Por Jota Domínguez Giraldo.
(dominguezjota@yahoo.es)
Delicado y peligroso lo que acaba de conocerse sobre las actuaciones del señor Noguera Cote, en su oficio
como director del Departamento Administrativo de Seguridad DAS, organismo de inteligencia nacional, que depende
directamente del señor Presidente de la República. El asunto es mucho más delicado y peligroso, pues de allí
depende la seguridad de nuestro jefe de Estado, jefe de Gobierno y Suprema autoridad administrativa de la Nación.
Si bien es cierto el ex director del DAS no ha sido sindicado, condenado y juzgado y le asiste razón cuando dice
que quienes lo deben condenar son los jueces y no los periodistas, una noticia de estas es para ponerse al frente
de la situación y encararla con todas sus fuerzas pues de por medio está la figura presidencial, que es
precisamente el sistema que nos gobierna.
Por eso, sorprende muchísimo más, que el señor Presidente Uribe tan presto a responder algunos asuntos mínimos
sobre todo cuando le discuten actuaciones politiqueras, no le haya dado toda la importancia que el asunto amerita.
A quienes creemos en la institucionalidad, en la legitimidad y en la concepción del Estado, nos mortifica
sobremanera el silencio del primer mandatario de la Nación en defensa de nuestro sistema. No sabemos hasta donde
lo inculpen las acusaciones contra Noguera y ese no es el asunto que manifestamos. Lo que debe hacer Uribe como
jefe de Estado, es salir a decir hasta donde ha estado en peligro la figura del señor presidente con las
actividades del ex director del DAS, pues él encarna la unidad y dignidad ante las organizaciones nacionales e
internacionales. Aquí en este tema, uribistas y no uribistas, tienen que pensar en la gravedad de la situación
cuando han sido puestas en peligro las instituciones creadas por la Constitución Política. De manera que no se
trata de salir a defender personas. No es un tema de si estamos o no en elecciones. Defender la majestad de la
nación es un tema de actualidad en cualquier momento. El término “Estado”, se aplica a la organización política
de la sociedad, conformada por una población, asentada sobre un territorio determinado y sometida a un poder
público soberano y ese poder público soberano está sustentado en tres ramas, una de ellas la ejecutiva, cuyo
director es el jefe de Estado. No cabe duda. No importa cuanto le dicten las próximas encuestas al presidente-
candidato Uribe. La majestad de la nación por encima de cualquier consideración es la misión que en este momento
debe hacer valer Álvaro Uribe. El señor Presidente ha estado en peligro. Que salga y defienda la
institucionalidad. A sus amigos, si son inocentes, que los defienda la justicia. |