Por Manuel Gómez Sabogal. (manuelgomez1a@gmail.com)
Mis hijos, son mi mejor regalo. Son las personas más importantes en mi vida. Aunque a veces yo no lo
demuestre, aunque a veces mi comportamiento les parezca extraño, aunque me vean diferente. Aunque crean que
soy huraño, aunque piensen que estoy enojado. Aunque crean que estoy amargado.
Mis hijos, son mi mejor regalo. Son un regalo maravilloso. Son los seres más bellos que existen. Dios los
hizo perfectos. Son únicos. Son especiales. Los amo.
Mis hijos, son mi mejor regalo. No me importan las cosas, los regalos, los elementos materiales. Con mis hijos
tengo. No necesito nada más. Mis hijos significan todo para mí. Los miro, los contemplo, los beso, los
abrazo, los acaricio. Los tengo ahí.
Mis hijos, son mi mejor regalo. Ellos le dan el más grande significado a mi vida. Aunque muchas veces no
nos entendamos, aunque yo no los comprenda, aunque no me entiendan. Aunque crean que me conocen, así no sepan
quién soy y cómo soy. Aunque crean que saben por qué me enojo, me entristezco, me arrincono.
Aunque piensen que, al igual que muchas personas, me conocen. Ellos saben que para mí “que sabe nadie de mis
tristezas y mis íntimos deseos”. Ellos no saben que en mi interior tengo mucho amor y que los amo. Ellos son
mi nexo con el mundo, mi inspiración para la vida, mi razón de vivir.
Mis hijos, son mi mejor regalo. Mis hijos, ellos son mi prioridad. Aunque no lo crean. Aunque no se note.
Por eso, en este Día del Padre, ellos son los más importantes. Son mi mejor regalo |