Por Manuel Gómez Sabogal. (manuelgomez1a@gmail.com)
La semana pasada, una familia me invitó a pasear. Salimos en su vehículo a recorrer el Quindío. Decidimos
iniciar nuestro paseo por Calarcá hacia Barcelona. Una vista extraordinaria, tarde agradable, sol
intenso.
Al pasar por el colegio San Solano, ubicado en la vía a Barcelona, les pedí detener el vehículo un momento,
pues me había llamado la atención algo que me parecía espantoso. El aviso del Colegio San Solano, pero
bajo este, publicidad política. ¡Para no creer!
Cada uno expresó algo al respecto y ninguna de las frases fue positiva. Todo lo que se dijo fue negativo.
Yo estuve de acuerdo. No podía explicarme cómo, una institución educativa permitía que hubiese un aviso
político ahí, en ese sitio, a la entrada del Colegio.
Al regresar, llamé a varios periodistas para comentarles el caso, pero ninguno dio respuesta a mi pregunta:
¿Qué hace esa publicidad ahí?
Ha pasado una semana y nadie se pronunció, nadie dijo algo. Es como si para todos fuese normal o no lo
hubiesen visto. Pero estoy seguro que padres y estudiantes han tenido que ver semejante horror.
Curiosamente y como si nos hubiésemos citado, hoy, me encontré un amigo y me pregunto: ¿Quién regula la
publicidad política? Le contesté que no tenía idea y que yo estaba viendo publicidad por todos lados,
incluyendo una valla pequeña en un sitio en donde no debía estar.
Fue en ese momento, cuando me mostró unas fotos y me dijo: ¿Cómo le parece esto? Mi hija estudia allá y no
creo que sea lógico que esta publicidad sea colocada exactamente en el mismo sitio de la valla del colegio
y menos, a la entrada del plantel.
Por fin alguien estaba de acuerdo conmigo. Porque una institución educativa no puede ser el sitio elegido
para colocar esa clase de publicidad. La juventud se está educando, en esa institución debe hablarse de
educación y antes que nada, debe ser respetado cualquier centro educativo. No puede contaminarse ninguno
con publicidad política.
Padres de familia, estudiantes y todos, debemos pronunciarnos al respecto. No podemos quedarnos callados
ante esta arremetida de los políticos. Personalmente, considero que es un irrespeto a la educación.
Es necesario considerar que a un colegio asisten estudiantes a educarse. Si se permite la publicidad
política allí, otros políticos querrán hacer lo mismo en otras instituciones. Así, tendríamos
vallas políticas en cada institución, incluso universitaria.
No, no estoy de acuerdo. No puede ser que las entradas a los colegios se conviertan en sitios elegidos para
que los políticos coloquen su publicidad. No debe ser así.
Por ello y como no estoy de acuerdo, escribo esta nota y anexo la foto donde se muestra la valla política.
Esta valla debe quitarse de allá. Ese no es el sitio adecuado. Y tampoco las instituciones deben prestarse
para que ello suceda.
¡No puede ser! Y jamás estaré de acuerdo en que los políticos hagan eso. ¡Qué irrespeto! |