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 DESENCUENTROS

José Nodier Solórzano CastañoPor José Nodier Solórzano Castaño. (josenodiersolorzano@hotmail.com)

"Hace cuatro años, ella, enfebrecida por el poder, se perdió a sí misma."

El ser humano está diseñado para perder la cordura en el ejercicio del poder. Cree, como si una fiebre interna lo consumiera, que el cargo y él, o ella, son el mismo organismo, y que el mundo gira alrededor de una inteligencia superior, la propia, que comprende el por qué de las cosas y las clasifica para simplificarlas en blanco y negro.

Es más, como si fuera un dios, inventa una religión a escala, con templo incluido, donde la moral es dictada por sus necesidades e intereses, y donde la feligresía, uniformada, debe cantar al unísono sus cantos de alabanza.

Lo digo porque la señora gobernadora del Quindío, otra vez, hizo gala de su desdén por el sector cultural del Quindío, cuando, sin mediar explicaciones de inconveniencia pública, retira el apoyo del gobierno seccional al Encuentro Nacional de Escritores, con lo que amenaza el desarrollo de un emprendimiento cultural que ya es una costumbre colectiva y, al mismo tiempo, agrede a los calarqueños porque les dice en la cara que su tradición, la literatura, a ella le importa poco.

No es la primera vez que la señora gobernadora, aupada por su carácter, golpea al sector cultural del departamento. Lo hizo cuando creó la estampilla procultura, por ejemplo, pero no para sumar recursos a la inversión sino para que el recaudo sustituyera la fuente de financiación regular y, además, para gastarlos a su albedrio personal, en una planta burocrática inútil y excesiva.

El sector cultural sabe, excepto quienes conforman el coro de la bufonería artística, que nuestro gobernadora, tan diligente en otros temas, como el de la megaminería, ha menospreciado la creación artística y los avances alcanzados, en especial en la administración de Julio César López, el pasado gobernador, quien, con su aval y consideración por los mecanismos ciudadanos y participativos, estipulados en la Ley General de Cultura, expresó respeto por los artistas locales.

Nadie olvidará, por ejemplo, que la señora gobernadora, jamás nombró a un gestor cultural de experiencia en la Secretaría de Cultura, y que por el contrario designó a personas de su confianza, si, respetables, si, pero sin conocimiento de la materia. Luego, como si el presupuesto público fuera de su propiedad, aisló y persiguió a entidades y gestores que no eran de su agrado.

Los artistas de Fundanza y el gestor James González Matta probaron de esa indiferencia envenenada, y lo mismo le pasó a emprendimientos importantes como Teatro Azul, a Leonardo Echeverry y Ximena Escobar, quienes fueron estigmatizados por al aparataje oficial.

Cuarenta escritores e intelectuales del país— Pablo Montoya, Darío Jaramillo Agudelo, Piedad Bonnet, Alister Ramírez, Adalberto Agudelo, en fin—le pidieron apoyo a la señora gobernadora para el Encuentro de Calarcá, y su respuesta, previsible por su temperamento, fue un enconado y despreciativo silencio.

Cree la señora gobernadora que sus razones son las motivaciones de una sociedad que está agotada de los autoritarismos. Y estima que los demás tenemos que guardar, trémulos, el secreto de sus desmanes.

Hace cuatro años algunos pensamos que ella había derrotado a un viejo Quindío, inmerso en la plutocracia y la politiquería. Hace cuatro años, ella, enfebrecida por el poder, se perdió a sí misma.

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