Por Manuel Gómez Sabogal. (manuelgomez1a@gmail.com)
Sexo, sexo, sexo. Nos da temor, miedo, pánico hablar de sexo. Nos produce escalofríos
escuchar la palabra sexo. Es un tabú para muchos todavía. Cuando nos hablan de violencia, ni
nos inmutamos. Pero cuando surge la palabra sexo, inmediatamente nos ruborizamos, cambiamos de tema.
En Tunja, una propuesta del alcalde, produjo pánico. Después de conocerse las cifras de
embarazos en adolescentes, promover la utilización del condón fue para hacer ruborizar a
más de uno.
Sin embargo, el uso del condón da para pensar. Si lo que se quiere es que haya menos embarazos, el
condón no es la solución. La falta de educación sexual es manifiesta en todas partes.
Los hijos no acuden a preguntar a sus padres, sino que entre compañeros se entienden, como dicen ellos
mismos.
Niños y niñas de doce y trece años, o menos, saben ahora más que nosotros. El
Internet, las fotos, la prensa, la televisión, las telenovelas, han influido para que ellos aprendan
muchas cosas totalmente equivocadas acerca del sexo.
Educar a los jóvenes no es fácil y menos ahora, en esta época. Son rebeldes,
incrédulos, convencidos de sí mismos. Forman ídolos gracias a la televisión. Lo
vemos con los famosos Rebeldes. Ahí sí que aprenden a ser los jóvenes que no
deberían ser. Pero a nadie le importa.
Sabemos que hay diferencias entre ENSEÑAR y EDUCAR . La educación procura
cambios en la personalidad de un individuo; esos cambios deben traducirse en formas de conducta individual y
social y en destrezas para transformarse y transformar. La Educación es, entonces, un proceso
más amplio que la enseñanza. Dentro de la Educación está la enseñanza;
esta es sólo una parte de la Educación.
Con condones no se educa. Se necesita y se requiere urgentemente que haya cambios en cada hogar y en cada
colegio para que los jóvenes cambien, así sea un poco, su modo de pensar con respecto al sexo.
Se requiere que los medios no enfaticen en el sexo como motivación para vender más. |