagonistas negativos.
La Fundación Faro brinda servicios profesionales dirigidos a la promoción en salud y la prevención del consumo de drogas así como del tratamiento, rehabilitación e inclusión social de farmacodependientes, con el fin de que sus usuarios logren participar adecuadamente de la cotidianidad, con un nuevo proyecto de vida. Son 25 años trabajando con jóvenes.
También, allí, ayudan a aquellos jóvenes, menores de edad, que han sido detenidos y a través del ICBF, entregados a la Fundación Faro. Sabemos que no hay penalización para niños y jóvenes sicarios. Por eso, la labor de esta Fundación es ardua, muy difícil. Sin embargo, lo hacen con una palabra un poco olvidada: amor.
Y con los directivos de la fundación Faro, llegó un joven rehabilitado. Había sido drogadicto desde los 11 años. Además y como sus amigos en el sector tenían malas compañías, se enredó con algunos que requerían sicarios. Y se volvió sicario. Fue detenido y judicializado a sus 16 años. Como no hay penalización, el remedio fue remitirlo al ICBF para que de allí lo enviaran a la Fundación Faro con el fin de ser rehabilitado.
Allí, ha cambiado. Está terminando su bachillerato. Quiere ayudar a otros jóvenes a salir de las drogas y el sicariato. Desea ser sicólogo. Tiene proyectos diferentes en su vida. Tiene sueños, esos que nunca imaginó cuando niño o adolescente. Porque no tuvo una familia unida, incluyendo padres. Tuvo hermanos y estos también fueron sicarios. No tuvieron la oportunidad de cumplir 16 años. Murieron en su ley.
Su corta y dramática historia nos sirvió para hablar con él sobre algunos detalles, sin llegar al morbo. Nuestro interés era que los jóvenes que estaban escuchando, entendieran que se puede ser bueno, se puede mejorar, se puede cambiar.
Esa dura historia me conmovió enormemente. En Armenia se ha disparado el sicariato. Y los sicarios son adolescentes, jóvenes, que no ven un futuro. Esos que han predicado que "no nacimos pa´semilla".
Este joven los invitó a cambiar sus vidas como él lo ha estado haciendo. Quiere que tengan las oportunidades que nunca se les presentaron y lo pueden lograr, así como él.
Por eso, el programa radial sirvió para mostrar una realidad y además para decirles que la Fundación Faro puede ayudar. Quienes lo necesiten, pueden dirigirse a:
Sede San Rafael: Armenia Quindío, sede con 35 cupos para niños y jóvenes residenciales.
Sede San Gabriel: Calarcá Quindío, sede con 25 cupos para adultos.
Sede San Ignacio: La Tebaida Quindío, sede con 30 cupos para adolescentes consumidores de drogas en conflicto con la ley.
Sede San Francisco: Cra. 14 Nº 26-30 Armenia, Servicio Ambulatorio para 20 personas y programas de prevención.
Santa Ana: Calarcá. Sede de Servicios e información Familiar.
Niños y jóvenes requieren afecto, mucho afecto. Abrazos, muchos abrazos. Amor, mucho amor. |