Cargando...
Logotipo calarca.net

JOSÉ NODIER

Logotipo calarca.net
Buscar dentro de calarca.net usando:
DUQUE, EL MIMADO

José Nodier Solórzano CastañoPor José Nodier Solórzano Castaño.
josenodiersolorzano@hotmail.com

Uribe Vélez, como lo sabemos, convirtió a Colombia en una alcantarilla a cielo abierto

Mientras discurría el primer debate en televisión de los candidatos a la presidencia de Colombia, y escuchaba las desafinadas frases de sargento de Vargas Lleras, la digna lentitud de profesor en cátedra de Fajardo -quien me recordó el monotemático discurso sobre la moral de Galán en 1982-, la lucidez de Petro -quien rezuma soberbia y conocimiento- , pensaba, en medio de las frases simples de Duque, que los delitos de sangre -la distribución de la culpa- no existen en Colombia, y que uno es responsable por los amigos que elige y no por los familiares que le corresponden por línea genealógica.

Me explico. En 1982 salió elegido Belisario Betancourt Cuartas a la presidencia de la República. En su gobierno trabajó Iván Duque Escobar, un funcionario grisáceo, un burócrata desteñido que como gerente del Instituto de Crédito Territorial ya se había opuesto a la celebración del mundial de fútbol en nuestro país. Su argumento: Colombia no tenía la capacidad para un certamen de esa naturaleza.

El mismo Iván Duque, padre, con esa soberbia propia del poder centralista, desconoció las alertas expresadas por el representante a la Cámara por Caldas Hernando Arango Monedero en relación con la posible catástrofe de Armero.

El Ministro de Minas Duque Escobar, para desmentir al mensajero, dijo que Arango Monedero era un "apocalíptico y un dramático", por decir en público que podía ocurrir una tragedia en esa zona del país. Lo mismo dijo del alcalde de Armero, Ramón Rodríguez.

En esa intervención en el Congreso de la República, en septiembre de 1985, antes de la avalancha, el señor Arango Monedero pidió que se instalaran unas alarmas, y el Ministro respondió que eran muy costosas, porque valían para esa época un poco menos de 2 mil dólares.

Es claro para mí, entonces, que ni Iván Duque padre tuvo la culpa directa de esa catástrofe, pero que su unilateralismo centralista, y su arrogancia tecnócrata, tuvieron una responsabilidad administrativa, por su omisión, que nunca derivó en repercusiones políticas para él o para el Presidente de la época. La misma negligencia que ese gobierno tuvo, ese mismo año, en el holocausto del palacio de Justicia.

Es también obvio que Iván Duque, hijo, no tiene culpa por el padre que le tocó, otro mimado de la clase política de Colombia. De lo que sí podemos acusar a Iván Duque, sin duda alguna, es del padre político que eligió, de su relación con Álvaro Uribe, quien es corresponsable de la inmensa tragedia de corrupción que vive este país. Uribe Vélez, como lo sabemos, convirtió a Colombia en una alcantarilla a cielo abierto.

Ah, y ahora, luego del debate, podemos decir que Iván Duque, además, responde simplezas a interrogantes complejos, y que su solución a los problemas graves de Colombia es crear planillas, facturas y formatos electrónicos, como si pudiéramos entregar nuestras almas, o nuestras hambres, al dios inasible de la internet. Burocratismo puro y duro, el mismo que ha consentido las tragedias nacionales de la exclusión y la inequidad.

Del primer debate televisivo quedó claro: De la Calle, qué dolor, apenas aparece; Vargas Lleras se revuelca en el pragmatismo, en el lodazal de su clientela; Duque es un figurín, con logros y títulos académicos espurios, como también ya se sabe; y Fajardo y Petro son la esperanza nuestra, y de nuestros hijos y nietos.

OTROS ARTÍCULOS