Hoy y todos los días, ella es la dueña de la mañana, la tarde y
la noche. Es el sueño hecho ternura y romance. Como el aroma de la flor permanece a lo largo del tiempo,
en la mujer prevalecen la ternura de niña, la belleza de la juventud, la bendición de madre, el
sacrificio de esposa, el dolor de viuda, el espíritu de compañera, la pasión de amante.
A la mujer se han hecho los más bellos poemas, las canciones más sentidas, los cuentos con
finales felices, historias plagadas de ternura. La mujer ha estado siempre aquí y allá, llenando
cada espacio con sonrisas de alegría, lágrimas de amor, sentimientos de vida.
Cada mujer es, además de bella, importante. Por tierna, sentimental, romántica,
espontánea, sincera y honesta. Cada mujer representa la belleza de la creación. Sus ojos
iluminan cada instante de nuestras vidas. Su pícara sonrisa entusiasma, sus caricias enloquecen, su
mirada roba corazones, sus besos encienden el fuego del amor. Despierta pasión, inspiración,
vida.
Hoy y todos los días, son días de la mujer. No regalemos flores únicamente.
Ratifiquemos la importancia que ella tiene como niña, joven, amiga, novia, esposa, madre,
compañera, amante.
Felicidades, bella mujer!
Manuel Gómez Sabogal