Por Manuel Gómez Sabogal. (manuelgomez1a@gmail.com)
Han pasado once meses de un año más. Noticias buenas, regulares, malas, promesas incumplidas y preparativos para otro diciembre. Llegó, un mes que para algunos, es de recuerdos malos, ni quieren saber del mismo y además, poco les importa si hace frío, calor o es de luces y alegrías.
Un año plagado de accidentes, asesinatos, intolerancia, política, corrupción al máximo. Es decir, parecido a los anteriores. Las reinas hablaron de paz, los políticos hablaron de paz, la gente habló de paz. Y no ha habido paz.
Frases hermosas, documentos sobre el amor, la tranquilidad, los abrazos, pero todo queda en letra muerta, en escritos que la gente halaga, pero no practica. Nada de nada. Ni borrón, ni cuenta nueva. Todo igual.
Las preguntas se repiten, los abrazos se manifiestan, las emociones sobran, pero continuamos girando en un mundo donde imperan la guerra, el maltrato, el dolor, la muerte, el odio, los improperios. No cambia nada.
Unos guerrilleros que ni se rinden, ni dicen nada nuevo. A unos los matan y a otros los apresan, pero la guerra sigue. Los corruptos roban y roban, los detienen, los liberan, les entregan todo, les quitan lo mismo, pero les queda más.
Los cargos son disputados por votaciones cerradas, enredadas, perdidas, grabadas, repintadas, desdibujadas, pero nada nuevo hay. Se suben los mismos a hacer lo mismo con los mismos.
Quisiera sentarme a escribir sobre hechos positivos, momentos agradables, hechos fantásticos, pero las noticias más importantes y trascendentales o como me decía un reconocido periodista, se da lo que se vende. Se muestra lo malo, porque el morbo sigue y a los morbosos se les debe dar lo que les gusta.
Por eso, estamos como estamos.
Otro diciembre que llegó y más promesas. Luces en las casas, en las calles, en las avenidas, Rojo y verde, colores de moda para estos días. Donde vayamos, encontraremos fiesta.
¿Y de los secuestrados qué? Bien, gracias. Allá en cualquier montaña de Colombia, porque ya liberaron los importantes. Otros que llevan más de 14 años, allá seguirán. Estarán escuchando Caracol o RCN, porque se inventaron unos programas para enviarles mensajes todos los días y noches, "para que se sientan mejor". Así somos.
El invierno azotando el país y Colombia humanitaria ahí. Los damnificados son muchos, los destechados más, quienes no tienen comida superan los cálculos, pero no hay problema. Las ayudas se pierden en garajes, bodegas, casa de políticos o se reparten entre los amigos de los amigos.
Colombia sufre y seguirá así, porque nos cruzamos de brazos, nos encerramos y que se pudran los otros.
Ya pasaron las elecciones, se felicitaron a los ganadores y perdió el resto. Es decir, secuestrados, pobres, damnificados, destechados, los que están sin trabajo, los que no pueden estudiar perdieron.
O que alguien me diga que todos ganamos, para no creerle. |