Sobre esos tres temas, el terremoto, los informes JICA y Quindío 2020 y el acueducto regional,
diré lo siguiente: Los quindianos siempre andamos en la búsqueda de lo mejor, muy convencidos
siempre, que lo mejor está por venir y que no se encuentra aquí.
Conmemoramos 9 años del terremoto de 1999 y todavía no hemos acabado de restablecernos. No
hemos hecho todo lo posible por mejorar todo lo que se dañó, aún el tejido social. Se nos olvidó
que hubo aquí "la más grande tragedia en la historia republicana del país" según
Andrés Pastrana. Esa fecha, que recordamos cada año, también nos recuerda todo lo que falta
por hacer, para quitarnos definitivamente ese momento. Lo que más molesta es que cada año decimos
lo mismo.
En cuanto a JICA y Quindío 2020, cada vez que nos reunimos para hablar o para oir hablar
del progreso regional y departamental, acudimos a mencionar esos estudios, que muy pocos hemos
leído con pasión y con admiración, pues deben ser fuente obligatoria de consulta para gobernantes
y políticos, pues son esas las hojas de ruta de nuestro futuro y ojalá muy próximo.
Y sobre el acueducto regional, tenemos a Herrera Correa, gerente de Esaquín, como el más
conocedor del tema, pero poco a poco vamos olvidando el tema, esperando que vengan sabios de
otras latitudes a prestar el documento para hacer un informe y concluir lo mismo o peor de
lo que tenemos hoy.
Estas brevísimas de hoy, quieren recordar a nuestros lectores, que los quindianos tenemos
excelente memoria pero nos falta mucha acción. Todavía hablamos de las propuestas de hace muchos
años de Ancízar López o de otros gobernantes o líderes políticos, pero no hacemos, simplemente
referenciamos. De nada nos sirve saber dónde están las cosas buenas, hace muchos años, si no
las tomamos. Mientras tanto, seguimos conmemorando terremotos, cada vez acordándonos de ese
hecho, como un dato histórico. Así, como dato histórico quedarán los informes JICA y Quindío
2020 y el acueducto regional. Y, ¿qué nos ganamos con saber eso, si nadie le apuesta a hacer
lo necesario, lo urgente, ya descrito por esos buenos quindianos que decidieron servir con
su mostrada inteligencia, pero que aquí la tapamos con el olvido?. Estoy inclinado a guardar
este artículo para reproducirlo exactamente el sábado 24 de enero del año 2009, con motivo
de los 10 años del terremoto de entonces. Sabemos donde están los remedios, pero siempre recordamos
que se nos olvida tomarlos.