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EDITORIAL: SEMANA POR LA PAZ |
Por: Juan de J. Herrera González (
juandejota58@hotmail.com)
Terminó la semana por la paz, hubo varios eventos que reclaman, exigen, ruegan porque aparezca la paz.
Nosotros generación pre-Gaitán, crecimos en medio de violencia, guerra, violaciones de todo orden
sin conocer de la paz sino el nombre. Por esa razón preguntamos ¿qué es la Paz? Cristo, Ghandi y
muchos más, trataron de enseñarnos que la paz es un estado interior que nos indica dar amor y
perdonar a quien hace violencia o ataca a sus semejantes. No conocer la paz sino la guerra, es suficiente para
comentar que ausencia de fusiles y barbarie es paz. Justicia social, igualdad ante la ley, oportunidades de
trabajo, son elementos esenciales de una verdadera paz. Imposible tenerla cuando intereses políticos se
anteponen a los ciudadanos, imposible tenerla cuando no hay acceso a cargos por méritos. Imposible tenerla
cuando existe la excomunión para quienes solicitan justicia para mujeres maltratadas o para quienes deben
divorciarse por causas internas que no permiten la convivencia. La paz, es todo y cuando se pide por quienes
participan de una u otra manera en politiquería que es la antipaz, es un acto odioso que no debe tenerse
en cuenta.
La semana de la paz, bien podemos llamarla semana de la Utopía. Solamente acabando con la
corrupción estatal estaremos dando el primer paso hacia la consecución de la paz, porque paz, es
mucho más que disparos en la selva o violencia intra-familiar. |
| IN MEMORIAN |
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Por: Juan de J. Herrera González (
juandejota58@hotmail.com)
Despedir al amigo, al condiscípulo, al ciudadano integral, al hombre ejemplar, es tarea ingrata.
Fernando Correa Aristizábal, deja un vacío irreparable, su visión del mundo cifrada en el
servicio a la comunidad, fija en horizontes más altos cada vez, tiene el significado de la excelencia.
Donde quiera que te encuentres Fernando, sabemos que compensarán tu esfuerzo por los demás. Ha
muerto el mejor de los leones. Paz en su tumba.
“Cumplir el propio deber vale más que el heroísmo”
C.Cantú |
| LOS BOLARDOS CAEN |
Por: Juan de J. Herrera González
( juandejota58@hotmail.com)
Esta semana vemos cinco bolardos inclinados, víctimas silenciosas de conductores que, aún no
entienden la Plaza. No los culpamos pero, esperamos que alguien sepa quienes son porque cada bolardo,
según presupuesto, vale la bicoca de $191.000.oo, pesitos. Eso quiere decir que durante el puente de
agosto, el municipio perdió $945.000.oo, pesotes, que salen del bolsillo del contribuyente. El regalo de
la gobernadora no incluye reemplazo de bolardos que caen como espigas porque sus bases son de
“mañé”. |
| CUENTOS ATÓMICOS |
Por: Luis Fernando Ortiz
Caminó sin esperanza. La tristeza lo embargaba. El reflejo del vitral lo tornó de nuevo alegre.
Esperanza venía tras él.
Buscó arriba. No lo encontró. Buscó abajo y tampoco. No lo buscó más y se
encontró a si mismo.
Siempre andaba con un bulto a cuestas. Se durmió. Le robaron el bulto. Murió. Ahí cargaba
su alma.
Cuando muera, quiero me velen en la cocina de la casa. Seré contestatario e irreverente aún
después de muerto.
Vivió en busca del fondo de las cosas. Murió sin encontrar nada. Pero sí arrastró a
muchos al fondo.
Quería se le tratase siempre como el hijo pródigo recién regresó, pero nunca se
atrevió a dejar su casa.
Nunca miraba hacia atrás, no por dolor en el cuello, sino por miedo a encontrarse con su pasado.
Érase un pueblo donde la gente moría de hambre, diarrea, parásitos pero solo habían
“especialistas” en cosas más “importantes”.
Todos sabían la causa de la inoperancia hospitalaria. La ignoraron. Optaron por pedir auxilios, sin
destrabar entradas ni tapar desagües.
Discutían sobre prioridades: es más importante la “plaza de los bolardos” que el hospital del
pueblo.
Dos enemigos de “proclamaciones y consensos”, trataban de proclamar por consenso a la mujer CAFAM del año.
Los Wayú nos dan ejemplo: nunca enviaron a la hoguera a quienes no veían en la Sierra Nevada el
centro del universo.
La Universidad ni se inmuta por la crisis hospitalaria. Solo le importa producir “profesionales” mediocres,
desocupados y costosos. ¡Qué desperdicio!
En lujosa mansión bogotana, Gómez Buendía, pontifica sobre “pobreza”. ¿Será
del temor que le produce la pobreza?
¡Qué ejemplo nos dan los jóvenes!. Llevan cultura hacia la periferia. Siquiera no copiaron
lo elitista de los “viejos cultos”
Vivió hasta los sesenta años con sus padres, ahora busca a su hijo para que lo acabe de criar.
A la “gallada” le dieron “casa por cárcel”. Continúan viviendo bajo el puente.
La T.V. no muestra la realidad a los jóvenes, les construye nueva realidad.
La T.V. no destruye valores, cambia valores. Los globaliza.
La T.V. como niñera, requiere acompañarse de reflexión, discernimiento, discusión...
Las enfermedades señalan problemas específicos en la comunidad. Corrijámoslos, ataquemos
las causas generadores de enfermedad.
Se dedicaron a curar, no a prevenir, así fracasó la salud pública.
Se limitaban a esperar enfermos. No salieron en busca de la enfermedad. Crecieron tanto los enfermos que
absorbían todo presupuesto.
Los políticos seguían de toldo en toldo. Buscaban mejor postor para “negociar” caudales imaginarios
de votos, mientras el hospital se desangraba.
Creían que con palomas se conseguía la paz o con marchas la salud. Ilusos.
“No se llega a ser un gran hombre si no se tiene el valor de ignorar una infinidad de cosas
inútiles”
C. Dosis |
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NO MÁS CARLACÁ |
Por: Umberto Senegal
Si usted es de los desinformados calarqueños que considera el vocablo “Carlacá” como si fuera el
nombre correcto del temerario cacique de los Pijao, está muy mal respecto a datos históricos de
nuestro municipio. Lo engañó la persona a quien se lo escuchó. Y si continúa
repitiéndolo, usted engaña a otros ingenuos sin ninguna capacidad de investigación. El
nombre Carlacá no existe en ninguno de los libros de los cronistas de Indias. Mucho menos lo cita, con tal
grafía, Fray Pedro Simón, en su obra Noticias Historiales de Tierra Firme en las Indias
Occidentales. Este escritor es quien se refiere con más detalle al cacique Calarcá y todas sus
alusiones las hace empleando el vocablo CALARCÁ, como lo conocemos, lo escribimos y lo pronunciamos desde
cuando Segundo Henao, gran admirador del joven guerrero Pijao, resolvió ponerle tal nombre a la
población. El culpable de dicho disparate fue el narrador calarqueño Antonio Cardona Jaramillo. En
su libro de cuentos Cordillera (Manizales, 1945) en el relato Batatabati, donde Antocar inventa la leyenda del
origen del río Santodomingo, emplea cinco veces, por simple juego literario, porque tal vez lo
consideró más sonoro, o porque no conoció la obra de Fray Pedro, este nombre ajeno al que
aterrorizó durante varios lustros a los invasores españoles. Se puede emplear como vibrante palabra
evocadora del lenguaje aborigen, sin relacionarla para nada con el nombre de cacique y shamán
CALARCÁ.
“En las grandes empresas, el espíritu no es nada sin el corazón”
Cardenal de Retz |
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VALORES QUINDIANOS |
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Por: Janeth Duque Cuéllar
Aquí, en Barcelona donde el sol es radiante, el parque se convierte en comedor de algunas personas de
la edad dorada. En este espacio se despierta a diario, a la hora del almuerzo, lo humano, lo sencillo y lo
cordial con un hombre singular como don Reinaldo Leal, quien los obsequia a más de una decena de ancianos
del corregimiento. Dialogamos con él, motivados por su labor social:
¿Quién es Reinaldo Leal?
- Tengo un don de dar y un corazón para la gente. Soy pensionado de la policía y vivo de ella.
¿Cuándo se despertó su deseo de ayudar al prójimo?
- Hace cincuenta años: desde niño.
¿Por qué eligió a los ancianos para hacer servicio?
- Porque muchos ancianos están desamparados por su familia y por la sociedad. No quieren ver a los
ancianos.
¿Cómo define la ancianidad?
- Personas que vuelven a su niñez y necesitan de gente con buen corazón que les brinden
cariño en todo.
Colombia, el Quindío y Calarcá, ¿protegen a sus ancianos?
- Muy poco. Están olvidados. Por ejemplo, fui al puesto de salud a que me regalaran un medicamento y
dijeron que era para los niños. Hasta los mismos hijos olvidan a sus padres.
¿Su servicio a los ancianos tiene que ver con una creencia religiosa?
- Sí, porque leo mucho La Biblia y en ella dice: “Dar de comer al hambriento y de beber al sediento”.
Es un don que uno lleva dentro de sí.
¿Fuera de ancianos atiende a otras personas?
- Si, niños discapacitados y especiales.
¿Quién prepara los almuerzos?
- En mi casa, pero hay una señora del barrio Uribe que hace los alimentos sin cobrar,
beneficiándose con estos para sus hijos y ella misma.
¿Cómo les consigue su comida diaria?
- Pido los sábados en muchas casas de Barcelona y también aportando una parte de mi sueldo.
Hago, además una rifa de un mercado de $50.000 y con esto compro lo que no me regalan, como el aceite.
¿Cuántas personas alimenta en este momento?
- Veinticuatro personas, todas ellas muy aseadas y agradecidas. |
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LOS CIUDADANOS OPINAN |
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El Señor Henry Campos Castillo, ciudadano calarqueño, nos comenta su inquietud sobre la
personería de la ciudad. Su sentir tiene que ver con la calidad humana de la personería, por la
forma como ha sido tratado en esa dependencia; dice no sentirse respaldado por quien fue nombrado para el
importante cargo de representante del pueblo. Reitera que el personero riñe con elementales normas de
urbanidad. Notorio su despotismo y la discriminación para con quienes realmente necesitan de su trabajo.
Tenemos el documento que nos envió, el cual haremos conocer del Señor Personero.
Alexander Castro, nos cuenta su intranquilidad por la Junta de Comerciantes de Calarcá. piensa que, no
tener reglamento interno, es limitar sus funciones. No hubo defensa de intereses de los comerciantes de la plaza
de Bolívar, a pesar de los efectos negativos que se dieron. No conoce ningún estudio sobre el
impacto del túnel de la Línea sobre el comercio de la ciudad. Invoca a organismos del estado para
que cumplan sus funciones, caso particular, seguridad policial (brilla por su ausencia). El Slogan “Trabajo y
Disciplina” directriz de la Junta, no se aplica, no conoce informe alguno de quienes se han nombrado para
defender los intereses del gremio. No tenemos comercio competitivo y esto es grave para la segunda ciudad del
Departamento. |
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PREGUNTAS QUE NADIE CONTESTA |
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Por: Juan de J. Herrera González (
juandejota58@hotmail.com)
Los contadores de agua, gas y energía son de los usuarios porque se pagan a precio “sin rebaja y
obligatorio”. Es decir, compramos medidores para que nos cobren un servicio, además, para engordar a los
nuevos dueños de tales servicios, debemos pagar un cargo fijo y otras arandelas que colocan al ciudadano
en la picota. A pesar de ser dueños de los aparatos de medición, cuando nos atrasamos, se los
llevan para la Empresa y parte sin novedad. ¿A quien le interesa medir?, al cobrador, por esa razón,
tales entidades deben aportar la totalidad de elementos que requieran para prestar el servicio. De puertas para
adentro el problema es del usuario, los contadores están afuera. De seguir así, cada que tiendan
una red de energía, la tendremos que pagar. No quiero pensar que el acueducto regional, vamos a tener que
pagarlo nosotros. Ese gasto tienen que hacerlo las empresas privadas que compraron tales servicios. No
compartimos la idea del Señor Uribe, de vender las pocas empresas estatales productivas para embarcarnos
en hacer una represa para que después, tengamos que pagar la obra y el servicio a entes particulares.
¿Quien entiende el asunto? Compramos medidores que no sabemos como miden, para que nos cobren aparato y
servicio caros. Raro, ¿verdad? También es aberrante el caso de la venta de infraestructura, la
empresa privada se basa en avalúo que nunca se revalúa, los contratos no precisan intereses por lo
cual, hacen negocio redondo con los bienes ciudadanos pero, los administradores estatales, felices. |
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