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LA NOTA DE JOTA

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MENTIR COMO ARTE DE GOBERNAR

José Jota Domínguez GiraldoPor Jota Domínguez Giraldo — 26-07-17
jotajotadominguez@gmail.com

Hace muchísimos años, el juramento con el cual se posesionaban los funcionarios públicos, les pedía "desempeñar su cargo, según su leal saber y entender". Y juraban hacer eso, y entonces hacían lo que les daba la gana de hacer porque era así como lo entendían. Y agrego yo, que ese solo hecho los liberaba de cualquier sanción de las autoridades del Estado, pues si entendían mal, ese era su leal saber y entender.

A la mayoría de los colombianos, los profesores de sociales en bachillerato nos han enseñado que "la política es el arte de gobernar". Y si un gobernante gobierna mal pues de todas maneras así es como él desempeña el arte de gobernar, y aunque mal lo haga, está gobernando.

Este caso parece ilustrar el ejemplo de Juan Manuel Santos, que según su leal saber y entender, gobierna mal y en contra de los intereses de la mayoría de los colombianos, pero con la complacencia de poquísimos, importándole muy poco el conjunto de la sociedad.

¿Qué se le pide a los gobernantes? Pues que gobiernen bien, y si para eso necesitan decretar impuestos, pues que simplemente los decreten o los hagan aprobar del Congreso y punto.

Juan Manuel Santos dijo "escribir sobre mármol, no subir impuestos". Mintió, y lo grave de la mentira, es que le importa nada su falsedad frente al pueblo que lo eligió.

Juan Manuel Santos prometió restaurar las horas normales a niveles normales, es decir, que el día sea de día y la noche sea de noche y para ello ajustaría las horas nocturnas desde las 6 e la tarde. Mintió y poco le importó su mentira. Solamente acomodó una hora y debió haber normalizado cuatro horas.

Juan Manuel Santos prometió mejorar las condiciones de los pensionados y firma una ley en la que no autoriza los descuentos del 4% para ellos, pues él lo que necesita es cuadrar el 12% para atender las necesidades de las promesas hechas a los guerrilleros. Los pensionados no son guerrilleros, entonces no hay problema si se les engaña. Y engañó a los pensionados. Y no hubo vergüenza alguna para decir que no. Pero también nada le importó la crítica y el disgusto.

Y no fue capaz de eliminar el cobro por reconexión de servicios públicos. Y ¿qué le importó?. Pues nada. Los de esos estratos uno y dos no son subversivos y por eso se les puede engañar.

Por eso, cuando a usted le definen que "la política es el arte de gobernar" no importa si ese gobierno lo hace un ignorante o un educado, pues para mentir no necesita más que mentir, la misma herramienta que para hacerse elegir.

No podrá pues en consecuencia, ser buen gobernante el que miente, el que engaña y el que olvida las promesas que hicieron posible su elección.

Juan Manuel Santos, próximo a terminar su largo mandato, debe estar contando los días que le faltan para que nadie se acuerde de sus mentiras. No podrá vivir tranquilo mientras un pensionado muera por falta de los recursos que él le quitó; no podrá estar tranquilo mientras a un pobre le cobren la reconexión de sus servicios públicos; no podrá estar tranquilo cuando un pobre no reúna la platica necesaria después de haber trabajado todos los días desde las seis de la tarde. Y aunque a nadie le importe, me parece que la población de este país le reconocerá como aquel que siendo presidente de Colombia, su leal saber y entender mostró que lo que tenía una era una enorme capacidad para decir mentiras. Y a eso lo llaman gobierno.

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