Por Manuel Gómez Sabogal (
manuelgomez1a@gmail.com)
Cuando uno lee que el Consejo Superior de una Universidad está conformado por:
- El Gobernador del Departamento, quien lo preside
- El Rector de la Universidad
- Un representante del Presidente de la República
- Un representante del Ministro de Educación
- Un representante de los Gremios de la Región
- Un representante de las Directivas Académicas de la Universidad
- Un representante de los ex Rectores de la Institución
- Un representante de los Egresados de la Institución
- Un representante de los Docentes de la Institución
- Un representante de los Estudiantes de las Institución
Uno se vuelve confiado, tranquilo, esperanzado, cree a pie juntillas en este grupo, porque sabe que se
trata de la Máxima Autoridad de la Universidad. Y cuando las personas son nombradas para estar en el
Consejo Superior, uno analiza, evalúa, cree que esas personas son las indicadas para ser los
Honorables Miembros del Consejo Superior.
Pero, cuando empiezan a conocerse detalles como aprobación de viajes al exterior,
repartición de becas entre algunos de ellos, luego de ocho meses, aprobación de honorarios por
su “trabajo”, y al final, aprobación de un Estatuto General a la carrera y con errores conscientes,
entonces ya uno empieza a creer que allí se metieron personajes non sanctos.
Pero, mucho más grave que, después de haber aprobado el Estatuto General de la Universidad,
el primo y el suertudo, integrantes de ese Consejo Superior, saquen con urgencia un comunicado con el fin de
defenderse y, como Pilatos, lavarse las manos, reunir gente enojada y decirles que ellos no tuvieron nada que
ver con algunos de los puntos aprobados en el Estatuto General.
Nada distinto podía esperarse de un Consejo Superior donde están Lázaro; el pelado; el
primo y el suertudo. Porque inmediatamente uno piensa en hipócritas, mentirosos, falsos, mediocres,
manipuladores y payasos que no debieron haber sido nombrados en el Consejo Superior de una Universidad.
Por consiguiente, el nuevo Consejo Superior deberá estar integrado por verdaderos representantes de
una comunidad que quiere que su Universidad tenga un rumbo honesto, serio, responsable, académico y
científico. |