Por Manuel Gómez Sabogal. (manuelgomez1a@gmail.com)
Lina Varela tenía veinte años. Apenas 20. Vivía en Zarzal con su hermano. Le encantaba reír
y tenía muchos amigos. Era aficionada a South Park, su programa favorito.
En fotos, casi nunca aparecía sola. Al menos, una amiga a su lado. Disfrutaba las fiestas y todos los
momentos con sus amigas. Tenía su parche, sus parceros del alma. Ella era así.
Estudiaba Negocios Internacionales en la Escuela de Administración y Mercadotecnia
– EAM. Era de las mejores estudiantes. En la mañana del sábado, yo había
entrado a Facebook y de pronto tres jóvenes de la EAM estaban conectándose
conmigo. Me saludaron y me escribieron casi lo mismo, al mismo tiempo. Estaban
tristes. Escribieron: "Manuel, yo estudio Negocios Internacionales. Anoche
mataron a una compañera en Zarzal". "Manuel, nos vamos a reunir a las 12
para saber qué hacemos". "Manuel, unos en moto iban persiguiendo a otros
en carro, estaban disparando y uno de los tiros le dio en la espalda. Ella
iba con el hermano. Habían salido a caminar". "Manuel, Lina era una bacana".
Yo
leí y les agradecí la información. Sentí que a mí también me dolía demasiado.
¡Maldita violencia! Por todas partes en mi bello país. Un país que tiene todo y donde
hay gente buena. Pero, los malos abundan. Están por todos lados, de sur a
norte, de oriente a occidente. Narcos, capos, mafiosos, guerrilla, paramilitares.
Y también, por el otro lado, algunos miembros del ejército y la policía con sus famosos “falsos
positivos” y sus “equivocaciones cotidianas”. Los corruptos de cuello blanco y muchos de los
"honorables" senadores, representantes, diputados, concejales que hacen y deshacen, pero nada
pasa con ellos. Andan libres por todo el país.
¡Maldita violencia! Dejó a una familia sin una joven emprendedora, estudiosa, juiciosa, alegre,
inteligente, amable, llena de vida. A los que la mataron, no les importó nada. Siguieron derecho.
Disparando, porque en este país se dispara sin importar a quién se asesina. Se estaban disparando entre
ellos, pero no había policías o soldados para detener a esos malditos. Pasaron por las calles de Zarzal
como los dueños de las vidas de los que se pusieran en el camino.
Los asesinos han aprendido más su oficio, gracias a que los medios ayudan. La televisión y el cine les dan
una mano. Si no saben aprenden y si ya saben, complementan.
Telenovelas como "El capo", "Las muñecas de la mafia", "Pandillas, guerra y
paz" son platos preferidos para aquellos y aquellas que quieren saber más del miserable oficio de
matar. Porque a los canales les importa el rating, no el televidente. Por eso, mientras más
sangrienta, mafiosa y miserable sea la telenovela, más morbo despierta. Eso hacen RCN y Caracol
Televisión. Y creen que están educando. Que están enseñando. Que están entreteniendo. ¿Entreteniendo? No
saben qué es eso. Solamente les importa dar y mostrar violencia. Generan violencia y creen que educan. ¡Qué
cínicos!
¡Maldita violencia! En un país donde cada día nos enseñan que debe
haber más seguridad democrática y menos educación. Porque les importa más
que haya armas y no libros. Un fusil cuesta $ 15.000.000.oo (Quince millones).
Pero no hay para dotar una escuela, ni para que las matrículas en colegios
y universidades sean más baratas. No. Aquí, en este país, donde se habla
de paz con las armas en la mano, no importa si se asesina un niño, una niña,
o una bala perdida mata a una joven que quería ser profesional. Hoy, esos
asesinos a sangre fría deben estar disparando en otra parte, en otra ciudad, en otra calle.
¡Maldita violencia! "Violencia, maldita violencia... por qué
no te empeñas en cultivar la tierra de Dios. Por qué no permites que salga
nueva oración. Violencia, por qué no permites que reine la paz, que reine
el amor. Recuerda que duerman los niños en cunas sonriendo de amor. Violencia,
por qué no permites que reine el amor...". ¡Maldita violencia!
"Lo mismo cortan las vidas por el placer de cortarlas. Para que quede la tierra con
dolores en el alma."
"Un funeral de luceros cubre la piel de la patria".
Lina Varela, descansa en paz. |