Cargando...
Logotipo calarca.net

JOSÉ NODIER

Logotipo calarca.net
Buscar dentro de calarca.net usando:
VIGÍAS DEL PATRIMONIO

José Nodier Solórzano CastañoPor José Nodier Solórzano Castaño.
josenodiersolorzano@hotmail.com

Jorge Humberto Guevara, Julián Ochoa, y los empresarios Orlando Niño y Carlos Arturo Patiño merecen gratitud colectiva

Después del terremoto de enero 25 de 1999, buena parte de la esperanza colectiva de los calarqueños quedó sepultada bajo los escombros y, en particular, enterrada por las murallas de la desidia y la corrupción.

Algunos alcaldes tomaron decisiones desacertadas, que arrebataron cualquier ilusión al común. Uno vendió al postor de la esquina las empresas públicas de Calarcá, al menos la oportunidad de prestar los servicios públicos esenciales. El otro, ni me quiero acordar quién, acabó con la belleza de la plaza de Bolívar: la convirtió en un ríspido parqueadero de motos y carros. Descuajó los árboles de su terreno natural, y volvió ese lugar un desierto de cemento.

Por muchos años la oficina de planeación municipal, sin norte en la salvaguarda patrimonial, permitió que los nuevos ricos, emergentes sin compasión, destruyeran -como en la estrategia del caracol de la película de Cabrera- las casas más antiguas, aquellas que albergaban los relatos y los fantasmas del pueblo.

Poco nos queda de la arquitectura tradicional. Hay una edificación, en donde funcionan algunos servicios del hospital La Misericordia, un caserón sin par, que si no hubiera sido por la gestión de Jorge Humberto Guevara Narváez, el actual Secretario de Turismo, no existiría. Con recursos de impuestos que se cobran por IVA a los celulares, y con el apoyo del departamento, ese hombre de civismo entrañable protegió y preservó ese tesoro histórico.

Algo parecido ocurrió con la antigua Escuela de señoritas Rafael Uribe Uribe, en el centro de Calarcá, hoy convertido en un espléndido edificio que nos retrotrae la ilusión de que la funcionalidad y la estética pueden andar juntas y volverse un símbolo para la autoestima colectiva.

A través de la intervención del mismo Jorge Humberto, y de la acción de Julián Ochoa Arango, Director de la seccional de la Rama Judicial en el Quindío, y con el aval del alcalde Juan Carlos Giraldo y de la gobernadora Sandra Paola Hurtado, por esos días, en cumplimiento de una acción popular que pedía la construcción de una sede para la justicia, se pudieron concertar acciones institucionales para avanzar en un proyecto que, al trascender la negligencia por la historia, en todos los ámbitos, es un hermoso espejo arquitectónico en donde se pueden mirar la gestualidad del pasado y el veloz mohín del presente.

El Café de Carlos
El Café de Carlos
El Café de Carlos
El Café de Carlos

Lo mismo ocurre en ese sector de la ciudad con el esfuerzo enorme del empresario Orlando Niño, quien recuperó para todos, con generosidad ciudadana, la Casa de las Téllez, un hito de nuestra arquitectura. Allí, en ese esfuerzo privado de la calle 40 con carrera 23, concurre el emprendimiento de El Café de Carlos, que es también, por la pedagogía del café, un patrimonio de las nuevas generaciones de calarqueños.

Jorge Humberto Guevara, Julián Ochoa y los empresarios Orlando Niño y Carlos Arturo Patiño merecen gratitud colectiva: actúan como gestores y vigías del patrimonio.

No podemos olvidar lo que fuimos En esas casas, en paredes y techos, se narra una manera de transitar por el mundo. No podemos derruir los vestigios de nuestros abuelos, porque esa malquerencia con la identidad nos haría deambular sin brújula por una contemporaneidad minada por el miedo. En el pasado, en su lectura, tenemos anclas y sosiego.

OTROS ARTÍCULOS