Por Manuel Gómez Sabogal. (manuelgomez1a@gmail.com)
¡Y nadie dice nada! Nos quedamos callados. ¡Quedamos en silencio, mudos! Preferimos
esperar a ver qué pasa. Los envidiosos buscan que quien se halla haciendo buenas obras o
gobernando bien, caiga. Escudriñan todo pedacito de vida hasta lograr su cometido, así no
sea con pruebas verdaderas. ¡Lo importante es que caiga! Que se haga añicos y no quede
nada, ni la sombra. Que su futuro no sólo sea incierto, sino negativo.
Eso hacen los envidiosos. Los que nunca han podido brillar con luz propia. Los que jamás han podido
sobresalir o mostrar obras, porque nunca han sido capaces. Porque los envidiosos son
mediocres, incapaces. Ni dan la cara, ni luchan. Eso hacen aquellos de mente perversa. Los
envidiosos jamás muestran frutos, porque nunca siembran bondad. Sólo siembran cizaña.
Esos ríen y se sienten felices viendo cómo cae el enemigo. Sienten que su obra es plena
cuando prensa, radio y televisión muestran la implacable persecución o cacería. Son
felices cuando mañana, tarde y noche, su presa está por caer en la trampa tendida. Son como
hienas.
La envidia carcome mi bello país. Por la miserable envidia hay quienes deben sufrir
los rigores de la implacable ley. Hay quienes prefieren quedarse solos, sin amigos. Hay quienes
se cansan de luchar por los demás. Hay quienes se alejan de su vecindario. Hay quienes se
vuelven desconfiados. Hay quienes se vuelven huraños.
Quienes gozan y disfrutan con el sufrimiento ajeno, jamás tendrán paz interior.
Lo saben, pero no les importa y jamás les ha interesado. Pueden sentirse satisfechos por
el mal que están haciendo y por todo lo que están logrando, pero jamás vivirán
la felicidad del deber cumplido o dar pruebas de honestidad. Porque los envidiosos no son honestos.
Los envidiosos tienen otra agravante y es que son hipócritas.
Qué bueno sería que en lugar de envidia e hipocresía, hubiese
honestidad, lealtad y solidaridad. Este país sería distinto. Tres palabras,
tres valores que deben recuperarse por el bien de nuestras futuras
generaciones. Qué nos ganamos con estudiar, prepararnos para un futuro, si algo tan importante como
esos tres valores los tenemos olvidados. |