Por Manuel Gómez Sabogal. (manuelgomez1a@gmail.com)
En este bello país, se hacen peticiones a todo mundo para que haya paz. Algunos proponen que
durante los fines de semana y días de fiesta, haya desarme, es decir, queda prohibido portar armas,
aunque se tenga salvo conducto. Otros piden que haya tregua, así sea una tregua en Navidad y
Año Nuevo.
Yo pido una tregua, pero de verdad. Una tregua indefinida. Una tregua que nos lleve a reflexionar acerca
del valor de la vida. La importancia que tiene la vida de una persona es tal que no creemos que somos seres
humanos, que pensamos, discernimos, entendemos, sentimos felicidad, tristeza, alegría, soledad,
entusiasmo, cariño, ternura, amor.
Somos seres humanos, pero algunos no piensan así. Matar se convirtió en rutina, algo normal,
frecuente, diario. Colombia es un mar de sangre, porque nada hacemos para que la situación cambie.
Día a día mueren seres inocentes porque sí.
Podemos cambiar. Cada uno puede hacerlo. Podemos decir sí al cambio, a la vida. No más a
muchas cosas que nos rodean. No solamente al secuestro, sino a la corrupción, a los políticos
mentirosos de siempre, a senadores y representantes corruptos y mentirosos, a quienes sacan provecho personal
de situaciones de la comunidad. No más atropellos.
Navidad en paz implica políticos más honestos, senadores y representantes que no sean
corruptos, justicia social, erradicación de la miseria en muchos de los colombianos. ¡Navidad
en paz y tregua indefinida por una Colombia que se lo merece! |