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Por Manuel Gómez Sabogal. (manuelgomez1a@gmail.com)
"Abril 10 de 2008
Condena de 26 años contra 'La vendedora de Rosas' fue ratificada por la Corte Suprema.
Leidy María Tabares fue responsabilizada por el tribunal como coautora de los delitos de
homicidio y hurto agravado. La condena fue confirmada por la Corte Suprema de Justicia, que rechazó un
recurso de casación interpuesto por la defensa."
La noticia me cayó mal, muy mal. Honestamente, esperaba una rebaja o un casi perdón. Pero
sé que igual que yo, se sintieron muchas personas a quienes les comenté lo que había
oído y leído. Escuchar, ver o leer que a Leidy Tabares le había sido ratificada la
sentencia a pagar 26 años en prisión, hace reflexionar a más de uno.
Reflexionar, porque después de haber visto la película "La vendedora de rosas",
luego de haber conocido la historia de la protagonista, gracias a que fue mostrada en todo el mundo como una
actriz natural, pudimos darnos cuenta de que esa niña había sufrido desde su niñez, no
tuvo juventud y su etapa adulta la tiene que pasar en la prisión.
Se dirá que tuvo oportunidades. De pronto, se le dieron todas las que muchos jamás han
tenido, pero nadie le enseñó a manejarlas. Nadie le indicó el camino correcto. Estoy
seguro de que ella quiso hacer lo mejor. El único problema fue no saber cómo. Era una estrella
de cine a quien llevaron a Europa, la exhibieron como un trofeo y luego la volvieron a poner en el mismo
lugar.
Muchos de sus compañeros en el filme fueron asesinados. "La vendedora de rosas",
película premiada en muchos países, ha dejado una gran estela de tristeza.
Hasta el nombre del barrio donde siempre vivió Leidy Tabares suena mal. Sin conocerlo, debe ser
muy difícil vivir en Barrio Triste, el barrio de la niña que se hizo mujer sin haber podido
conocer la juventud, sin vivir de verdad.
Cómo duele verla. Ya no parece mujer joven. Se nota de más edad. Es una mujer joven, pero el
dolor, la soledad, el desamor, la muestran como una mujer con muchos años encima. ¿Cuántas
Leidy Tabares hay en cada ciudad colombiana? ¿Qué se está haciendo para que no vivan
más así?
Cómo me duele esta condena. Pensé, creí, soñé que Leidy iba a
tener la oportunidad de vivir. Sé que me contradigo por muchas razones. Sin embargo, veo
muchas "vendedoras de rosas" en la calle. Y nadie les ayuda. Nuestra indiferencia
ayuda a que todas esas "vendedoras de rosas" sigan el mismo camino. |