Por: Janet Duque Cuéllar
En la obra de Elías Mejía, plasma una serie de manifestaciones de un espíritu nuevo que se está
haciendo sentir hoy y que sin duda atraerá a nuestras mejores mentes. El autor transmite un
determinado estado de ánimo, es decir, su poesía se caracteriza por la introspección y la expresión de
los sentimientos.
Estos poemas desarrollan acciones, y el poeta expresa de manera inmediata y directa, una emoción
determinada. Porque sus versos exigen un esfuerzo de interpretación al lector, que debe de estar,
cuando menos, algo habituado a esta forma de expresión literaria. Ya que en sus poemas suele haber una
gran acumulación de imágenes y elementos de gran valor simbólico.
Aquí el acto poético se vive como una posición social, política y filosófica, que constituye una de las
tres ramas de trinidad surrealista: "libertad, amor y poesía"
1- ¿Cómo se define a sí mismo Elías Mejía?
Lo más cercano a una definición de mí mismo es un verso del poeta sueco Arthur Lwndkvist, con el que me
identifico, que habla de "un hombre al que le tiembla la mano y sin embargo hace diana."
2- ¿Cómo define la poesía sin recurrir a las citas de otros poetas?
La poesía es algo que se siente de vez en cuando ante la vida y ante las cosas. Si se deja escapar
"aquello" cuando se siente, si no se toman apuntes para luego transformarlo en poema,
jamás regresa. Perder una de estas sensaciones, perder un verso, es perder una joya.
3- ¿Con qué se expresa mejor, poesía o prosa?
Yo, cuando la pereza lo permite, me siento cómodo en ambas formas.
4- ¿Cuál fue el primer poema que escribió Elías?
Fue un poema en tercero de bachillerato. Prefiero no mencionarlo por truculento, malo y falto de
experiencia, aunque obtuve con él un segundo premio de poesía estudiantil que patrocinaba la SEAC
—Sociedad de Estudiantes Amigos de la Cultura.—
5- ¿Cómo llegó a la poesía?
Escuchando declamar a Álvaro Román Saavedra El sueño de las Escalinatas, de Jorge
Zalamea Borda, en un acto de izada de bandera en el colegio Robledo.
6- ¿Mencione cinco de sus poetas preferidos?
Fernando Pessoa, Federico García Lorca, Walt Whitman, Nicanor Parra, León De Greiff.
7- ¿Qué autores le han influido como poeta?
Todos los que han dejado huella enseñándome algo; Borges, por ejemplo; Cortázar, Octavio Paz.
8- ¿Qué poetas han influido en su desarrollo humano?
Fernando Pessoa es un caso especial en ese sentido. Yo me preocupaba en mis años de juventud
por la metafísica, no en el sentido que ahora se le da al término en algunos ridículos libros
de autoayuda, sino en términos filosóficos; es decir, me preocupaba el por qué de las cosas,
por decir lo menos. Pessoa me dijo que las cosas son el único sentido oculto de las cosas,
y eso me tranquilizó para siempre. Le bajé el tono a esas preguntas insuperables y me dediqué
a vivir en mi pueblo, como el mismo Pessoa dice, "donde no pasa nada de mayor trascendencia
que las rosas." A vivir con responsabilidad con mi gente y mi ciudad.
9- ¿Para qué escribir?
En estas latitudes, donde es imposible vivir de la profesión de escritor por falta de demanda de este
insumo, se escribe para satisfacción personal. La escritura es un reto. La buena redacción, el manejo
del idioma, las formas de la frase o del verso encontradas al azar —que siempre coquetean para
quedarse en la página aunque la necesidad temática precise de otras—, la misma corrección de los
textos, implican un ejercicio delicioso y muy satisfactorio cuando se llega al punto en que el
escritor da por terminado su trabajo, dejándolo en un estado cercano a la perfección, según su
criterio.
10- ¿A qué horas escribe?
A cualquier hora. No obstante, echo de menos los días en que escribía mis notas en servilletas
de cafetín, inmerso en una bohemia de juventud que viví con gran intensidad en compañía de
amigos que eran excelentes lectores y charladores. Fueron momentos de mucha creatividad. Ahora,
escribo a cualquier hora, según las necesidades y los compromisos. Pero la poesía sigue siendo
la intrusa bienvenida: aparece sólo cuando a ella le viene en gana y siempre tengo los brazos
abiertos para recibirla donde sea.
11- ¿Para quiénes escribe Elías?
Uno escribe para el lector. En el caso de la poesía, uno escribe también para que lo escuchen
cuando es invitado a leer sus propios versos, que es lo más satisfactorio. La poesía sirve
para desahogar la angustia existencial; la poesía sublima lo cotidiano y consuela ante la
soledad; la poesía sirve para que los amigos te quieran más, como dijo Gabo un día cuando
le preguntaron lo mismo que me preguntas; la poesía seduce, atrapa, acompaña; la poesía sirve,
incluso, para confesar pasiones ocultas que de otra manera resultarían vulgares, y quienes
la leen sienten que uno escribió para ellos. En ese sentido uno no escoge a sus lectores sino
que ellos te encuentran.
12- ¿Le importa más el fondo que la forma en el poema?
El contenido me importa más que la forma; pero si logran juntarse ambos componentes, habrá
como resultado un gran poema. Cuando hablo de contenido me refiero a la poesía de Borges,
Withman, Pessoa; cuando hablo de forma y contenido me refiero a la poesía de Nicolás Guillén,
por ejemplo, de Lorca. Lo formal es muy difícil de usar para que sea perfecto, para que sea
sólo música. Para esto no podemos desdeñar la maestría de José Asunción Silva. Silva era ante
todo eso: música. Música y tristeza.
13- ¿Es grato escribir?
Más que grato, difícil, como cuando se excava para buscar agua: se escribe con sed y sintiendo
de antemano el frescor de lo que vendrá al final de la escritura. Hay que superar la pereza;
las tentaciones de la molicie te atrapan a veces y pierdes el ritmo. Los grandes obreros de
la literatura trabajan con unos horarios predeterminados y estrictos; de ahí los grandes resultados
de un Mario Vargas Llosa, un Carlos Fuentes, un Émil Zola; de un Graham Grimm que escribía sólo una
página diaria y por tanto entregaba a sus lectores en todo el mundo una novela anual. Cuando se supera
la pereza y se adquiere un método de trabajo, no hay nada más placentero que escribir.
14- ¿Tiene algunas manías en su oficio de escritor cuando se sienta a estructurar un poema o un
verso?
Más bien cuando paro de escribir: salgo corriendo a buscar a quién leerle lo escrito. Pero eso me trae
muchas insatisfacciones, porque después de hacerlo, por lo regular descubro que acabo de leer algo
imperfecto. Corro de nuevo a corregir, diciéndome que acabo de cometer una imprudencia conmigo mismo,
con mi escrito, con la literatura, con mi vecino. Pero esa es mi manía y me tiene atrapado desde
siempre.
15- ¿Cuáles son los mayores poetas de Colombia?
Eso es cuestión de gustos personales. Silva, De Greiff, Barba Jacob, Zalamea, son, de los pasados, los
que más me ha gustado leer. De los actuales, me encantan Juan Manuel Roca, Jotamario Arbeláez, Jaime
Jaramillo Escobar, William Ospina, Eduardo Escobar, Rafael del Castillo Matamoros, cuyo nombre ya es
un poema. Ahora hay muchos poetas con poemas y temáticas excelentes, pero pocos tienen lo que se llama
una obra. Habría que esperar su crecimiento.
16- ¿Qué papel desempeña el lenguaje y el ritmo en su poesía?
Uno tiene su propio ritmo y su lenguaje, enclavados en orígenes a veces olvidados. Esta es tierra de
tangos y de penas, de trovas y de rancheras. A veces temo que mi ritmo y mi lenguaje provengan de
allí, de un entorno del cual quisiera alejarme. Quisiera estar más cerca de la trova europea, francesa
o de los cantautores latinoamericanos y españoles. De todas maneras cualquier poesía, cualquier
escritura tiene su lenguaje y su ritmo. Pero un maestro de la escritura emplea diferentes ritmos y
lenguajes según la temática. Eso quisiera lograr. Eso pretendo lograr cuando escribo.
17- ¿Qué temas le han perseguido siempre como lector de poesía?
Me gusta lo cotidiano, lo mínimo, lo sensual, lo inteligente, lo nuevo, lo humorístico. Empecé leyendo
cuentitos aislados de Las mil y una noches, leyendo a Don Quijote y desde eso amo la
lectura; también leí de niño a Emilio Salgari y sus corsarios y desde eso amo el mar; luego,
adolescente, me deleité con Enrique Jardiel Poncela, que literalmente me hacía desternillar de la
risa, y leí a Boccacio y su Decamerón;desde que mezcle esas dos lecturas me seduce la
picaresca.
18- ¿Y como escritor de poesía?
Casi los mismos: lo sensual, lo mínimo, lo cotidiano. Detesto lo meloso, los himnos y las elegías.
19- ¿Quiénes reconocieron el valor de su trabajo literario?
El pasado fin de semana, el poeta Carlos Alberto Agudelo me trajo una sorpresa. En un libro de la
biblioteca de la Casa de la Cultura de Caicedonia, intitulado Celebraciones, que Carlos había
tomado en préstamo para leer, encontró una mención a mi nombre hecha por el periodista y novelista
Germán Pinzón, que dice: "Elías Mejía, poeta traductor de Ritsos, es perceptible como tal por
unos 500 amigos." Digamos que son menos quienes reconocen mi trabajo literario, pero esa
frase me conmovió muchísimo. Un verso de Yannis Ritsos, de la traducción hecha por mí que
cita Germán, lo inspiró para escribir una novela. Qué grato, ¿verdad?
20- ¿Su padre le apoyó en esta actividad?
Nunca viví con mi padre. Pero, cuando murió, estando yo muy joven, llegaron a mis manos varios de los
libros de su biblioteca. Entre ellos, Mientras la tierra exista, La noche sigue al día,
Extranjeros sobre la tierra,del escritor ruso radicado en Francia Henri Troyat; y un libro de
cuentos del mismo autor, tan bueno, que el gran lector que era Orlando Montoya, se lo apropió para
siempre. Troyat enriqueció mis lecturas en ese momento. Mi padre muere en 1967, el mismo año en que se
edita por primera vez Cien años de soledad, libro que leí durante la semana siguiente al
sepelio de mi padre. ¿Podríamos relacionar esto como una influencia?
21- ¿Qué es para usted un escritor?
Un escritor no deja de ser alguien especial. Es un instrumento de la divinidad si se quiere.
Muchos han percibido a los escritores como amanuenses del Espíritu, según lo cual son, digamos,
canales mediante los cuales se expresa el Cosmos, el Universo hecho pensamiento después de
millones y millones de años de evolución de la energía en aparente caos en medio del vacío.
Mediante el escritor, ese Espíritu narra las experiencias de su ser, de su razón, de la percepción
de sus transformaciones materiales y de su autoconciencia. Así, el escritor no es otra cosa
que uno de esos amanuenses que están escribiendo el gran libro universal, dictado por el Espíritu.
A cada amanuense le toca describir su trocito de realidad, pero por muy pequeño que este sea,
es necesario darlo a conocer para completar ese gran libro universal. Esta especulación me
parece magnífica. De tal manera, repito, el escritor no debe sentirse más que un amanuense:
parte de la totalidad y no la totalidad; no uno sino una infinitesimal parte del Uno.
22- ¿Son más importantes los compromisos políticos o los estéticos?
La política es la vida misma. Denís Langlois, autor de La política explicada a los niños y a los
demás, dice en uno de sus párrafos que cuando una señora sale de la tienda de abarrotes diciendo
que es injusto que haya subido el precio de la sal, esa señora está haciendo política. El artista
puede ver la estética de las palabras o de las actitudes de esa señora. Qué importantes las dos para
transmitir el mensaje político.
Pero, en lo que a mi respecta, para responder a tu pregunta, he pasado más tiempo atendiendo
compromisos estéticos que compromisos políticos.
23- ¿Qué papel desempeña la mujer en su obra?
La mujer es la otra cara de la moneda humana. Es la madre, la amiga, la hermosa, el problema, la
carencia, la plenitud. Cuando no hace parte de la obra, la inspira en muchos casos. La mujer hace
crear obras, no destruir obras.
24- ¿Leyéndolo, encuentro que hay alto porcentaje autobiográfico en sus textos. ¿Qué opina
al respecto?
Creo que no puede existir una obra que contenga verdades contundentes, conmovedoras, universales,
si estas verdades no van cimentadas en la experiencia personal. Lo otro es que cuanto mayor
la experiencia personal, mayor universalidad de la obra. Desde Calarcá nuestra experiencia
se limita a "observar el mundo por un portillo".
25- ¿Corrige lo que escribe?
Corrijo mucho. Esa es parte de la delicia de escribir.
26- ¿Antes de publicar muestra sus textos a otras personas para que los corrijan?
Ya dije en un párrafo anterior, que muestro lo que escribo con una rapidez rayana con lo irresponsable.
Pero no para que me corrijan. Me molesta que me corrijan, aunque al final siempre tomo en cuenta las
correcciones, las insinuaciones, así sean las más insignificantes o así provengan del ser más
elemental.
27- ¿Puede hablarse de poesía Quindiana?
Claro. Hay muy buenos poetas en el Quindío.
28- ¿De un naufragio poético, salve a tres quindianos de antiguas generaciones y tres poetas
de la suya?
Si se tratara de un naufragio para luego sobrevivir en una isla desierta, salvaría de cada generación a
los mejores conversadores de cada generación y talvez no a los mejores poetas. Ah, y que no falten
seis mujeres.
29- ¿Relaciones literarias que de alguna manera lo enorgullecen?
RH. Moreno Durán, Jaime Lopera Gutiérrez, Juan Manuel Roca, Humberto Senegal, Esperanza Jaramillo, Joe
Broderick, Mylene Sauloy, Germán Pinzón, Jotamario Arbeláez, Susana Henao, Arturo Alape…
30- ¿Cuándo estuvo en París descubrió allí algo importante de Elías Mejía, el poeta?
París es poesía. Estuve poco tiempo, aunque la visité en dos ocasiones. Mi tendencia hacia
el arte me hizo, de entrada, dar una vuelta a la carrera por el Museo del Louvre, Montmartre,
las calles por donde se paseaba Henri de Toulouse-Lautrec, el boulevard de Saint Michel, por
donde han pasado todos los genios habidos y por haber, y etc., etc. Fíjate que una de las
cosas que más recuerdo es el olor a hierro recalentado de los rieles del Metro, es un recuerdo
que se mezcla con la Mona Lisa, la Venus de Milo, el Arco del Triunfo y mis amigos calarqueños
fumando hachís.
Pero sí viví en el sur de Francia; un año y medio en Montpellier, donde asistí a la universidad Paul
Valery a una maestría en literatura hispanoamericana; y, en Carcassonne, en el Languedoc
al lado de Provenza, cuna de la poesía medieval y de los trovadores, con el mar Mediterráneo a tiro de
piedra, donde pasé dos veranos encantadores y sensuales.
31- ¿Por qué traduce?
Yo digo que, como en realidad no soy bilingüe sino aficionado al francés, traduzco textos que me
atraen, publicados en ese idioma, para poder leerlos de corrido en español.
32- ¿Cuándo comenzó en serio su trabajo de traductor?
No es en serio. Tomo apuntes de lo que voy entendiendo al leer en francés y de ello queda un libro.
Además, traduzco para hacer un ejercicio de voluntad: sentarme a poner una palabra tras otra durante
días, al estilo de los verdaderos escritores de prosa. También es un ejercicio de semántica, sintaxis,
redacción. Me divierte mucho.
33- ¿Y a cuáles escritores tradujo?
Entre obras y fragmentos de obras o artículos, unos siete u ocho. Yannis Ritsos, Lenna Pappa,
Takis Varvitsiotis, Vassilis Vitsaxis, Ignacio Ramonet, Kostantin Kavafis, Denis Langlois,
Guillaume Apollinaire. En realidad son pocas cosas de cada uno.
34- ¿Qué es lo más grato de la traducción?
El ejercicio en sí mismo. Ese desciframiento de un código verbal. La dificultad, las consultas
obligadas.
35- ¿Qué es lo más difícil?
La poesía, por las metáforas y la imposibilidad de transmitir la "emoción estética" del
autor, quien en realidad es el único que la siente en su forma primera; los arcaísmos, los modismos,
las creaciones novísimas de los autores.
36- ¿Esta disciplina incide de alguna manera sobre su propia obra?
Claro, mejoró mucho mi prosa después de esos ejercicios.
37- ¿Qué obras ha traducido?
El muro en el espejo, Ismenia —Ritsos—; Fragmenta o la vegetación de los minerales,
Manos juntas —Varvitsiotis—; A través de los espejos —Lenna Pappa—; Pensamientos
sobre traducción de poesía —Vitsaxis—; La política explicada a los niños… —Langlois—;
y de los demás autores que ya te dije, poemas aislados o artículos.
38- ¿En este momento trabaja en alguna traducción en particular?
No.
39- ¿Qué éxitos económicos le ha traído su poesía?
Cero, aparte de algunos viajecitos pagos a encuentros de escritores.
40- ¿Ha recibido por parte del Quindío algunos reconocimientos al mérito literario?
Sí, varios.
41- ¿Cuál considera su mejor poema?
Los que no he tenido que corregir. Pero sería muy largo mostrarlos: Fatalidad,
por ejemplo, que está en mi libro Confesión de navegante.
42- ¿Alguna página escrita y publicada de la cual se avergüence?
Sí, varias, las que he publicado de forma apresurada.
43- ¿Sus ensayos muestran otro aspecto muy valioso de Elías Mejía. Ha intentado escribir cuento?
No, soy negado para el cuento. Leo pocos cuentos. Pero me encantan Borges, Cortázar, Vila-Matas.
44- ¿Cree que si escribiera un libro de anécdotas con todos los personajes colombianos importantes
que ha conocido, le aportaría algo al oficio de escritor en Colombia?
Sería un anecdotario sin mayores profundidades, puesto que mi relación con ellos ha sido
pasajera. No creo que valga la pena, aunque sí hay personajes que ameritan ser recordados.
45- ¿Qué va ha suceder con sus obras inéditas?
Talvez las edite. Pero, en caso de no hacerlo, digo como el poeta Elmo Valencia, otro amigo
que admiro: "No me da hernia por eso."
46- ¿Hay algo que se pueda contar públicamente de sus relaciones epistolares con Carlos Lheder?
Se puede todo, pero no lo considero importante en este momento.
47- ¿Su poesía es seria o con alto contenido de ironía?
Ironía seria.
48- ¿Han influido las mujeres en su obra?
Mucho. Incluso en el método de escritura, como Mylene Sauloy, quien escribió dos
libros sobre narcotráfico que ayudé a corregir.
49- ¿Cuál ha sido su mayor ruptura al escribir poesía?
La ruptura con la rima.
50- ¿Qué méritos literarios ha cosechado por su obra?
Dos concursos infantiles, segundo y primer lugar, en su orden, a la edad de 16 y 17 años;
el premio de los Terceros Juegos florales, en la bella Manizales; la condecoración de la Medalla
al Mérito Literario, acá en Calarcá, en 1997.
51- ¿Qué revistas han publicado sus trabajos?
Magazín de El espectador, Termita, Kanora, Casa Silva, Arquitrave, El malpensante, y otras
que no recuerdo. |