Por Jota Domínguez Giraldo.
(dominguezjota@yahoo.es)
Por allá en el año de 1968 (¿alguien me quiere ayudar con la fecha?) fue puesto al
servicio de Calarcá lo que entonces se llamaba “una fuente de soda” que llevaba por nombre “El Tonel”.
Jaime Jiménez era su propietario. Allí, muchísimas veces llegamos a tomar gaseosa o
Costeñita, que era lo máximo que podíamos tomar quienes estábamos jóvenes. El
sábado o domingo, dependiendo de la invitada, subíamos la intensidad de la bebida y pedíamos
un “cuba libre”, que no era más que un ron, con gotas amargas, un pedazo de limón y cocacola. Y la
gaseosa, la costeñita y el cuba libre duraban más que un metro de costurera. Y con eso
pasábamos una tarde o una noche, molestando al “comanche Jiménez”, pidiéndole todos los
discos en esos equipos de sonido que tenían tocadiscos (¡ah épocas!). Y a todos nos daba
gusto con las peticiones de música, eso sí, no por orden de la cuenta que generalmente era muy baja
sino por que la invitada ya se iba para su casa y era necesario dedicarle algunas canciones; entonces Jaime nos
dejaba tranquilos. Sonaban por igual Miltinho o Sandro, Roberto Yanés o Palito Ortega, Javier Solís o
Vicky, Leo Dan o Ricardo Fuentes, Los Ángeles Negros con su inmortal “Volveré” o Camilo Sesto con
“Algo de mí” o el “De que presumes” de Ricardo Fuentes. Muchos años después Jaime
cerró “El Tonel” (¿alguien me quiere ayudar con la fecha?) y nos quedamos sin saber qué
camino coger quienes entrábamos y salíamos 132 veces diarias. El capítulo del Tonel
finalizó este domingo 13 de agosto cuando “el comanche” no soportó una cirugía de
corazón y se nos fue, así como se fue del Tonel sin darnos el preaviso.
Quienes hoy tienen y tenemos de carga 48 años y más, recordamos al comanche, siempre ocupado,
sirviendo y poniendo música con su empleado Uriel, el mono que nos avisaba si “ella” ya había
pasado por allí o si estaba allí adentro esperándonos. Este “comanche” fue otro de esos
personajes que a su manera ayudó a construir la historia de Calarcá. ¿Cuántos de
nosotros nos enamoramos, nos declaramos y hasta sufrimos en ese Tonel, que muchas tardes y noches nos
soportó? ¿Cuántas canciones de Julio Iglesias tarariamos y dedicamos a “aquellas” que ya
son de por vida nuestras mujeres?
Se nos fue Jaime Jiménez “El Comanche”, el famoso dueño de “El Tonel”, el cómplice de
las escapadas de nuestras novias, el amigo que soportaba los vales en momentos en que era necesario declarar
amores, sin cinco centavos en el bolsillo. Hoy muchos de nosotros conquistamos allá (en esa época
era necesario conquistar) a nuestras amadas y bellas esposas, dueñas de nuestros amores y madres perfectas
de nuestros hijos. Por eso cuando Jaime se nos ha muerto, la historia nos dice que ese “comanche” y ese “tonel”
le dieron vida a nuestras vidas. Por eso hoy lo recuerdo más que nunca, porque Jaime vive en muchos
recuerdos familiares de los calarqueños. Allá en el infinito nos encontraremos para pagarle los
vales.
Postdata: “El Tonel” tuvo solamente dos propietarios, “El Comanche” y la familia Arroyave de Armenia.
¿Quién lo inauguró?. Ayúdenme. |