|
¡Marcas! Hoy día es muy común
escuchar este término, mucho más, si de comprar prendas de vestir se trata y si el comprador es un
joven. Antaño los jóvenes vestían de acuerdo con la opinión y el bolsillo de sus padres;
ahora ¡ni de fundas¡, pues en esa búsqueda de ser cool y estar a la moda, para no ser rezagados
por los demás, ser aceptados por los amigos y ocupar un puesto en el circulo social en el que se desenvuelven,
los jóvenes de la generación de ahora buscan su propio estilo siguiendo las tendencias
contemporáneas, difundidas por los medios masivos de comunicación o por el estilo de su ídolo,
sea éste una estrella de la música o la televisión. Y por ese camino se van las confecciones en
serie, la ropa elaborada por la modista del barrio y la ropa del almacén de la esquina, porque lo que juega
es no tener la misma pinta que la del vecino, ni comprar lo más “chichipato” (entiéndase esta
última expresión como lo más barato). Ahora, lo más “in”, es comprar en boutique las
más reconocidas marcas, entre más costosas y extranjeras mejor, porque hasta lo autóctono y
económico, en esto, también voló.
Los adolescentes de hoy son los más esnobistas, siempre quieren estar a la moda, tener el cuerpo lo
más escultural posible, comprar el producto o el jueguito que anuncian en los comerciales, comprar el
último celular que está en el mercado, tener el computador más veloz, ir a las discotecas que
inauguran en el norte y cosas por el estilo. La fiebre por las marcas es tan alta, que se llega hasta el punto de
sacrificar la mesada, con tal de ir ahorrando para comprar esos tenis Adidas o el jeans Levis, entre otros, por no
entrar en detalle con más marcas. Sin duda alguna, es un síndrome que está afectando no
sólo a los jóvenes sino a lo más pequeños. Quienes son padres entenderán
profundamente esta situación, porque la han tenido que padecer en sus bolsillos.
Ojalá los jóvenes se interesaran en copiar el intelecto de Albert Einstein o Leonardo Da Vinci,
tuvieran fiebre de 40 grados por los libros, se interesaran por los museos, en fin, que se preocuparan por tener
más cultura y más valores, porque siendo personas con altos valores no se dejarían arrastrar
por la superficialidad de las marcas y usarían ropa normal por fuera y se vestirían mejor por dentro.
Este tipo de necesidades se crean o, ¿quién nació con unos tenis Nike puestos?
KATHERINE LEÓN ZULUAGA |