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LA PULGA EN LA OREJA

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EDITORIAL

Las fiestas aniversarias de Calarcá, en plena celebración, coinciden con muchas celebraciones en Colombia, es decir, por estas calendas el país despliega toda su capacidad fiestera. Tradicionalmente hablamos de cultura cafetera y exigimos de las representantes al Reinado Nacional del Café, sólidos conocimientos sobre el cultivo e incluso sobre preparación y consumo. Pareciera importante el asunto sin embargo, sabemos que mucha gente de la nuestra no tiene la menor idea del asunto ni les importa porque no dependen sus ingresos o sobrevivencia de la industria cafetera. Para hacer educación sobre nuestro producto comercial principal es preciso hacer formación sobre el asunto y en Calarcá, solo el Colegio de Bachillerato Baudilio Montoya, situado en La Bella, forma estudiantes en áreas agropecuarias con el café como una asignatura.

Las fiestas, son simplemente eso, fiestas con toda su frenética alcohólica, con el predominio callejero de ladrones y proliferación de vendedores de todo en cada rincón de las calles principales desde Las Partidas, hasta el Colegio Robledo. La principal carrera sirve de cauce al gran río humano que durante los días feriales va y viene con su afluencia humana en busca de diversión, compra de baratijas y algunas artesanías como paliativo a quienes dedican su esfuerzo a la producción de arte, orfebrería o simplemente, alimentos que por razón de la misma celebración pueden expenderse sin control alguno fuera del impuesto por el permiso de trabajo.

Como calarqueños, saludamos a quienes nos visitan y les deseamos felices fiestas, nosotros, tratamos de estar a la altura de los acontecimientos a pesar de no comulgar con algunas situaciones que no son las esperadas para una ciudad educada y con fama internacional de culta.

FUNDADORES HUÉRFANOS DE FLORES

Por: Juan de J. Herrera G.

Fundadores huérfanos de flores

Esta placa, en el cementerio local, contiene los restos de una pareja de fundadores, ellos, llegaron a Calarcá, por el año 1870, atraídos por la entrega de parcelas difundida por todo el país y, por obras monumentales proyectadas como el Camino Nacional, amén, de las riquezas de nuestros ríos y la feracidad de las tierras. Juan de Jesús Herrera Buitrago y Hortensia Arias, campesinos, uno del sur de Antioquia y, ella, de Santa Rosa de Cabal, acamparon por los lados del ahora barrio Las Camelias, entonces vereda sin conexión con nada porque nada había.

Para la tarde del 29 de junio de 1886, Juan de J. Herrera B., luego de firmar el acta de constitución del pueblo cuyo nombre fue escogido por la bravura de un cacique Pijao, que murió luchando contra los españoles y, para la fecha de fundación, los habitantes del Quindío, eran maltratados por los propietarios de Burila, concesión dueña de los territorios desde Chinchiná hasta los límites con Popayán. Los concesionarios querían expulsar a los colonos o cobrarles arrendamiento por las tierras que siendo suyas nunca pisaron; desde entonces se tuvo como expresión de lucha: "la tierra para el que la trabaja" y, así lo hicieron hasta cuando en 1905, Calarcá fue elevada a la condición de Municipio y reconocidas las parcelas a quienes las hicieron descuajando montaña y sembrando comida y café.

El papel de Juan de Jesús Herrera Buitrago, fue el trazado de las calles del pueblo por haber sido nombrado como: "Primer Agrimensor" decían en casa, que la medida básica era la vara, es decir, 70 centímetros, la misma, fue labrada en "verraquillo" y, luego, pasada a un rejo de diez varas para trazar con mayor rapidez el lote que había sido comprado por cincuenta pesos chiquitos y abarcaba lo que es el centro o parque de Bolívar, luego, se prolongó hasta La Horqueta de Amalia o sea, Las Partidas, por bifurcar caminos hacia el sur y hacia la montaña donde los colonos tenían sus predios en especial en La Virginia.

El viejo Juancho, tuvo muchos inconvenientes para el trazado porque nuestro pueblo estaba sobre un terreno quebrado al máximo, se fue completando la medición cuando los compradores de lotes solicitaron ubicación. Cuando decidieron el sitio para la plaza determinaron 90 varas de lado, años más tarde ampliaron a noventa metros. Las cuadras fueron de 70 varas y el ancho de las calles fue de 10 varas. En alguna historia se cuenta que Juan de Jesús Herrera B., fue maestro de escuela, esto no fue cierto, lo verdadero fue haber regalado el lote para la primera escuela del nuevo pueblo.

La placa de los abuelos fundadores quedó con la fecha de su muerte y puede verse que Juan de Jesús, murió en 1938, a la edad de 83 años, lo cual indica su nacimiento por los años cincuenta y cinco de 1800. Su llegada a la región como ya se dijo fue por los 70 del 1800.

En varias obras se cuenta la historia y nosotros, descendientes de Juan de J, Herrera Buitrago, sabemos que los gobernantes no tienen en cuenta esos acontecimientos, sus celebraciones aniversarias tienen mucho que ver con las personas que en la actualidad representan algo, especialmente dinero, contratos y lagartería política.

CALARCÁ

Villa gentil de espiritual prestancia
que al recio pie del contrafuerte andino
marchas también en pos de tu destino
nimbada por tu eglógica elegancia.

Del cacique la bélica arrogancia
llevan con un fervor casi divino,
los hombres que al amparo de tu sino
aman su libertad desde la infancia.

Te da sus dones pródigos la tierra
que desde la pradera hasta la sierra
vive colmada de café opulento.

Y la gracia triunfal de tus mujeres
habla a la par de Venus y de Ceres
como en la dulce claridad de un cuento.

Eduardo Norris

CALARCÁ

Hoy que retorno de lejanos viajes
herido en los inútiles senderos,
en busca del claror de los luceros
y la diafanidad de tus paisajes.

Bajo los encendidos cortinajes
de tu infinito azul, mis pebeteros
esparcirán su esencia de romeros
en la felpa oriental de tus celajes.

Y cuando al terminarse mi jornada
en tus abismos de mudez sagrada
lleno del mal de los hostiles puertos.

Me hunda la suerte al golpe de sus sañas
tú podrirás, Oh tierra en tus entrañas
mis huesos con los huesos de mis muertos.

Baudilio Montoya

BANDEJA PAISA

Vuelven las fiestas aniversarias con su parafernalia de mil y una cuestión en mezcla sin sentido para ofrecer a los vecinos y, ante todo, a visitantes aparentes suvenires, comidas, artesanías y sorpresas tales como muchos ladrones recorriendo calles y locales en busca de carteras, bolsos, celulares y, todo cuanto pueda ser objeto de venta, empeño o trueque.

Preparación de alimentos sin ningún control higiénicoLos comestibles preparados a la vista de los clientes no parecen tener control alguno sobre su calidad e higiene. Tal vez cuenten con el aval de la Alcaldía, para cocinar y vender al aire libre o bajo improvisadas toldas que no cuentan con agua para aseo de los vendedores y, menos, para lavar los trastos utilizados en la cocción.

Cada día se oyen lamentos de quienes pierden no solo su dinero por los "cosquilleros" llegados de todo el departamento y apostados en los sitios de mayor afluencia de público, sino por los documentos personales que tiran a la basura o son entregados a los agentes de policía, por los mismos ladrones, para devoluciones en las comisarías.

Lo anterior muestra la realidad carnestoléndica como mixtura sin forma ni respuesta a lo planeado que parece ser mostrar la cultura del café, convertida, por obra y gracia de nuestra idiosincrasia en fiestas sin control ni medida.

En pasadas festividades, se utilizaron escenarios como el Polideportivo, el Coliseo cubierto, para algunos eventos masivos, este año, las calles fueron cerradas para formar caos vial y hacer de Calarcá, un problema de movilidad como nunca antes fue.

De toda esa gran variedad de artículos en venta en las instalaciones del Colegio Robledo, tradicional feria artesanal de aniversario, vemos muchos productos de verdadera calidad con el sello de quienes dedican su esfuerzo a sobrevivir con estos trabajos, no faltan, claro está, los revendedores de cacharro y baratijas chinas.

En los 131 años no es la excepción, las reinas vienen y se instalan en Armenia, allá, realizan la mayoría de eventos de tipo cultural, turístico, etc., pero, en Calarcá hacen un desfile y las coronan.

Armenia, provee mucha gente para nuestras fiestas, la mayoría de vendedores ambulantes y por cierto, los ladrones competencia de los locales que, para estos días parecen aliados y aseguran sus ingresos en tregua festiva.

CAFÉS ESPECIALES

El boom del café orgánico y especial, está en ascenso, los caficultores parecen encontrar nuevas formas de aumentar sus ingresos o, al menos, equiparar sus gastos con ventas a mejor precio de su producto. Tenemos cafés especiales de muchas marcas, de varias zonas del departamento. No es extraño ver empaques exóticos con el nombre de la finca productora y con información anexa sobre tostión y, muchos con pequeñas aberturas por donde se pueden percibir los aromas del grano y, por supuesto, la generación del deseo de comprar porque casi ningún quindiano se resiste ante la invitación "aromosa de un buen café".

CALARCÁ INDUSTRIAL

A falta de empresas manufactureras tenemos un enjambre de "tinteros" que sobreviven con su diario ofrecimiento de tinto barato en todos los rincones de la ciudad, de la misma manera, casi en cada cuadra se encuentra un asadero de arepas donde confluyen compradores consuetudinarios que muestran la bondad de ese alimento para nuestros conciudadanos. A falta de Industria, tenemos café y arepa como impulso económico a falta de la iniciativa oficial que indica ser la administración del cambio. ¿Cuál cambio?

LOS 131 AÑOS DE NUESTRO MUNICIPIO

La historia contada desde aquel 29 de junio de 1886, sigue su marcha hacia la eternidad, muchos han cantado las bondades de nuestro pueblo y le han dicho al mundo que su amor por el terruño sobrepasa todo límite. Nuestra ciudad aferrada a la gran montaña, paso obligado hacia la capital de la nación sigue a la espera del túnel que desde 1927, ha sido objetivo vial de muchos gobiernos y claro está, motivos de escándalos y peculados al por mayor propiciados por los políticos de toda laya listos a alzarse con las tajadas de contratistas y funcionarios corruptos que no han dejado terminar la obra porque es una fuente de ingresos ilegales sin castigo como muchas otras obras nacionales. Podemos contar con 90 años de trabajo desde cuando se estableció que "La Línea" es el punto por donde debe pasar el carreteable que une a Bogotá con el Pacífico y sin lugar a dudas con el mundo entero, además, el abandono de las vías del ferrocarril como solución al transporte de carga, mantiene viva la idea del túnel que será, no sabemos cuándo, un final de cuento hasta ahora, en veremos.

CANTARES Y CANTORES EN LOS 131 AÑOS DE CALARCÁ

Por: Juan de J. Herrera González

Calarcá

Rojas filas de cafeto cosechero
cosida al verdor cordillerano
perciben lejano eco de bravura
cantado a dúo por dorados ríos.

Tu altiva y celosa geografía
retó migrantes y viajeros
de recia estirpe montañera
y mano ansiosa de blasones.

Hacha, ruana, rosario y fe
a lomo de mula sudorosa
hollaron la selva milenaria.

Para entregarte aromas de café
en alada canción de mariposas
a ti cuna amada culta y generosa.

Nacimiento

Una noche de verano entre cuentos de misterio
entre ruido de chicharas, acecho de felinos
un puñado de hacheros, un líder legendario
de ruda contextura, de verbo peregrino.

Sobre el grueso cedro moreno de una mesa
dibujaron su rústica idea de poblado
iglesia, campanario, escuela, calle real
(querían realizar un sueño por años esperado)

Asumieron tareas, tributos, encomiendas
por tríada su fe, un Dios, una palabra
el consenso escuchó entre tragos la leyenda.

De un osado guerrero, rey de los Pijaos
y en el gigante Samán que amarraba la mulada
se escribió a machete por nombre Calarcá.

Calarcá

El gran río de bogas naturales
asciende y baja por brújulas solares
cultivan paz, reman concordia y alegría
en piraguas haladas por cetrinos brazos.

Cien antiguos jefes de regios tocados
en ricas aldeas adoran sus dioses
comparten sin celo papas, plátano, pesca
truecan sin descanso en vastos mercados.

Ninguno vislumbra del norte amenaza
en hordas fatídicas de tétricas naos
aluvión de odios inicua matanza.

Mil cañones truenan con ronca algarabía
el nativo muere, arden los bohíos
Calarcá levanta su maza bravía.

Calarcá

Desde Ambalema hasta el Huila sur
un pie custodia ríos y llanuras
nunca descansa su mente primitiva
lanzas, plumas, pieles, hacen su armadura.

Cuando llega el invasor enfrenta
sin esconder ni doblegar su brazo
altivo, valeroso, no hinca su rodilla
cree en su Dios y en sus ojos brilla.

Estrella andina de ansia libertaria
su maza destruye cascos castellanos
su lanza atraviesa cotas asturianas.

Nadie pudo someter su corazón
Calarcá es escudo de patria avasallada
que solo arrasó la hipócrita traición...

Tierra mía

Tus calles son mi silencio,
tus noches mi armonía,
tus auroras la fiesta
donde deleita la vida,
un bostezo de amores
entre las horas del día.
Eres un cuadro de Torres,
una acuarela de Jiménez,
un verso Baudilero
y un joyero encantado
con palabras recortadas
de magia, sol y talento.
No hay paisaje más bello
con guaduas y con cafetos,
cordillera al acecho
y multitud de guirnaldas
haciendo guiños al cielo.
Tus tardes tierra mía
son pinceles que se mueven
entre guijarros redondos
cuencos y artesanías,
ilusiones y corajes
de nuestra raza vencida.
La fiesta se hace en el aire
la oración en el alma
y la música congelada
en tus balcones la gracia
de amor y de poesía.

ARGELIA OSORIO

NOMBRES DE CARRERAS Y CALLES
Ayer Hoy Nombre
Cra. 1 19 Cumbarco
Cra. 2 20 Barragán
Cra. 3 21 Venero
Cra. 4 22 Andes
Cra. 5 23 Quindío
Cra. 6 24 Las Palomas
Cra. 7 25 Pijaos (Real)
Cra. 8 26 Tolrá
Cra. 9 27 Centenario
Cra. 10 28 Córdoba
Cra. 11 29 Segundo Henao
Calle 1 30 Girardot
Calle 2 31 Bárbula
Calle 3 32 Santander
Calle 4 33 Ricaurte
Calle 5 34 Cabrero
Calle 6 35 Bermellón
Calle 7 36 Los Filones
Calle 8 37 Tilmaquín (¿Fusa?)
Calle 9 38 La Linfa
Calle 10 39 Cinabrio
Calle 11 40 Gilma
Calle 12 41 Granates (¿De Armenia?)
Calle 13 42 Montenegro
Calle 14 43 Miranda

Fuente: Álvaro Ramos

A Calarcá
Fernando González Muñoz

Me sale de las entrañas y se me escapa del alma
un grito de libertad cuando pronuncio su nombre.

En las azules montañas, que emergen desde los Andes
se atisba un altivo pueblo de arrieros de noble ancestro.

Las hachas que abrieron sendas, por donde corre el progreso
fue el legado que dejaron, aquellos bravos abuelos.

En esta quindiana tierra, cuando percibo su aroma
se purifica mi sangre, se mitigan mis dolores
y en los desteñidos labios, se dibuja una sonrisa.

Aquí es donde quisiera ver, el ocaso de mi vida
dejando como legado un machete de nostalgias
y un carriel lleno de ensueños.

Tríptico a Calarcá
Evelio Arbeláez A.

I

¿Qué aprisionas en tu sabia confortante,
y qué palpita en tu alma prisionera
raíz nutricia de edad primera,
vívida llama de mi amor constante?
¿Por qué vas en mi sangre, crepitante,
noble simiente y flor de primavera,
ciudad amada, de altivez severa,
cordial solaz para mi andar errante?
¿Será el grito del indio, que retumba,
reclamando sus predios mancillados?
¿Será, además, el lamento del abuelo,
que, sufriendo, plantó bajo tu suelo
con ambición y fe multiplicados?

II

Dime el secreto de tu vida ignota
engendrada en la luz del pensamiento,
con la fuerza genial del movimiento
de una fugaz constelación remota.
Y en la grandeza que en tu nombre flota
desde el bullir de tu primer momento,
dame el néctar precioso de tu aliento
para nutrir mi ensoñación devota.
Cuéntame con el alma enternecida,
las alegrías, sueños y pesares
que te agobian niña consentida...
porque anhelo entregarte mis cantares
y acogerme a la sombra de tus lares,
encantadora novia de mi vida.

III

Yo sé, que tú sabes la querella
que conllevo por ti desde mi cuna,
como hermosa y sin igual fortuna,
por ir en pos de tu materna huella.
y sabes, tierra generosa y bella,
que yo te adoro a ti como a ninguna,
con el fervor que entre mi ser se aúna,
para seguir tu indeficiente estrella.
Te juro, Calarcá de mis entrañas,
remanso inspirador de mis canciones,
fuente en que abreva mi existir sediento...,
quererte con tus valles y montañas,
tus caminos, tus ríos y tus dones,
hasta el final de mi postrer aliento.

Calarcá
Luis Carlos Peláez Álvarez - Caliche

Este pueblo está hecho de nostalgias
de sueños...de amores... de ilusiones
está hecho de versos y canciones
aquí se borraron las distancias.

Allá en su Tipografía
Rodolfo agotó todos los tipos
sembrando cuentos, historias, manuscritos
que forman parte de nuestra geografía.

Antocar y Vidales
sembradores de penas y alegrías
cultivaron parnasos
cosechando antologías.

En La Bella sembramos un poeta
cultivador de verbos y adjetivos
se diría
que hoy recogemos la cosecha
con los Jaimes... los Juanchos... los Elías.