Por Manuel Gómez Sabogal. (manuelgomez1a@gmail.com)
¡Que horror! Vuelve y juega. Otra vez la Universidad del Quindío —por obra y gracia de las apetencias
de unos integrantes del Consejo Superior a quienes les gustó la rectoría, y el poder y de las
barbaridades de un Consejo Superior que se auto-decreta honorarios, se auto-asigna becas, viajes al exterior, juega
con la rectoría y manosea los estatutos— sufrirá el consabido calvario de la poca credibilidad ad
portas de elegir nuevo rector.
¿Qué pecado cometió nuestra Universidad para que tenga que pagar tan caro por la
autonomía que le concedió la Constitución del 91 de nombrar sus directivas y darse sus propios
estatutos? ¿Quién dijo que la Universidad tiene que ser maltratada, desbaratada y pisoteada por un
grupo donde hay tres consejeros que no deben votar para elegir rector? ¿No será capaz la sociedad
quindiana de parar este magnicidio?
La Universidad del Quindío puede morir de tantos azotes y humillaciones, pues las instituciones se
destruyen cuando se mancillan y se ponen al servicio de causas perversas y motivaciones que no tienen nada que ver
con su misión. Y su muerte será más dolorosa cuando la matan aquellos a quienes la sociedad les
confió la tarea de administrarlas. Mejor dicho, cuando la matan sus propios hijos. Y más dolorosa
será la muerte si pudiéndola evitar nos quedamos silenciosos y cruzados de brazos.
Desde el 9 de mayo del 2002, (Acta Nº. 007, mayo 6-002) el Consejo Superior, a raíz de los
acontecimientos, se comprometió con un proceso de fortalecimiento de la democracia participativa y respeto de
la autonomía. ¡ Vaya si fuimos ingenuos! Pusimos los ratones a cuidar el queso! Y ahí
están los resultados: literalmente se lo tragaron todo. No importa que para lograrlo tuvieran que oscurecer
la transparencia, pisotear la democracia, negociar la autonomía y hasta la rectoría. ¡ Pobre
universidad ! ¿Qué crimen cometió para tener que cargar con el Karma que le impusieron sus
amigos, los consejeros?
O si no, preguntémosle a Oscar Marino García ¿Por qué no ha renunciado a su puesto en
el Consejo Superior luego de su participación en la aprobación de los "honorarios con retroactividad";
aprobación de viaje al exterior del rector (Parra) y el Representante del Ministro de Educación;
aprobación de becas para el rector (Parra) y el representante de los ex rectores (Carlos A. Echeverri);
proponer al representante de los estudiantes (Consejo Superior anterior) para que se le otorgara una beca y la firma
de un documento de compromiso con el Rector (Nieto) para "jugar" con la rectoría de la Universidad del
Quindío?
Preguntémosle a Luz Estela Ocampo ¿Por qué no ha renunciado a su puesto en el Consejo
Superior de la Universidad del Quindío, si los Gremios le quitaron el respaldo y participó como
"testigo" en la firma del documento de compromiso para "jugar" con la rectoría de la Universidad del
Quindío?
Preguntémosle a Henry Valencia ¿Por qué no ha renunciado a su puesto en el Consejo Superior,
luego de haber salido por la puerta de atrás como rector de la Universidad del Quindío y después,
de La Gran Colombia?
Por favor, comunidad quindiana, profesores, egresados, estudiantes, empleados de la Universidad del Quindío,
estos tres personajes no pueden estar en el Consejo Superior ni ahora, ni cuando se estudien los nombres para elegir
rector de la Universidad del Quindío. No tienen autoridad moral para votar.
No podemos permitir que estén allí estudiando y analizando el nombre del nuevo rector de la
Universidad del Quindío, pues ya sabemos cómo actúan y cómo se comportan. No podemos
permitir que sigan perteneciendo al Consejo Superior de la Universidad del Quindío estos tres mentirosos,
hipócritas, falsos, manipuladores y cínicos.
¡Hagamos algo! ¡La sociedad quindiana, profesores, empleados, estudiantes, egresados de la Universidad
del Quindío tienen que pronunciarse. Llevamos años quejándonos, lamentándonos y
dándonos golpes de pecho por la suerte de la Universidad. No la lloremos más. No dejemos que la
crucifiquen. No permitamos que con voz moribunda clame:
¡Perdónalos porque no saben lo que hacen!
Manuel Gómez Sabogal
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