Por Jota Domínguez Giraldo.
(jotajotadominguez@gmail.com)
Aprovechando esta maravillosa oportunidad del siguiente escrito, que personas que sin saber
por qué me quieren mucho, me han hecho llegar y que por supuesto, comparto
con todos mis lectores, pocos o muchos, pero con todos.
No esperes una sonrisa para ser gentil...
No esperes ser amado para amar...
No esperes estar solo para reconocer el inmenso valor de un amigo...
No esperes el luto del mañana para reconocer la importancia de quienes están hoy
en tu vida...
No esperes tener el mejor de los empleos para ponerte a trabajar...
No esperes la nostalgia del otoño para recordar un consejo...
No esperes la enfermedad para reconocer que tan frágil es la vida...
No esperes a la persona perfecta para entonces enamorarte...
No esperes el dolor para pedir perdón...
No esperes la separación para buscar la reconciliación...
No esperes elogios para creer en ti mismo...
No esperes que los demás tomen la iniciativa, cuando sabes que te mueres de ganas de
un abrazo, una caricia, un beso...
No esperes el "yo también" para decir "te amo"...
No esperes tener dinero por montones para entonces ayudar al pobre...
No esperes el día de tu muerte si aún no has amado la vida...
No podemos esperar, el momento es hoy y hoy significa ahora, este día...
No vivamos esperando de los demás, empecemos a ser protagonistas. Es nuestra vida, es
nuestro presente... Aquí y ahora.
Debemos aprender a amar, a dar desinteresadamente, a sentir, a perdonar, a darle valor a nuestras
pequeñas cosas, a nuestros amigos, a nuestro trabajo, a nuestra vida de todos los días...
Si vivimos esperando... en esa espera... se nos va la vida...
No esperemos de los demás... nunca sabremos qué nos darán, qué recibiremos.
Muchas personas viven esperando y en esa espera se olvidan que aquellos que dan sin esperar son los que
reciben a manos llenas... Todo lo que damos regresa a nosotros...
Si queremos recibir aprendamos primero a dar. Tal vez nos quedemos con las manos vacías
pero nuestro corazón estará lleno de amor. Y quienes aman la vida tienen el sello
de ese sentimiento en un lugar de su corazón.
Con este mensaje envío un afectuoso saludo a todos los lectores, diciéndoles que
son muy importantes para mi...
¡Que tengan un diciembre feliz! |